Malek Jaziri: un tunecino en los Juegos Olímpicos

Tras sufrir lesiones y participar en la revolución de su país, Jaziri irrumpe con fuerza en el tenis mundial merced a una WC de la ITF

Malek Jaziri, tunecino, será el único tenista árabe y africano presente en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, acompañado de la joven promesa femenina del país: Ons Jabeur, juntos suenan como una de las duplas sorpresa para el mixto; han generado mucha expectación en el país que tras una dura revolución se encamina hacia una libertad donde el tenis tiene cada vez más hueco; hoy en Punto de Break nos acercamos a la situación del tenis africano y de Túnez de la mano de una historia de esas que ponen los pelos de punta; la de Malek Jaziri que tras sufrir el duro mundo de las lesiones y participar en la revolución de su país, ha remado mucho para acabar en el top70 y en los Juegos Olímpicos.

Imagínense la decepción de perderse los Juegos Olímpicos por un solo punto. Si lo consiguen, entonces ya se pueden imaginar también el alivio de conseguir entrar a última hora. Al igual que prácticamente todos los jugadores de tenis, Malek Jaziri había estado esperando ansiosamente aquél día en que se anunciaba quiénes acudirían a los Juegos. Después de ganar su partido de primera ronda en Wimbledon, le dijeron que su ranking de Nº 73 era demasiado bajo para entrar directamente. Ese ranking que para muchos es ‘normalito’ a él le había costado sangre, sudor y lágrimas alcanzar, y parecía que después de todo no iba a ser suficiente. Sin embargo, su corazón se volcó y levantó rápidamente el ánimo de aquella malísima noticia cuando le comunicaron que la Federación Internacional de Tenis (ITF) le había otorgado uno de las ocho wild cards para acudir al torneo olímpico.

El tunecino, de 28 años de edad, será el único jugador de un país árabe en el cuadro masculino, así como el único de África. Él será un embajador ejemplar para la región: amable, cálido y capaz de hablar cuidadosamente en cuatro idiomas: árabe, francés, inglés y español.

"Todo deportista quiere jugar los Juegos Olímpicos", le dijo a ESPN. "Es como un sueño. Así que estoy muy feliz de representar a mi país en este tipo de torneos. Que el nombre de Túnez esté en los grandes eventos de tenis a nivel internacional: JJOO, Grand Slam y Masters 1000, gracias a mí es algo que me hace sentir orgulloso y entrar cada día más”. "Represento a todos los países árabes. Desgraciadamente estoy solo... yo solo en el top 100".

No hace mucho tiempo que Jaziri habría tenido imposible imaginar, por vía ninguna, participar en los Juegos. Hace apenas algo menos de dos años Malek se veía luchando para tratar de irrumpir la barrera del top200. Entonces, de repente, su país sufrió una transformación dramática e inesperada, y en su carrera ocurrió lo mismo. Hoy Malek Jaziri ocupa el número 70 de la ATP.

"Esos cambios me ha ayudado mucho. Después de la revolución es cierto que empecé a jugar mejor", dijo. "Uno se siente libre, no sé. Ojalá pudiera explicarlo. Usted siente que ya no hay dictador”. “Puedes hacer lo que quieras, decir lo que quieras”. "Antes no podíamos decir lo que quisiéramos en las noticias. Teníamos que pensar tres veces antes de decir algo”.

Si nos trasladamos un año y medio atrás, Jaziri se desplazaba a la capital de Túnez, tras pasar un tiempo en Barcelona curando su rodilla y siguiendo la rehabilitación necesaria para recuperarse en España, además de solucionar sus también lesiones de tobillo. El momento era decisivo. Una semana más tarde, la revolución de Túnez llegó a su puerta.

Jaziri estaba en una pista de tenis cuando oyó el sonido de los helicópteros y armas de fuego sobrevolando los cielos tunecinos y llenando de ruido las calles del país. “La gente comenzó a gritar y correr”, relata un emocionado Jaziri a ESPN. Valga comprender que el entrenamiento de aquél día no se terminó.

