US Open: Dinero y reparto de premios con polémica

Los más beneficiados (porcentualmente) en el reparto han sido los primeros eliminados

El Us Open ha anunciado su bolsa de premios, que ha aumentado en dos millones de dólares con respecto al año pasado y ha alcanzado la cifra récord en la historia del torneo de 25.500.000 $, a los que, además, hay que incrementar la cifra de 2’6 millones de dólares de bono al que optan los ganadores del Fly Emirates US Open Series dependiendo de sus resultados durante las series, así que hablamos de un premio con un montante total de 28’1 millones de dólares, pero lo más importante y lo más destacado es el logro del Consejo de Jugadores, después de las amenazas de huelga del año pasado en el propio US Open y las que se vivieron antes de empezar, sobre todo el Open de Australia y también Roland Garros, y que han dado como fruto un incremento de los premios en las primeras rondas con lo que se ha beneficiado a los jugadores más modestos.

Polémica

Sin embargo, la polémica no cesa porque, aunque porcentualmente el incremento en el reparto de premios haya beneficiado a los más modestos (ha subido un 18% con respecto al año pasado), lo cierto es que las diferencias entre los premios para los mejores y aquellos que caen en primeras rondas o en la fase de clasificación son terribles.

La gran polémica se centra, básicamente en el problema que amenaza realmente al tenis profesional al máximo nivel y que, cada día, queda más de manifiesto. La ATP es generosa en premios y los mejores jugadores del mundo son algunos de los deportistas mejor pagados del mundo. Su fama trasciende las fronteras y son mega estrellas mundiales del deporte. Sin embargo, sobrevivir al circuito si eres un hombre por encima del Top 100 se convierte en un ejercicio de equilibrios económicos y presupuestarios muy complicados.

El gran problema para los hombres que rondan estas posiciones es que no tienen acceso a los cuadros principales de los grandes torneos, (donde realmente se puede hacer un buen poso económico para el resto del año). Tienen que ganarse el pan en el día a día y en torneos donde si no haces un buen papel, directamente el jugador, como empresa, acaba perdiendo dinero o no ganando lo suficiente.

El problema de los jugadores de segunda línea

Lo hemos explicado alguna vez y lo haremos mejor y más ampliamente a través de entrevistas a este tipo de jugadores y sus cuerpos técnicos. Un jugador que va jugando Challengers y Futures, si quiere dar el salto al profesionalismo tiene que ganar muchos partidos, no sólo por la importancia de los puntos y el nivel que tienen que demostrar para dar el salto sino también para poder costearse y mantener la estructura que se requiere en la competición ATP. Es decir: Para un jugador europeo, jugar este tipo d torneos de segundo nivel en Europa, le puede resultar los suficientemente rentable como para poder entrenarse en unas instalaciones con unas condiciones mínimas de garantía para su trabajo y también para pagarse un cuerpo técnico con la suficiente calidad como para poder avanzar. (Sin contar psicólogos deportivos y material, que son ayudas externas básicas para el crecimiento y evolución de un jugador). Por Europa se pueden encontrar muchos torneos de este nivel y que tienen premios suficientes para sacarse, (entiéndame), un jornal.

Sin embargo, a la hora de competir en un Gran Slam, los gastos se multiplican varias veces. Es una inversión que el tenista debe hacer, pero muchas veces no le es rentable y lo que es absolutamente intolerable es que le cueste dinero.

En muchas ocasiones, y sobre todo para los tenistas jóvenes (y también depende de qué país), las Federaciones nacionales ayudan. No siempre y no lo suficiente, pero sí pueden tener ayudas. Sin embargo, para aquellos que ya han dado un pasito más y quieren hacerse fuertes y crecer en el circuito profesional sólo hay una forma de subsistir: La victoria.

El tenis está concebido para la competición, pero cada vez se está filtrando más el flujo del dinero. Volvemos al caso: Si un tenista europeo quiere competir en el Open de Australia o en el US Open tiene que pagarse un viaje intercontinental carísimo. Hotel y desplazamientos pueden llevarse, de sobra, los ingresos obtenidos por un “qualy”. Los jugadores que compiten en la clasificación. De igual forma, para un joven norteamericano o australiano, viajar a Europa les puede suponer un coste bestial. Sobre todo si tienen la intención de competir en Roland Garros y más tarde en Wimbledon: ¿Qué hacen? Se costean un viaje de más de 4 ó 5 semanas (hay que tener en cuenta que la clasificatorias no empiezan el mismo día que las primeras rondas, suelen iniciarse con una semana de antelación…). Además de su propio viaje, el jugador paga a su entrenador y su cuerpo técnico, que dependiendo de para quién puede ser de dos o tres personas más. Viajes, alojamientos, comida…

Caer en primera ronda de una clasificatoria para un europeo en el US Open es, literalmente, perder dinero. Y los jugadores son su propia empresa. Así que es como el pequeño o mediano empresario que durante una o dos semanas, abre la persiana del negocio para perder dinero. En ocasiones, bastante.

