Campeones de Wimbledon: Los más grandes

Todos los tenistas que han ganado al menos dos títulos y que han sido leyendas y mitos de Wimbledon

Wimbledon es la catedral del tenis y todo aquel que quiera ser una leyenda de este deporte tiene que levantar la Copa Dorada, pero algunos han trascendido desde la victoria hasta mucho más allá y son los mejores jugadores de la historia, una historia, que pasa ineludiblemente por el All England Club. Estos los más grandes campeones de Wimbledon:

Roy Emerson

El australiano dominó el circuito al final de los cincuenta y principios y mediados de los sesenta y es uno de los jugadores más laureados de la historia. Emerson logró 12 Grand Slams, entre los que destacan sus seis trofeos del Open de Australia, pero muy bien acompañados por dos Roland Garros, dos US Open y dos Wimbledon.
Era un jugador de saque y volea y, en consecuencia, un gran especialista de la hierba. Durante más de 5 décadas conservó el récord de ser el hombre que había ganado más Grand Slams hasta la llegada de Pete Sampras, que consiguió batirle al anotarse 14.
El porcentaje de victorias que obtuvo en Wimbledon fue del 81.08%.

Laver y Emerson en una gala del tenis de USA y Australia en Hollywood en la actualidad. Foto:lainformacion.com


Lew Hoad

Otro australiano ilustre que compitió en la misma época que Emerson. La gran ventaja que tuvo es que, por entonces, sólo Roland Garros se jugaba en tierra batida, porque la hierba era la superficie dominante y se jugaba en ella tanto Wimbledon como Australia y el US Open.
Hoad se convirtió al profesionalismo en 1957, y como hemos comentado, los profesionales no tenían derecho a jugar los Grand Slams. Sin embargo, aprovechó su carrera de amateur para alzarse con la Copa Dorada en 1956 y 1957.
Hoad, estuvo a punto de completar el Grand Slam durante 1956. Ganó Australia, Roland Garros y Wimbledon, pero cedió en la final de US Open ante Rosewall.
Tenía un tenis muy agresivo y vistoso que hacía las delicias del público. Siempre buscaba el golpe ganador y tenía en vilo a sus rivales que nunca sabían cómo reaccionaría. Un jugador muy agresivo y atacante que era capaz de ganar con sus impresionantes golpes de fondo o con subidas a la red.


Stefan Edberg

El sueco fue, antes de la llegada de Roger Federer, el tenista que unía a su vitola de tenista efectivo y espectacular, sus modales de “Gentleman”. Importó la elegancia a su juego y a su modo de vida y fue uno de los deportistas más admirados durante la época final de los 80 y el principio de los 90. Edberg era un jugador total, pero destacaba sobremanera en la volea. Buen sacador y también con buenos golpes de fondo de la pista, dejaba todo eclipsado con el golpe que le dio fama y al que él elevó a la máxima expresión. Desde Edberg, no ha habido un jugador tan eficaz, elegante y decidido en la red.

Ganó dos veces Wimbledon y jugó 3 finales. Algunas de las más famosas fueron aquellas en las que se midió a Boris Becker en 1988, (que ganó) y 1989, (que perdió). La espectacularidad de los duelos Edberg – Becker, son uno de los mitos del tenis comparables a las mejores épocas y cuando cada partido entre ellos era mucho más que un título en juego.

Jugó consecutivamente las finales de 1988, -89 y -90.
Una de las curiosidades de Stefan Edberg es que ganó también Wimbledon como júnior en 1983, cuando se convirtió en el primer júnior en ganar el Grand Slam.


Rafael Nadal

El español es y será una leyenda por su comportamiento en tierra batida. Parece que sus récords no tienen fin y su dominio en esta superficie es tan incontestable que lo dejan enmarcado sólo como un súper especialista del polvo de ladrillo. Sin embargo, Nadal tienen unos números en hierba que sólo superan las grandes leyendas de la superficie y de Wimbledon. Rafa ha jugado 5 finales y ha ganado dos veces el torneo más prestigioso del mundo. En los últimos 6 años sólo se ha ausentado de la final del torneo en el que no participó en 2009, cuando venía de sus problemas físicos y psicológicos que le habían lastrado en Roland Garros donde sufrió, además su única derrota.

