Federer caza a Connors y Nadal va a por Borg

Los récords históricos del tenis se quedan cortos para esta Época Dorada y esta generación

Roger Federer igualó a Connors con 233 victorias en GS. Foto:lainformacion.com
Roger Federer igualó a Connors con 233 victorias en GS. Foto:lainformacion.com

Roland Garros 2012 será el principio de un ciclo de torneos épicos donde la mejor generación de tenistas de la historia se reta para triturar los récords de los jugadores legendarios que le dieron auge al tenis. Djokovic podría conseguir el Grand Slam, (la consecución de los cuatro títulos más importantes del tenis mundial, Australia, Roland Garros, Wimbledon y Estados Unidos), y lo podría hacer de manera consecutiva, aunque debería revalidar sus trofeos en Londres y Nueva York para completarlo en un mismo año natural.

El reto de Nole sería un “paseo en barca” con el sol del alba y el mar en calma en otra época. Pero vivimos en tiempos revueltos. El gran Djokovic, un súper talento que ha llegado a la ATP a tumbar mitos, tiene delante de él a dos hombres que miran más allá. No sólo se codean entre sí. Federer ha igualado el récord de victorias en partidos de Grand Slams de Jimmy Connors (233 partidos), y Nadal, puede superar en París los 6 títulos que ya igualó de Borg en la tierra del Bosque de Bolonia. El propio Roger ya hoyó las coronas del sueco en Wimbledon y también las de Sampras (7) y la batalla continúa.

Mientras el Grand Slam parece una meta menor, el Golden Slam asoma la vuelta de la esquina. Allí, de nuevo, los Juegos Olímpicos trascienden allende el tenis. La competición más grande jamás creada, (19 mundiales de 19 disciplinas y en todas las categorías para los dos sexos), pone a prueba el efecto apolíneo del deporte. La metamorfosis entre el deportista y el Dios del Olimpo. Sólo Nadal, de los tres grandes dominadores del tenis mundial, conoce lo que es, además de levantar todos los Grand Slams, una medalla de oro olímpica individual. A Roger no le quedaran muchas más oportunidades, aunque no se resigna a volverlo a intentar en Río de Janeiro.

Mientras tanto… ya se levanta el polvo de las cuadrigas llegando al galope por la tierra de París. Federer y Djokovic cumplieron sin sobresaltos en su debut. Hoy, quien toma posesión del protagonismo es Rafael Nadal. Su reto es mayúsculo: La séptima corona de la Copa de los Mosqueteros. Validar su carné de Mejor Jugador de Tierra batida de la historia. Por encima de Bjorn Borg. Modestamente, quien escribe, piensa que ya lo es.

Nadal con su título en Roma, el último de sus 21 en tierra batida. Foto:lainformacion.com/EFE


La batalla de las épocas


Es difícil comparar tenistas de distintas épocas. Los materiales no son los mismos, los rivales no son iguales, los métodos de entrenamiento no tienen nada que ver: Los desplazamientos, las comunicaciones… todo avanza. No sabemos qué sería de Borg hoy en París. El sueco empuñaba una raqueta de madera. A Nadal le pusieron un compuesto de fibra de carbono con un chip en la empuñadura para medir cada impacto. Connors viajaba por el mundo como buenamente podía y Roger lo hace, a veces, en avión privado. ¿Cuántos partidos vio el mayor seguidor de tenis de Connors, Borg, Lendl o McEnroe? La época de los 80 era otra cosa. ¿Se imaginan a alguno de estos fenómenos colgando fotos multimedia para que todo el mundo les pudiera ver en casa con su mascota, entrenando con su cuerpo técnico, mandando un vídeo de agradecimiento o chateando con millones de personas online?

Connors levantando el título en Wimbledon. Foto:lainformacion.com/Steve Powell/Getty Images

Borg nunca triunfó en Estados Unidos, donde jugó cuatro finales y casi nunca viajó a Australia a jugar el primer Grand Slam del año. El mayor fenómeno multimedia del momento, no se desgastaba en grandes viajes intercontinentales, pero en Europa ponía firmes a todos los americanos, australianos y jugadores continentales que venían a visitarle. Daba igual la tierra batida o la hierba. Le era indiferente estresarte con bolas pesadas y un top-spin infernal en París o molerte a saques y voleas en Londres. Pero Borg nunca fue competitivo en pistas duras. Allí los americanos le sacaban de punto.
Por su parte, McEnroe era un jugador espectacular. Buenísmo y muy competitivo. La gente pagaba una entrada y sabía que ‘Mac’ les iba a deleitar. Con su juego ofensivo, su expresividad en las pistas, una gran victoria, una raqueta partida o una discusión con el árbitro. Pero nadie se imagina a McEnroe peloteando en París con Roger o Nole, por no hablar de Rafa. Connors era competitivo en todo lo que hacía, pero, daba igual qué tipo de raquetas le hubieran dado. Jimmy, otro espectáculo en la pista y fuera de ellas, podría haberle discutido algún partido a Rafa en su territorio, pero por tierra batida, mejor que no se acercara ni a barrer las líneas.

Borg coronado en Wimbledon en 1979. Foto:lainformacion.com/ Tony Duffy/ Getty Images

Djokovic está mostrándose a un nivel en pistas duras que intimida pensar quién podría tumbar a esta máquina de hacer tenis y de recuperar bolas imposibles hace 30 años. La preparación física de Nole es demasiado superior como para pensar en su competencia, aunque lo hagamos con todos estos fenómenos.


¿Edberg?


