ITF Bucharest: ejemplo a seguir

Las españolas brillan en grandes torneos que en España no existen

Tita Torró, campeona del torneo de Bucharest. Fuente: bcropen.ro
Tita Torró, campeona del torneo de Bucharest. Fuente: bcropen.ro

Tras una semana de gran tenis de verano en el ITF 100.000+H de Bucharest, donde las españolas han brillado (especialmente Tita Torró y Garbiñe Muguruza, pero también Laura Pous, Lara Arruabarrena o Rocío de la Torre), queremos en Punto de Break hablar de este torneo que a pesar de ser parte del circuito ITF y no del WTA, ha contado con un gran cartel y ha demostrado que organizar fantásticos torneos de esta categoría es posible.

El torneo se disputa en la ciudad de Bucharest, en Rumanía, en las instalaciones del Club BNR Arenas, misma ubicación que el torneo ATP de ese país. Las facilidades son todas y el torneo tiene la máxima categoría posible dentro del circuito ITF. Que el torneo no sea simplemente un ITF 100.000 sino que además disponga del plus denominado ‘Hospitality’ significa que a las propias jugadoras el torneo les paga la habitación y el alojamiento. Esto es una gran ayuda para ellas que en estas categorías aún pierden más que ganan y la ITF lo premia al torneo dándole la posibilidad de que reparta más puntos por lo que el cartel de jugadoras que acuden suele ser mejor.

Hablamos, por todo ello, de uno de los mejores torneos femeninos ‘menores’ del mundo. Y allí, casualmente, han brillado las españolas. Acudieron cinco de ellas, dos a través de la previa que pasaron (Tita Torró y Rocío de la Torre), y otras tres que tomaban parte ya en el cuadro principal (Laura Pous, Garbiñe Muguruza y Lara Arruabarrena). Un torneo muy español donde tuvimos 4 de las 8 cuartofinalistas, dos de las semifinalistas y también a las dos finalistas. Lara Arruabarrena sobre Romina Oprandi, Garbiñe Muguruza sobre Irina Camelia Begu y Alize Cornet, y Tita Torró sobre Arruabarrena, Muguruza o Alexandra Cadantu, son victorias que denotan el gran nivel de nuestra próxima generación de tenistas que ha dado un gran paso al frente los últimos meses, confirmando lo que en Punto de Break hablábamos hace poco de que nuestro trío la-la-la (Gugu, Lara y Tita) estaba ya a punto.

Un torneo con una central digna de un WTA, con una segunda pista con gradas y mucho encanto. Un club perfectamente preparado, mucho público. Una web mejor que la inmensa del resto de torneos y múltiples actividades durante toda la semana que hacen del torneo un auténtico espectáculo que atrae gente. En Rumanía el tenis ha crecido mucho los últimos años y son uno de los países referencia a nivel femenino, quizás no tanto por la calidad de sus tenistas como por la enorme cantidad.

Sin ánimo de ser excesivamente crítico, aunque también, creo que debería hacernos reflexionar el hecho de que en otros países tomen a nuestras tenistas como referencias cuando realmente ellas no pueden apenas competir en España. Si un país como Rumanía se puede permitir este torneo, y un país como Francia se puede permitir 4 o 5 como este, ¿cómo es que en España no tenemos ni tan siquiera un solo torneo con la mitad de dotación que éste? Verdaderamente debería darnos que pensar. Y ya no sólo con nuestras promesas y su futuro en nuestra cabeza, sino por el hecho de disfrutar tenis.

Un torneo como éste es organizable en más de 50 ciudades españolas perfectamente. Es un ejemplo de las cosas bien hechas, y cuando en este país se han construido torneos con este espíritu nos hemos encontrado que los cimientos eran de paja cuando ha venido el vendaval. Se nos han volado Marbella, Monzón, Pozoblanco y El Espinar. Ya no tenemos ya no un torneo de este nivel sino que casi no tenemos ni 3 escalones por debajo. Sinceramente esto entre todos hemos de ponernos a cambiarlo.

Dejando un poco al margen la crítica considero que hoy es un día para alabar el impulso que han tomado nuestras promesas y para alabar los torneos femeninos bien organizados, porque también es posible disfrutar de su tenis. Para alabar que haya un país que centre sus esfuerzos en tener un gran torneo femenino, que no tiene por qué ser un torneo WTA, y que de hecho precisamente no serlo también tiene ventajas; que cuenta con retransmisión de alta calidad en semifinales y final y que es apotao de tan buena manera por el público local que lo siente como suyo.

Ojalá en España construyamos de nuevo nuestros torneos y podamos disfrutar de grandes semanas de tenis femenino como el que las nuestras han brindado en Rumanía. Tita campeona, ya van 6 títulos este año los últimos 5 de manera consecutiva, la mayor racha de imbatibilidad de la historia de nuestro tenis femenino (ya van 30 victorias seguidas, sobre las 26 que encadenó en 1995 Conchita Martínez); Garbiñe, una grande en ciernes, entrará por primera vez con 18 años sólo al top100 de la WTA. Son nuestro futuro, se merecen disfrutar de nuestros torneos y nosotros de su tenis. Ambas terminaron llorando, pero son lágrimas de tenis, de deporte, de alegría y tristeza. Son lágrimas de futuro.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes