Isner y los partidos largos

Solo el Clement-Santoro de 2004 y 6 horas y 33 minutos superó su duelo con Mathieu en Roland Garros

Isner y Mathieu protagonizaron el segundo partido más largo de Roland Garros.
Isner y Mathieu protagonizaron el segundo partido más largo de Roland Garros.

John Isner es el jugador más alto del circuito y el más pesado y, sin embargo, su capacidad agonística le lleva a competir en partidos largos de cinco sets normalmente con éxito, aunque ayer, en Roland Garros, volvió a batir récords pero no pudo con su rival, Paul Henri Mathieu que también tiene una bella historia detrás. 5 horas y 41 minutos después de que la Philippe Chatrier viera arrancar el partido, el deportista norteamericano caía rendido a los pies de quien estuvo escayolado un año antes de volver a las pistas y se estuvo entrenando en una silla pasando horas sin poder mover su tren inferior, pero pegando con el movimiento de su tronco y sus brazos. Esta vez, la tierra batida condenó a John; el hombre con que ganó el partido más largo de la historia contra un francés, mordió el polvo ante otro en París. Esta es la historia.


Isner y los partidos largos


Isner lleva pocos años en la élite, pero, además de su llamativo récord del memorable partido de Wimbledon contra Nicolas Mahut, que acabó con 70-68 en el quinto set, ha llegado en innumerables ocasiones al quinto set y es un clásico jugador de tie-breaks. Su condición de sacador casi inexpugnable, hace que muchísimas veces tenga que acudir al desempate para liquidar las mangas de cada partido.
Pero lo más llamativo no es que sea el jugador que salva más bolas de break o que juegue más tie-breaks, su servicio puede explicar todo esto, lo raro es la cantidad de partidos que juega a cinco sets y su porcentaje de victorias, significativamente alto.
Se supone que un hombre cuya principal arma es el servicio, acaba desfondándose en partidos largos. Lo normal sería que perdiera precisión y potencia en su saque, y que, con su tamaño y peso, la movilidad le impidiera conseguir muchos puntos. En definitiva, que cada rally que se jugara con tres o más golpes lo acabara perdiendo. Pero no es así. Isner ha aprendido a sufrir, a defenderse y a soltar su latigazo definitivo buscando el winner sólo en situaciones desesperadas. Esto le ha convertido en un peligrosísimo adversario en cualquier superficie.

Este mismo año, ya ha jugado muchos partidos donde su capacidad agonística ha quedado exprimida hasta el límite. Sin ir más lejos, en Roma, donde perdió su partido ante Seppi después de estar peleando contra el italiano alrededor de tres horas y con alternativas en el marcador de todo tipo. Después de ganar fácil el primer set, acudió al tiebreak donde tuvo minibreak a favor, y más tarde en el tercero, donde, además, tuvo que ser atendido en su dedo pulgar de la mano derecha por las asistencias médicas y desaprovechó varias bolas de break.
Esta misma temporada tuvo otro partido trepidante en Australia contra David Nalbandian. También acabó en el quinto con un marcador inusual, (10-8), casi 5 horas de partido y la polémica del Ojo de Halcón, tan comentada en PuntodeBreak. Independientemente de la polémica en sí, y por hacer referencia nuevamente al debate que generamos, ayer Mathieu atestiguó la teoría que expusimos en nuestra web. El francés luchó contra las adversidades, las innumerables bolas de break salvadas por Isner con su servicio, las pelotas que daban en la cinta y pasaban llorando a su campo y todas las incomodidades que suponen jugar contra el gigante norteamericano. Mathieu acudió a la paciencia como método y a mover a Isner de un lado para otro para castigarle y desgastarlo. Sin precipitar su golpe ganador y mermándole para que después bajara su efectividad con el servicio. Ganar o no un punto no es tan importante como hacer que tu rival se canse. Así lo hizo el galo. Y así, le derrotó. Nalbandian, (perdonen la insistencia), se equivocó.