"Fue muy duro, muy duro", dijo al recordar el caos de los primeros días. "Lo primero, no podía viajar porque el aeropuerto estaba cerrado. En segundo lugar, no podía entrenar porque había hombres con armas a la puerta de casa que no dudarían en disparar al verme raqueta en mano".

Interrumpe con una sonrisa la intensa conversación con Kamakshi Tandon, periodista de ESPN, al pensar en aquéllo. Recuerda las carreras que se pegó por las calles huyendo de la policía y de los manifestantes armados en una tensa lucha. Rápidamente se dio cuenta de que así no podía estar. "Yo estaba practicando, ya sabes tenía que hacerlo, no podía perder la forma, y eso implicaba salir a la calle. No obstante, es cierto que apoyaba plenamente a los rebeldes", dijo. "Mi familia me llamaba preocupada, estaban asustados pues todo se estaba complicando; sabían que donde yo entrenaba estaban matando gente”. "Tenían miedo por mí. Así que decidí volver a casa y estar con ellos".

Jaziri regresó a su ciudad natal, Bizerta, una hora al norte de Túnez, donde las cosas estaban más tranquilas. La revolución tunecina, que provocó la ‘primavera árabe’ en toda la región y que llevó al país de la dictadura a la democracia (aun en ciernes), había comenzado en diciembre de 2010, cuando un vendedor de frutas en un pueblo rural se prendió fuego para protestar por la corrupción gubernamental. La acción desató una ola de manifestaciones contra el régimen represivo de Ali Zine el-Abidine Ben, y cuando el malestar se extendió a la capital en 2011 todo se volvió ya imparable.

A mediados de enero, Ben Alí se había ido, pero la lucha por el poder persistió y significó tensiones políticas durante los siguientes meses. Jaziri decidió entonces trasladarse fuera del país por un tiempo para seguir entrenando y poder viajar y competir. Sentado en un avión que le sacaba del país, aún podía oír los helicópteros en la distancia y relata que un escalofrío recorrió su espalda. No sabía qué país dejaba atrás ni cómo estaría su familia, pero había decidido apostar por el tenis.

Las elecciones fueron un éxito en octubre, y un frágil equilibrio ha surgido en el país. Jaziri volvió a casa, y a pesar de la interrupción que esto supuso en su carrera cree que los acontecimientos de 2011 fueron sumamente positivos para su país. "La gente tiene que saber qué es libertad; tiene que aprender a usarla aunque muchos sean mayores y no lo hayan conocido en toda su vida. Es muy importante", dijo. "El país ahora se encuentra en una buena situación. Cuando viajas, puedes ver la diferencia”. "El turismo ha vuelto a reverdecer muy bien en Túnez, hay estabilidad... Todo va mejor que antes, y cada día se mejora; la seguridad interna es muy buena, todo se tiene bajo control, por lo que tras muchos meses de dificultades ahora Túnez vuelve a ser seguro".

Él es un símbolo de esperanza y de cambio positivo para el país cuando representa a Túnez en los Juegos Olímpicos. Ser tenista con los medios existente en Arabia es difícil. Sin embargo, Jaziri ha llegado a jugar el cuadro principal de Roland Garros donde tuvo hasta pelotas de partido en segunda ronda contra su amigo Marcel Granollers , Grand Slam que había soñado con poder jugar algún día durante su infancia y adolescencia. En febrero, se le dijo que tendría una invitación para el torneo ATP de Dubai, en virtud de ostentar el honor de jugador árabe con ranking más alto. Luego descubrió que había sido sustituido por Marko Djokovic, el hermano pequeño de Novak.

