Clijsters y su meta

Vuelve tras perderse toda la gira de arcilla con tres objetivos: Wimbledon, medalla olímpica y US Open. Como los buenos perfumes Kim Clijsters.

Kim Clijsters ayer tras debutar con victoria sobre hierba. Fuente: twitter.com
Kim Clijsters ayer tras debutar con victoria sobre hierba. Fuente: twitter.com

Como los buenos perfumes Kim Clijsters destapa su esencia de nuevo y por última vez. Ayer Kim volvió a jugar al tenis de manera oficial. Llevaba sin hacerlo desde que se despidiera en tercera ronda de Miami ante su compatriota Yanina Wickmayer.

La cuatro veces campeona de Grand Slam tiene claro su plan de ruta: s’Hertogenbosch, Wimbledon, Juegos Olímpicos, Montreal, Cincinnati y US Open. Si después de disputar estos torneos se ve con opciones de acceder al WTA Championships de final de temporada seguiría compitiendo con ese objetivo (ha conquistado ese título ya tres veces: 2002, 2003 y 2010), sino el abierto estadeunidense sería su último torneo como profesional.

Pequeñas gotas de una jugadora que lleva un mes rindiendo al máximo pero que prefirió no sumarse tarde y corriendo a la gira de tierra, a la que no obstante no le tiene un especial cariño pese a haber alcanzado dos veces la final de Roland Garros, y centrarse en aclimatar su tenis a las superficies rápidas: primero hierba después pista rápida al aire libre.

Ayer debutó con la central del torneo holandés de Den Bosch, de nombre impronunciable más allá del UNICEF Open, a rebosar. La rival era Romina Oprandi, hace un año italiana que le apeó en su debut en hierba y que este año ya con nacionalidad suiza no le pudo ganar aunque sí le peló el partido: 6/7 6/2 6/3. Kim Clijsters tiene un tenis potente que no se cansa de atacar con acierto, es sorprendente en una WTA como la actual donde la potencia parece reñida con la calidad y el toque, encontrar una tenista (ya veterana) como la belga que reúne ambos extremos y sin que el hecho de meter potencia y valentía le lleve a fallar si le aguantan más de cuatro golpes, sino que tiene la inteligencia suficiente como para buscar una solución distinta y acabar sumando el punto a su casillero.

Prepara Wimbledon con ilusión y con mimo. Sabe que es su penúltimo Grand Slam, su último Wimbledon, y que debe andar con cuidado si quiere acudir a todos los torneos que tiene previsto, hace ya tiempo que su cuerpo le pasa factura. Wimbledon fue su primer cuadro principal de Grand Slam, hace más de una década de aquello (1999) y debutó con éxito alcanzando octavos de final. A pesar de ello es el único Grand Slam en el que la nacida en Bilzen no ha alcanzado la final (dos en el Open de Australia, dos en Roland Garros y cuatro en el US Open). Su nivel en este torneo es una incógnita, sus fans desean ver la mejor versión de Kim para despedirse de este histórico torneo a lo grande y lo cierto es que si consigue acoplar su juego a la hierba londinense y conjurarse con su veteranía puede ser una de las candidatas al título. Otras veteranas como las Williams también esperan brillar con el punto de mira puesto en los JJOO y jóvenes como Sharapova, Kvitova o Azarenka prometen pelea. No le será fácil brillar en Wimbledon ni en los Juegos Olímpicos, pero Kim puede hacerlo.

Tras esta gira de hierba que se alarga con motivo de las Olimpiadas, que Kim nunca ha escondido han sido uno de los verdaderos motivos para volver a la competición tras ser madre; llegará la gira previa al US Open que a Kim tanto le gusta y tan bien se le da. Para ellas esas superficies son como uña y carne con su tenis, sabe recuperar pero también mandar con efectividad, hasta el punto de ser casi imparable, contando por victorias 27 de sus últimos 28 partidos en el Grand Slam americano (tres títulos en sus tres últimas participaciones con parón incluído: 2005, 2009 y 2010).

Tras todo esto llegará el momento de ver si se encuentra entre las 8 primeras de la race y entonces luchar por cerrar su carrera como maestra del 2012. Si el cuerpo o los resultados no se lo permiten, el fin de Kim llegará en Flushing Meadows. Londres, por partida doble, y Nueva York las dos ciudades que verán las últimas grandes actuaciones de una leyenda viva del tenis femenino: Kim Clijsters. Una mujer tranquila y casera, que ya no se desplaza a ningún sitio (salvo a la pista) sin su hija Jada de la mano y que ha sabido disfrutar del lado bonito del deporte sin que ello le impidiera ser madre y disfrutar de lo bueno de la vida. Una privilegiada.

41 títulos a sus espaldas a nivel individual y aún con sueños e ilusiones por el tenis y el deporte. Le queda muy poco, ella lo sabe y sus fieles seguidores también, es el momento de disfrutar de cada encuentro y de aprovechar para ver a una jugadora tan grande como ella en pista y con la competitividad que siempre le ha caracterizado por bandera. Quiere poner el broche a su carrera y apostamos que bien Wimbledon, una medalla, el US Open o el WTA Championships caerán seguro en sus redes. Una leyenda que apura sus hitos con todos como testigos. Un buen perfume que exprime sus últimas gotas: Kimmie.

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