Lo explicamos y lo detallamos: (Dinero que cobran los jugadores por ronda)

Los perdedores de la primera ronda de la “Qualy”: 3.000 $

Los perdedores de segunda ronda de “Qualy”: 5.775 $

Perdedores en tercera ronda de la clasificación: 8.638 $

Hagan cuentas rápidamente: ¿Cuánto dinero cuesta un billete de avión Madrid – Nueva York ida y vuelta sin cerrar la fecha de vuelta? Pues multiplíquenlo por 2. Se lo explico, con un buscador de “low cost”, una salida para el día 13 de agosto desde Madrid, con destino a Nueva York y vuelta el día 31 (aspirando a llegar al cuadro principal o ganar primera ronda), son aproximadamente 1000 € por persona. (Siendo muy previsor y solicitando el vuelo con muchos meses de antelación… 700 €).

Sólo el vuelo. Ahora súmenle alojamiento y comida. Como ven, caer en primera o segunda ronda de la clasificación, sencillamente es igual a perder dinero.

Esto es lo que reclaman los jugadores, principalmente a la hora de hablar de cierre patronal (huelga de los empresarios que ellos mismos son).

Sin embargo parece que esta “sensibilidad por el jugador medio” ha crecido y el propio Jon Vegosen, Presidente de la Junta de la USTA (Federación Estadounidense de Tenis), comunicó en la misma web del torneo que “somos conscientes de las crecientes presiones financieras asociadas a competir en los circuitos profesionales de tenis a nivel mundial y especialmente para aquellos que no llegan a la segunda semana del US Open. Creemos el incremento de los premios, así como la forma de distribuirlos, va a ayudar algo a aliviar esta presión”, explicó.

El resto de premios

Evidentemente, a partir de aquí, jugar un Grand Slam es un buen negocio. Pero también hay que ponerse en la piel de los mejores profesionales tanto como en el de la parte media de los Top 100.

Primera ronda: 23.000 $

Segunda ronda: 37.000 $

Tercera ronda: 65.000 $

Octavos de Final: 120.000 $

Cuartos de Final: 237.500 $

Semifinales: 475.000 $

Final: 950.000 $

Campeón: 1.900.000 $

Los problemas de Simon con las mujeres

Cuando escuchamos que Gilles Simon reclama que el circuito ATP cobre más que las mujeres es más sencillo de entender si hacemos el siguiente análisis. Para Simon, (número 14 de la ATP en la actualidad), es prácticamente una quimera pensar en llegar a semifinales de un Grand Slam. El coto está completamente cerrado y las estadísticas dicen que en los últimos años sólo el Top 4, con residuales presencias de Ferrer, Tsonga, Berdych o Del Potro a más largo plazo, (también Melzer y alguno más), han conseguido alcanzar esta ronda. Federer, Djokovic, Nadal y Murray fallan muy poco a su cita con las semis. Esto deja un margen bastante estrecho para Simon y sus colegas de poder coger una bolsa multimillonaria. No están para quejarse, porque una tercera ronda (65.000 $) ó unos octavos de final (120.000$) ya hacen un buen negocio y el Grand Slam les ha salido rentable. Sin embargo, para un jugador de su nivel, pensar que Zvonareva, (su homónima en el circuito WTA, la número 14), o Maria Kirilenko, Cibulkova o Schiavone, que sí han tocado cuartos de final de algún “major” ganen más dinero que él le molesta.

Jugadoras como Lisicki o Pironkova en Wimbledon, Kerber en el US Open, Errani o Schiavone en Roland Garros, o la misma Cibulkova (en su misma clasificación actual aproximadamente, fue semifinalista en Roland Garros).

De todos modos, también el circuito femenino está filtrando mucho las incursiones de Top 20 o Top 30 en altísimas rondas.

El problema de la clase media es que la subida de premios en los primeros puestos es un coto cerrado hoy en día del Top 4.

Otras cifras interesantes

Independientemente de esta reacción de la USTA, siguiendo la estela de Roland Garros o de Wimbledon así como de Australia, alivia la situación, pero no la sana. Para nada. Incluso para muchos estadounidenses que tengan que cruzarse el país para ir a competir es una situación económica arriesgada.

Sin embargo, las cifras siguen siendo mareantes: El incremento de los premios para la primera ronda del torneo ha sido de un 21% y para los premios designados para la segunda ronda de un 19%. Lo que significa, en términos porcentuales, que un 87% de los jugadores del US Open de este año van a tener un aumento de sus honorarios por encima del 18%, (si caen en la misma ronda que el año pasado).

Los bonos que se ofrecen a los jugadores por su participación y victoria en el Fly Emirates US Open Series ya los publicamos y los puede leer en este enlace.

El récord de premios conseguidos por un jugador lo tiene Roger Federer que se embolsó entre el US Open y el US Open Series 2.4 millones de dólares en 2007. Y en mujeres, el récord lo tiene Kim Clijsters, que llegó a conseguir 2.2 millones de dólares en 2010 y 2005.

Sin embargo, que Federer haya ganado más dinero es sólo cuestión de su mejor rendimiento deportivo dado que, por 40º año consecutivo, la USTA ofrece los mismos premios a los chicos que a las chicas, (muy a pesar de Gilles Simon).

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