La WC olímpica no es la primera vez que la ITF ha echado a Jaziri una mano. Él formaba parte de un equipo itinerante sub-14 de jugadores africanos que participaron en varios torneos juveniles por Europa, a través de un fondo para el desarrollo del tenis en ese continente (cuyo caudal de ayudas es aproximadamente de 4.5 millones de dólares, que es apoyado conjuntamente por la ITF y los Grand Slams). El proyecto es "muy bueno y muy útil para los jugadores africanos", dijo Jaziri. "Allí no tienes ayudas de nadie, sin casi patrocinadores ni federaciones”.

Si el caso de Jaziri llama la atención, más de lo mismo ocurre con otro olímpico tunecino, en ese caso tunecina. La tenista junior, campeona de Roland Garros en dicha categoría, Ons Jabeur, también ha recibido ayuda del fondo y también se unirá a Jaziri en los Juegos por medio de una invitación, wild card o comodín. Antes de Jabeur, hubo otra buena tenista femenina tunecina: Selima Sfar, quien participó en los Juegos de Pekín y durante muchos años fue la única profesional árabe en el circuito femenino.

Tras Marruecos Túnez es el país con mayor tradición de tenis profesional entre los países árabes, a pesar de la ausencia de grandes torneos en sus territorios como ocurre en Doha, Qatar y Dubai, que no tendrán tradición pero sí mucho dinero.

Jaziri, que comenzó a jugar a los 5 años en su club local en Bizerta, ve como ahora la pista principal de ese club lleva su nombre. "Hubo un montón de buenos jugadores en este club, pero aquí en África luego es difícil a nivel personal y de apoyos salir hacia adelante y apostar por un futuro como tenista profesional", dijo. "Pese a lo que puedan pensar, en aquél Club había muy buenos entrenadores, que me ayudaron a coger una gran técnica”.

Se fue a los 12 años para entrenar en Túnez y decidió dejar la escuela para dedicarse de manera exclusiva al tenis a los 18 años. Llegó al Nº 297 en 2006, pero luego luchó durante dos años contra una lesión de rodilla en lugar de hacerlo contra otros tenistas. Tuvieron que pasar otros dos años para que recuperase el terreno perdido, pero la clasificación para la previa del Abierto de EE.UU. el año pasado, poder pasarla y ganar un partido en el cuadro principal fue un enorme avance.

Jaziri espera también dar lugar a una pequeña revolución del tenis en Túnez, con el aumento de los patrocinios y del número de clubes a lo largo y ancho del país. "Este deporte empieza a ser muy popular en Túnez", dijo Jaziri. "Tenemos un torneo Challenger y se acaba de crear un ITF femenino importante; en pocos años habrá un montón de torneos más, espero, y también muchos más jugadores".

En términos de patrocinio, su ascenso ya ha comenzado a dar sus frutos. Él luce, satisfecho como si fuera un sueño, los parches de sus nuevos patrocinadores en las mangas; apuntando uno con especial satisfacción: el de la Secretaría de Turismo de Túnez, de la que ahora es un embajador oficial. "Es un país muy hermoso, donde brilla con fuerza el sol", dijo con entusiasmo. "Tenemos de todo en Túnez: desierto, montañas, mar…" continuó. "El clima es muy bueno, y en verano hay mucha fiesta”. "Espero que la gente se anime a visitar Túnez porque es un país muy interesante, que está muy cerca de Europa, y en el que hay gran cantidad de cosas que hacer".

Dentro de esas ‘cosas’ ahora se incluirá el tenis, algo que él será capaz de mostrar al mundo como tunecino, árabe y africano raqueta en mano durante los Juegos Olímpicos que comenzarán hoy con la Ceremonia de Apertura y mañana con la competición de tenis en las pistas del All England Club.

Segundo turno, pista 12, ante el tenista de China Taipei: Lu Yen-Hsun, Malek Jaziri, tunecino, centrará la miradas de mucho con una historia increíble a sus espaldas. Sin duda: muy merecido. El anillo negro del emblema olímpico también estará representado en el tenis.

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