Wimbledon 2012, el punto de inflexión

Djokovic cumplirá un año como número 1, pero la defensa se ve amenazada en hierba

Wimbledon y los Juegos Olímpicos de 2012: El punto álgido de la temporada ha llegado y el All England Club será el lugar donde la temporada tome una dirección u otra con respecto al liderazgo mundial que ahora mismo ostenta Novak Djokovic en la lista de entradas, pero que ha conquistado Nadal en la Carrera de Campeones: La hierba no toma el relevo, la hierba es la protagonista de la temporada 2012.


Djokovic: un año como número 1


Novak Djokovic aprovechó 2011 para romper todas sus barreras y varios récords, pero sobre todo, para alcanzar la cima del tenis mundial tras encumbrarse como número 1 del mundo. El serbio recuperó toda la desventaja que tenía con Nadal a través de sus constantes victorias hasta las semifinales de Roland Garros, (recordar que ganó todos los partidos del año, con Australia, Indian Wells, Miami, Roma y Madrid, entre otros, por medio), pero coronó su gran objetivo con la victoria en Wimbledon y con su asalto a la cima del ranking mundial, un hito que había conseguido sólo con jugar la final.

Un año más tarde, las tornas han cambiado. Nole llega con dudas y sobre todo con tres derrotas consecutivas a lomos y con la sensación de que el dominio sobre Rafa es agua pasada. Antes de Monte Carlo, el 7-0 y tres finales de Grand Slam consecutivas, parecía que la superioridad del serbio era notable. Ahora queda la duda sobre si es mucho mejor, o simplemente si es o está mejor. En Australia estuvo a dos centímetros, (aquella bola al pasillo en el “passing” de Rafa), de perder. Es muy difícil que Djokovic pierda su condición de número 1 en Wimbledon pero hay que recordar que defiende el título y eso son 2000 puntazos. Aunque perdiera la final, si lo hace contra Rafa, las cosas se van a poner realmente parejas: 800 puntos que restaría y 800 que sumaría Nadal, dejaría las cosas en un margen de 600 puntos. Si cae en semifinales, una victoria de Nadal le dejaría prácticamente igualados. Si cae en cuartos y Rafa gana, el balear recuperaría el número 1 mundial. Así de duro.


La amenaza Nadal


Es posible que Nadal pinche antes de llegar a la final de Wimbledon porque la autoridad con la que ha dominado en Roland Garros no la tendrá en la hierba del All England Club. En tierra no hay antídoto para sus efectos y bolas altas. En hierba Rafa cambia la estrategia utiliza mucho más el revés cortado y sufre contra jugadores que le quitan el ritmo a base de cañonazos con su saque. Berdych, Tsonga o Del Potro están perfectamente capacitados para ganarle y otros jugadores cuyo juego es inocuo para el español en tierra, pueden hacerle mucho daño en Wimbledon: Hablamos de Kevin Anderson o Kohlschreiber, por no citar a los terroríficos Isner o Raonic, cuyos servicios les garantizan un 40% de puntos ganados sin más con su saque.

Nadal celebra un punto en Wimbledon 2011. Foto:twitter/

Sin embargo, Rafa lleva años haciendo las cosas realmente bien en hierba y especialmente en Wimbledon. Nos pedía un lector, a través de su comentario que le explicáramos por qué Rafa conseguía buenos resultados en la hierba londinense los últimos años. Es más o menos sencillo. Modifica su servicio y su estilo de juego. El revés cortado que afiló hace tres años, (generalmente paralelo), es una bola endiablada que resbala y pica hacia fuera hacia el revés de sus rivales y, principalmente, Rafa, que no es un jugador específico de red, tiene los mejores golpes de “approach” del circuito. Me explico: Rafa pega muy duro desde el fondo y hace patinar también su bola en hierba. Sus golpes no son tan ganadores como en tierra, pero tiene bastante facilidad para acorralar al rival cuando éste permanece en el fondo, y mucha también para pasarlo si sube a la red. En los puntos en los que lleva el dominio sabe cómo empujarlo hasta el fondo y rematarlo en la red. En los que es atacado… hablamos del mejor pasador del circuito.
Evidentemente, a esto también le ayuda a la deceleración clarísima que han sufrido las pistas del All England Club los últimos años. Las pistas de hierba de Wimbledon tienen mucho menos gramaje y la hierba es mucho más lenta que hace años. Esto favorece el juego de Rafa. Aunque su adaptación al medio también ha sido notable. Todo suma.


El efecto Federer


En un momento del Circuito ATP tan polarizado, Nadal y Djokovic copan todas la portadas y todo el protagonismo por su asombrosa facilidad para ganar partidos de Grand Slam y por su dominio en un circuito que parece preparado, con gente de mucha calidad y donde ganar tantos partidos seguidos y, sobre todo, perder tan pocos contra Top 10, Top 20 ó Top 30, es curioso por la calidad de estos.

Federer besa  la copa de Campeón de Wimbledon. Foto:Twitter.com

Sin embargo, dentro de este binomio acaparador, casi tirano, entre en liza un tercer factor: El efecto Federer. Roger se ha mostrado competitivo y en ocasiones superior tanto a uno como a otro. Sobre todo cuando hablamos de pistas indoor. Ahí es el jugador que tiene mejor balance los últimos años y donde se ha mostrado intratable. Básicamente, y para dejarlo en otro concepto que nos aclare las cosas, en pistas rápidas. Cuanto más rápidas mejor. En pistas lentas, (tierra batida), domina Rafa, en pistas intermedias Djokovic (duras outdoor), y en pistas indoor domina Roger. ¿Y la hierba? Sinceramente, la hierba hoy parece más una superficie más intermedia que rápida, como se le había considerado toda la vida. No es exactamente así. Los torneos como Queen’s o Halle, mantienen un piso realmente ejemplar y la bola bota como se reclama de esta superficie. Sin embargo, en Wimbledon la cosa se ha lentificado realmente mucho. Así que no se sabe qué esperar de Federer.
En realidad estamos hablando de un jugador que tiene unos números en hierba que parecen imposibles para cualquiera de sus dos sucesores en el número 1 mundial. Un jugador que durante muchos años fue el jerarca de Wimbledon.
Las cosas no le han rodad igual los últimos años, pero a Federer no se le ha olvidado qué es la hierba. El año pasado vio a Tsonga levantarle un 2-0 que en otra época hubiera sido absolutamente inaudito. Lleva años sin dar el mejor nivel y llorando por los rincones, (y anunciándolo a los cuatro vientos), porque las pistas son más lentas. (¿Les suena el berrinche?, pues sí, es que en este deporte todos los tenistas se quejan amargamente cuando las cosas no le funcionan a su gusto, Nadal, Djokovic, pero también el mismísimo Federer).
Roger puede ser el hombre que desequilibre este duopolio que copa hoy las finales de Grand Slam y si no lo hace en La Catedral, en Wimbledon, va a tener pocas oportunidades sobre otra superficie a 5 sets. Al menos, eso parece.

En definitiva, las tres victorias de Nadal pueden quedar en anécdota si Djokovic consigue imponerse nuevamente en Wimbledon. Una nueva victoria del serbio dejaría bien a las claras quién es el que manda en el circuito. Cualquier otra cosa, dejaría muchas dudas y abriría un amplio abanico de posibilidades. Hay que recordar que Roger defiende “sólo” cuartos de final y que cualquier resultado importante daría con una gran progresión en el ranking, un gran recorte a quien fuera capaz de derrotar y un nuevo impulso moral.
La hierba toma la palabra.

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