Mardy Fish; llegó la hora del US Open Series

Fish defiende casi todos sus puntos en los torneos del circuito americano

Mardy Fish ha tenido una temporada realmente atípica para un hombre que lucha por el Top 10, que el año pasado estuvo clasificado por méritos propios para el Masters de Londres y que pasa por ser uno de los jugadores más competitivos, sobre todo si hablamos de partidos a tres sets en pistas duras outdoor; o lo que es lo mismo, todas las características que reúne el circuito americano; la Emirates Airline US Open Series, de la que es el actual campeón y donde sí centra todos sus esfuerzos. En 2012, sin embargo, se ha dejado llevar demasiado en la primera parte del año, y con un balance inaudito para un hombre de su talento, 6-7 antes de arrancar el torneo de Wimbledon.


El problema de Fish


Mardy Fish es un jugador muy mediático y con mucha trascendencia, sobre todo en Estados Unidos. Su vida social es parte de la vida cotidiana de la prensa rosa norteamericana y tanto él como su conocida esposa viven con la constante presión, además de la prensa deportiva de la prensa sensacionalista de su país. Pasada la treintena, y después de una carrera con altibajos, sin llegar a deslumbrar y a coger el testigo de las grandes estrellas norteamericanas, a Fish le tocó vivir la época de un gran jugador a la sombra de grandes estrellas.
El tenis estadounidense ha pasado, y está atravesando, una complicada situación. Hablamos, probablemente y junto a Australia, a los dos países con más tradición dentro del panorama internacional. Para las dos grandes superpotencias históricas del tenis mundial, que su primer baluarte sea un hombre del tipo de Mardy Fish es absolutamente insuficiente.
Fish tomó el relevo de Andy Roddick, un jugador mucho más carismático, y que venía de ser el número 1. Roddick, representaba la potencia en el juego y el estilo americano. El joven poderoso que llegó al tenis con la fuerza de un huracán.
Roddick representaba perfectamente el estilo espectacular que atraía el gusto estadounidense. Un joven feroz y devorador. Sin embargo, con la misma potencia que llegó se fue evaporando. Lesiones, problemas físicos y el estigma de la derrota constante: 22-4 (hoy), con Roger Federer en el cara a cara marcaron su carrera.
Roddick comenzó a perder fuerza y siempre se ha dicho que sus entrenamientos no han estado a la altura de las exigencias que le marcaba el guión.
Con el paso del tiempo, las figuras americanas se fueron apagando. Andre Agassi no pudo estirar más su presencia en la ATP y no había un relevo generacional claro y definido por detrás. Blake también daba un paso al costado y Estados Unidos perdía fuelle dentro de la élite del tenis mundial.
Fish siempre fue un buen jugador, aunque demasiado específico. Un jugador con muchas virtudes, pero con carencias. Un gran saque, uno de los mejores del circuito donde mezcla, potencia, colocación y efectos. Y una derecha impecable. Plana. Ganadora.
Tiene un revés poderoso y ofensivo, pero su golpe favorito es la derecha. Juego de dos o tres tiros. Juego agresivo. Ofensivo. A ganar.
Es un jugador que sabe llevar muy bien el peso de los puntos y que sabe definir con calidad. Sin embargo, es un jugador con dificultades en los desplazamientos y un hombre con muchas carencias cuando se tiene que defender.
Fish, sin el brillo y la espectacularidad de Roddick, cogió el relevó de la “esperanza blanca”, (como “esperanza norteamericana”), más por falta de otra alternativa que por iniciativa propia. Con Blake lejos del nivel exigido para competir con los mejores y Roddick fuera de combate, no había más opciones.
Fish puso mucho empeño, sobre todo en 2011, y con todo su esfuerzo y su talento, alcanzó para que Estados Unidos tuviera un representante en el Masters de Londres. Llegó agotado y tras un final de temporada muy estresante.
La temporada 2012 comenzó fatal. Los resultados no llegaban y Fish no estaba al nivel mínimo exigido. Decidió desconectar. Tomarse unas vacaciones y hablar de su ausencia de grandes torneos como Masters 1000 o el Grand Slam de Roland Garros por “agotamiento”, así lo publicó.
No hizo la gira europea y decidió centrarse y entrenarse para las pistas rápidas. Primero en Wimbledon y la hierba y ahora en su gran especialidad: El circuito americano.
FIsh ha sido un jugador dominante en este tipo de pistas y está cualificado, de sobra para ser el mejor, nuevamente en el cómputo global del Emirates Airline US Open Series. El actual campeón defenderá su corona, agarrará la bandera de barras y estrellas y será competitivo en Londres. Después seguirá peleando en Estados Unidos y es el rival más allá del Top 10 que nadie querrá ver en el cruce de octavos de final. Tampoco en cuartos. Un peligro latente.
Llegó la hora de las pistas rápidas y del circuito americano. Llegó la hora de Mardy Fish.

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