Es el único jugador que podemos catalogar como un gran campeón de la hierba que no destaca por su saque ni por su volea. En realidad, Nadal aprovecha sus golpes de fondo para ir acorralando a sus rivales y sí que los remata muchas veces en la red. Pero no sube de cualquier manera ni es un voleador típico como muchos de los que estamos tratando en este artículo. Digamos que su estilo de juego casi no tiene ninguna semejanza, entre otros, al de Edberg, McEnroe o Becker. Pero sus números se pueden medir perfectamente a los de estos. (87.5% de victorias en Wimbledon).


Jimmy Connors

El norteamericano es el estilo más parecido a Nadal que compitió con muchísma energía contra jugadores más específicos que él de hierba. No era un jugador de saque y volea al uso y tuvo que pelearse contra algunos de los mejores de la especialidad en distintas épocas. Connors compitió en 21 ediciones de Wimbledon.

Connors con Wimbledon. Foto:lainformacion.com

Su carácter luchador le hacía competitivo en cualquier superficie, pero osciló en un par de generaciones de espectaculares jugadores de hierba. Baste decir que, además de sus dos títulos en Wimbledon, jugó cuatro finales más. La primera la perdió contra Arthur Ashe, en 1975, después perdió dos consecutivas contra Bjorn Borg, en 1977 y 1978 y finalmente cayó contra McEnroe en 1984.
Las características de su juego no se adaptaban a la superficie como la de sus máximos rivales, pero Connors demostró que la competitividad puede ganar a la clase.


John Newcombe

Otro ilustre australiano que cabalgó en la transición del tenis amateur al profesionalismo. Jugó las finales de 1967,69,70 y 71. Sólo perdió la de 1969 ante su compatriota Rod Laver.
Otro jugador clásico australiano de saque y volea que fue el último en dominar el tenis profesional. También muy agresivo en su juego y muy vistoso fue uno de los grandes atractivos de la Pista Central durante esta época.


John McEnroe

El Gran Mc, o como se traduce su nombre al inglés: Big Mc, ha sido una de las leyendas de Wimbledon por su excéntrica forma de competir y de vivir el tenis. En uno de los jugadores más agresivos en su forma de jugar y de expresarse dentro de una pista y de una calidad innegable.
McEnroe firmó 5 finales en Wimbledon y ganó 3 de ellas. Su porcentaje de victorias en la hierba londinense es de un 84.29 %.

Su leyenda se cimentó en sus legendarias batallas contra Bjorn Borg y Jimmy Connors. Ninguno de los dos comenzó su carrera deportiva con las condiciones de jugar en esta superficie, pero ambos compitieron a un excelente nivel y Borg readaptó su juego de manera brillante.
McEnroe tuvo muchos detractores en el selecto público inglés, pero también tuvo sus seguidores. Después de perder la final de 1980 contra Borg, su victoria contra el sueco en la de 1981 es uno de los partidos más memorables de Wimbledon, dado que cortó su trayectoria de cinco títulos consecutivos en Londres.


Boris Becker

La irrupción del alemán en el mundo del tenis fue una verdadera bomba. Fue el jugador más joven en conseguir ganar Wimbledon y lo hizo con un tenis plástico y de una agresividad extrema.
Su salto a la fama fue en 1985 cuando ganó con 17 años sin ser cabeza de serie y siendo un completo desconocido para el mundo del tenis. Sus voleas cautivaron al público inglés y su forma de volar por encima de la red para capturar “passings” imposibles fue una de sus características.

Becker, jovencísimo, con su título de Wimbledon. Foto:lainformacion.com

Becker ganó tres finales, pero participó en 7. Fue y es reconocido como uno de los tenistas más espectaculares que ha jugado en el All England Club. Un auténtico ídolo.


Rod Laver

El australiano completa un círculos de oceánicos que fueron los grandes dominadores del torneo en las décadas de los 60 y 70. Otro jugador mágico de saque y volea que también fue reconocido por su elegancia dentro y fuera de la pista. También tuvo el problema de la transición de la época amateur a la profesional y la entrada en vigor de la Era Open. Para muchos, Laver representa el estilo inicial del juego. Un estilo sutil donde evitar el bote de la bola garantizaba los títulos.
La red como objetivo y la volea como medio hacia la victoria. Sus números sólo los han podido superara hasta el momento, Borg, Federer y Sampras. Su porcentaje de victorias fue de 50-7 y ganó 4 títulos en sus 11 apariciones.