Isner pega una derecha en la Copa Davis en Friburgo. Foto:lainformacion.com/EFE

Por seguir con la trayectoria de partidos largos de Isner, el año pasado ya repitió experiencias de este tipo. Incluso en partidos a tres sets y con tiebreak en las mangas decisivas, el norteamericano alarga sus encuentros con una admirable capacidad de sacrificio. En París ganó a Wawrinka tras un 6-7/7-5 y 7-6 y después cayó ante Tsonga con un 6-3/6-7 y 7-6 ya en semifinales. (Hablamos del Masters 1000 de París).
En Copa Davis disputó un partido a cinco sets contra Capdeville en el que compitió 4 tiebreaks y que acabó perdiendo.
En Australia, cayó con Cilic también en el quinto y por 9-7, no sin antes disputar dos tiebreaks en el tercero y en el cuarto.
En los últimos años también ha jugado contra Djokovic en Copa Davis a 5 sets, y en la misma tesitura cayó en Roland Garros el año pasado con Nadal y anteriormente lo había hecho con Juan Ignacio Chela.


Otro memorable partido fue el que jugó contra Roddick en el US Open de 2009, que se saldó con victoria de Isner, con casi cuatro horas de juego y gracias a que, entonces, se jugó tiebreak en el quinto.
En definitiva, Isner es un jugador duro de roer. Evidentemente su servicio es el martillo pilón que aporrea constantemente a sus rivales, pero tiene más armas. Se esperaba grandes cosas del norteamericano en Roland Garros después de lo que había conseguido en esta superficie en menos de un año. Llevar a Nadal al quinto set en el primer partido de la edición de 2011, ganar a Roger Fedrerer en Friburgo y a Tsonga en Monte Carlo, en sendas ocasiones en partidos de Copa Davis. Se presentó en Houston imbatido en esta superficie y allí llegó a semifinales, cómo no, después de un durísimo partido contra Feliciano López. (Partido que jugó después de su vuelo transoceánico procedente desde Francia tras jugar la Copa Davis).

Después las cosas han ido mucho peor. Derrota contra Cilic en primera ronda en Madrid, (en sendos tiebreaks), derrota contra Seppi en el Foro Itálico y contra Davydenko en Niza. Ayer, cerró su periplo en esta superficie contra Mathieu. Ahora le queda pendiente su viaje a España para defender a Estados Unidos en la Copa Davis.


El milagro de Mathieu

Por su parte, en uno de los torneos de Roland Garros con mejor representación francesa de los últimos años, (los galos han conseguido meter a 7 jugadores en tercera ronda; Devilder, Simon, Tsonga, Mahut, Gasquet, Benneteau y Mathieu), el verdugo de Isner en la Chatrier fue uno de los héroes locales.
Mathieu anunció su retorno a las pistas más de un año después de haber tenido que pasar por el quirófano en varias ocasiones para recueperar sus maltrechas piernas y lo hizo con la fuerza de voluntad de un titán. Paul Henri, o Paulo (Poló, pronunciado), comenzó sin ranking y la Federación Francesa le dio una wild card para que compitiera en su torneo fetiche. Mathieu ha sido siempre muy querido por los franceses a pesar de tener la mala suerte de ser el hombre que perdiera el punto decisivo en dos finales de Copa Davis. Su obstinación, su lucha y su forma de entrenarse para volver a ser jugador profesional son encomiables. Estuvo entrenándose sentado sobre una silla. Sin movilidad en sus piernas, pero con toda la ilusión de un júnior, pegaba y pegaba para articular sus movimientos del tren superior. Ayer tuvo que estar corriendo en el segundo partido más largo de la historia del torneo. Lo hizo y jugó de una forma muy inteligente.


Este Roland Garros, nos está dejando historias conmovedoras… partidos titánicos. Ganadores heroicos y caídos con honores. Así cerró ayer sus puertas la Philippe Chatrier. El coliseo francés volverá a abrirlas a los 32 gladiadores y 32 gladiadoras que quedan en pie. 16 chicos y chicas tendrán que abandonarlo ejecutados por sus rivales. La batalla continúa.

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