Diario de Roland Garros; Los españoles llegan inmaculados

Almagro, Ferrer y Nadal llegan a cuartos de final sin ceder set alguno

Pronto llegan las victorias de Ferrer y Almagro, marcadas por el frío que golpea París en la segunda jornada de octavos de final. David parece haber superado en Roland Garros la barrera que otros años le impedía avanzar con claridad. Quizás, esta temporada sea la elegida para igualar su techo en un torneo de Grand Slam: las semifinales alcanzadas en Australia y Nueva York. Aquí, en la edición de 2012, todavía no ha cedido un set, al igual que Almagro. Pero hay otro dato que define la contundencia del jugador de Jávea: no ha perdido más de cuatro juegos en ninguna de las doce mangas que ha tenido que disputar hasta llegar a la ronda de los ocho mejores.

David Ferrer, intratable en Roland Garros

Dos anécdotas reflejan la alegría que precede a la victoria. Ferrer, al terminar el partido ante Granollers, firmó en la cámara felicitando a alguien por su cumpleaños. La organización del torneo pensó rápidamente en un bonito gesto hacia Nadal, que ayer cumplía 26 años. Sin embargo, la dedicatoria era para su novia, que hoy también cumple años. "A Rafa le quiero mucho, pero a mi novia más", aclaró entre las risas de los periodistas presentes en sala de prensa antes de explicar que no piensa en la presión que ejerce el paso del tiempo, las oportunidades perdidas que quizás no se vuelvan a presentar nunca más.

La despedida de Almagro en la misma sala de prensa donde Ferrer había estado minutos antes resumió su actuación: "Hoy os he dado titulares, ¿eh? Estaréis contentos", lanzó con una pícara sonrisa. El jugador murciano, que terminó tras un intercambio de golpes encima de las plantas que adornan la pista tras estrellarse contra un juez, lo explicó: "Me he hecho jardinero. Me he clavado un piquito en el culo, pero como lo tengo muy gordo no ha sido nada. Pero no me ha gustado, no os equivoquéis", afirmaba entre las carcajadas de una sala sin presencia extranjera. Luego, con el lugar casi vacío terminaría enseñando las heridas de guerra a un reducido grupo de enviados especiales.

Tras ese relato divertido se escondía otro humano. La historia de su ruptura con José Perlas a finales de 2011, cuando cruzaba los mejores momentos de su carrera. "Él me metió tenis en vena las veinticuatro horas del día. Me ha enseñado casi todos los conceptos que ahora aplico en la pista. Por eso, fue una decisión muy meditada, pero necesitaba pasar más tiempo con mi familia, con mis ahijadas y mis sobrinos. Eso me ha dado una paz que no antes no tenía". Ahora, una nueva oportunidad de superar la barrera que marcan los cuartos de final en la catedral de la arcilla. Las otras dos veces se encontró con el mismo enemigo que tendrá tras la red el próximo miércoles: Rafael Nadal. "Me acuerdo más de París que de Madrid", reflexionó sobre sus enfrentamientos con el número dos. "Estuve cerca en Bercy".

Nadal derecha. Foto:lainformacion.com


Nadal volvió a jugar fuera de la central por segunda vez en el torneo. Lo hizo ante Mónaco, uno de sus mejores amigos en el circuito, antiguo compañero de dobles y actual pareja de aventuras en la consola. El resultado, sin embargo, no mostró sentimientos. Fue aplastante. Juan miró a su palco en el tercer set, cuando perdía 0-4, y gritó: "¡Me quiero ir de aquí!". Ese fue el resumen del castigo. Demasiada tortura para unos octavos de final de un torneo mayor donde el nivel debería ser parejo. Se enfrentaron el número dos contra el quince y en ningún momento lo pareció. El marcador abrió de nuevo la puerta de los números perfectos. Con él llegaron las marcas imposibles: Nadal logra encadenar dos mangas en blanco por primera vez en su carrera y se convierte en el primer tenista en llegar a cuartos de final de París con menor número de juegos cedidos, tras Vilas que llegó a esta ronda con 16 en 1982. Todos ven al mallorquín imbatible en tierra batida a cinco sets. Según avanza el torneo, nadie imagina a otro campeón el próximo domingo. Pero a Nadal desconfía de todo: "No sé si es mi mejor torneo, no puedo decirlo ahora. Ya veremos cuando acabe", sentenció.

Una conversación entre Mauresmo y Courier en la tribuna de prensa de París acompañó los primeros compases del duelo de Sharavopa, que sobrevivió con esfuerzo. Sus gritos fueron aullidos en la tarde de la capital francesa, azotada por el viento racheado de la central. Se sorprendían los franceses ante la búsqueda de un lugar donde comprar ropa de invierno: "¿Frío? ¡Pero si ya ha llegado al verano a Francia". 12 grados hoy en París.

Para acabar, una historia de ayer actualizada. Los mismos argentinos que el domingo cambiaban entradas para ver a Del Potro en la Suzanne Lenglen deberán hacerlo también hoy si quieren ver el partido ante Federer. La organización ha decidido relegar a Roger por tercera vez este año a la segunda pista en importancia del torneo. Los seguidores de Juan Martín, que compraron entradas para octavos y cuartos esperando poder verle algún día en la central. Cuando la jornada moría, los dos extranjeros volvían a sacar sus carteles de cartón cambiando entradas de primera categoría por unas que les permitiesen ver al jugador argentino.

En París, baja el número de partidos y aumenta el nivel. Ya han llegado las leyendas y los juniors. Esa es la señal. Ya no hay bromas porque se compite en la zona vital de la segunda semana. Se vislumbra el abrazo de la historia y Nadal, Djokovic y Fededer pelean como si fuese la última guerra de sus vidas.

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