Bjorn Borg

El sueco fue el jugador que eclipsó al mundo del tenis a través de su leyenda. Su irrupción en la parte final de los 70 y principios de los 80 fue una supernova que revolucionó todo. El tenis pasó de ser un deporte elitista a convertirse en un fenómeno de masas para ver el excéntrico sueco. El hombre de hielo.
La publicidad y la televisión comenzaron a entender el espectáculo y fue el primer jugador mediático, en el sentido más comercial de la palabra. Ganó cinco títulos consecutivos desde el 76 al 80 y los combinó con otros seis en Roland Garros haciendo lo que se ha conocido siempre como la tarea más difícil del tenis, completar, consecutivamente Roland Garros y Wimbledon con las grandes diferencias de estilo que suponen ambos.
Borg no sólo fue un tenista excepcional sino un “sex symbol” y un hombre tan admirado por sus fans como odiado por sus rivales que no veían una sola grieta en su juego ni su ánimo. Los cinco títulos consecutivos de Borg sólo los ha podido igualar Federer. Su porcentaje de éxito en Wimbledon es sencillamente asombroso. 92.73%. Los récords están para batirlos, pero parece muy complicado que en el tenis moderno esto se vuelva a repetir.

Borg, leyenda de Wimbledon. Foto:lainformacion.com

Su prematura retirada no hizo más que agrandar su leyenda y dejar unos números, sencillamente inigualables. 5 títulos en 6 finales. No hay nada más que decir. Sólo que Borg era un especialista en tierra que adaptó su juego de una forma asombrosa a la hierba. Y pasó de jugar liftado y desde el fondo en París a atacar la red con una naturalidad inhumana en Londres. El increíble Borg.


Roger Federer

Del suizo poco queda que decir. Ha sido el gran dominador de la hierba durante el siglo XXI. Durante mucho tiempo se dijo que Wimbledon era el jardín de Roger. Superaba a sus rivales con una facilidad absolutamente increíble. Su superioridad era incuestionable.
Sólo un “pero”: al gran maestro de la hierba contemporánea. Roger ganó muchos títulos mientras sus principales rivales fueron jugadores, muy bueno, pero lejos del nivel que hoy se le exige. Mientras la mayoría de los tenistas que hemos estado repasando tuvieron que bregar contra generaciones donde habían grandes jugadores, grandes campeones y mitos del tenis, Federer aprovechó un vacío de este perfil de tenistas para anotarse 5 consecutivos. Durante esta época, el suizo no tuvo rivales. Desde la llegada de las nuevas hornadas, con Nadal, Murray y ahora Djokovic, a Federer se le ha complicado mucho levantar títulos en Wimbledon.

Federer besa la copa de campeón de Wimbledon

Todo parecía apuntar a récords legendarios, pero su marcha se truncó con la llegada de Nadal, que le consiguió ganar dos finales en “su” territorio. Roger tiene una marca de 40 vitorias consecutivas sólo superada por Borg con 41.
En cualquier caso, 6 títulos y 7 finales son su bagaje hasta el momento y su porcentaje de victorias es del 89.39%).


Pete Sampras

Sin embargo, y a la espera de cómo concluya Federer su carrera como tenista profesional, hay un jugador que sigue estando por encima de él en títulos y estadísticas. Pete Sampras es el jugador que ha conseguido ganar más títulos del mismo Grand Slam. 7 veces conquistó Wimbledon de sus catorce apariciones en Londres.
Sampras, como Roger, tampoco tuvo a ninguna gran leyenda del tenis que le discutiera en esta superficie. Andre Agassi, que fue su máximo rival, sólo pudo ganar en una ocasión Wimbledon y fue un jugador cuyas características se adaptaban mucho peor a la hierba.
Sampras dominaba todas las facetas del juego. Un gran saque, voleas impresionante cargadas del clase y de talento y golpes de fondo que armaba más rápido que nadie. “Pistol Pete”. Los 90 fueron suyos con un dominio incontestable.

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