Si nos vamos a los fenómenos de finales de los 80 y principios de los 90, deberíamos hablar de otros jugadores de un talento impresionante. Pero Edberg, que sí fue capaz de ser competitivo en tierra batida, a pesar de que su gran especialidad y donde realmente fue un maestro fue en la volea, no parece que pudiera discutir en un partido a 5 sets con Nadal en Roland Garros, ni con Nole en pistas duras. ¿Y con Federer en hierba? Sería bonita la máquina del tiempo. Una alfombra, dos fracs, dos señores y champán para brindar. Pero Roger se hubiera comido a Edberg desde el fondo.


Nadal vs Borg


Mientras Federer sigue subiendo los listones de los récords, Nadal los derrumba con los dientes. No los salta, se los come. Roger ha superado los 100 títulos y bromeaba, medio en serio medio en broma que iba a por los 109 títulos de Connors. Los conseguirá. No les quepa duda. Pero… Roger, que ha entrado en la treintena, ha tenido mucho tiempo para ganar. Tiene muchísimo que pasen los años y que, después de haberlo ganado todo, se siga teniendo el hambre de seguir compitiendo. Posiblemente, los nuevos retos que cada día se le presentan el helvético, le hacen fuerte para levantarse cada mañana, alimentarse como un campeón y romper a sudar con su preparador físico.

Su muñeca, que debería donarla para la ciencia una vez concluya su carrera, le vale para ganar muchos puntos y algunos partidos… pero sin pulmones, hoy, nadie se sostiene en la élite. Y a pulmones gana Rafa.
En el eterno debate de la tierra batida, sencillamente, hay poco que discutir. Borg fue un dominador total. El sueco llegaba a intimidar tanto a sus rivales que algunos salían de la pista planteándose si eran profesionales o un despistado que paseaba por París al que le habían puesto una raqueta en las manos y a un titán sueco de gesto impertérrito delante. Nadal es igual… o mejor. El problema contra Rafa no es qué haces para ganarle tres sets en tierra batida. En muchas ocasiones el planteamiento es… ¿y uno? Rescata bolas por las esquinas, pero no te las pone en el otro lado de la pista, no. Te devuelve melones. La bola de Rafa pesa una barbaridad. No ves el filtro por el cual meterle un winner siempre y cuando llevas el peso del punto, pero los problemas crecen cuando se perfila de “derecha” y comienza a martillearte. La bola pesa y corre. Sí. El top-spin de Borg era pesado. Pero es que el de Rafa se te escapa de la pista.

Rafa, hexacampeón de Roland Garros. Foto:lainformacion.com/EFE

Del mito de Borg quedó su prematura retirada. En realidad, el sueco compitió al máximo nivel 9 años, desde 1973 hasta 1981. Siempre que una obra parece quedar inacabada queda la sensación de que el artista era mucho mejor. Los cineastas que murieron jóvenes, los músicos que faltaron cuando eran ídolos… o los deportistas que, sencillamente porque el mundo les hizo así, acaban por retirarse de forma prematura, parecen mucho mejor.
Pero es que, si hoy Nadal dijera que ponía punto final a su carrera, tendría un título de Grand Slam menos, (y como alguien no lo remedie, en dos semanas pinta otro), pero muchísimo mejores resultados en torneos de Masters 1000, Juegos Olímpicos, Copas Davis y éxitos en Estados Unidos y Australia. Nadal va a cumplir 10 años compitiendo, uno más de los que estuvo Borg en la élite. Pero Rafa, que comenzó con 17 añitos, podría empezar a hablar de alcanzar su máximo nivel a partir de 2004. Si nos medimos a 9 años con Borg… sinceramente, Rafa está por encima del sueco.
Aún así, hay una estadística que lidera Borg por encima de Nadal y ambos por delante de Roger Federer. El porcentaje de partidos ganados en Grand Slam. Ahí Borg tiene un imponente 89’8% de partidos ganados. (141-16). Nadal, es segundo con 126-18, un 87’6%.


¿Y Sampras?


Pues bien. En la época de los récords hay que hablar de Pete Sampras que parece el hombre que marca el límite real de Roger Federer. Sin embargo, hay características que dejan a Pete en mal lugar.
Sampras era un fenómeno en pistas rápidas. El auténtico dominador de Wimbledon (7 títulos) y de pistas rápidas tanto duras outdoor como indoor. Pero Pete no era “nadie” en tierra batida. Tremendamente vulnerable una vez desprovisto de una de sus principales armas, el saque, Pete nunca se adaptó bien al polvo de ladrillo. De sus trece participaciones en Roland Garros, en 8 de ellas no superó la segunda ronda. (¡SEGUNDA RONDA!). En 1997 cayó en tercera y sus mejores resultados fueron los cuartos de final que encadenó entre 1992 y 1994 y las semifinales de 1996.

Pete Sampras, jugador que más tiempo ha estado como número 1 del mundo. Foto:lainformacion.com/Getty Images/M. Stockman

No le quito una coma a los méritos del gran Sampras. Pero también me rindo a la evidencia que no tenía a dos depredadores detrás como Rafa y Nole, no tenía un incordio como Murray y su juego en pistas lentas era de Top 10 justito y siendo generosos. Así que tampoco hay perder la perspectiva.


Nadal a por su séptimo Roland Garros


Hoy debuta Nadal y parece que viene una estampida de búfalos con un océano de polvo a sus espaldas. Rafa amenaza con ganar su séptimo Roland Garros en las 8 comparecencias que ha tenido en el Bosque de Bolonia. Es curioso, porque mientras Sampras o Federer han sido siempre venerados con sus entorchados en Wimbledon, o Borg era venerado por su dominio en París y Londres, lo cierto es que Rafa no despierta tantas simpatías. No parece que le preocupe mucho. Nadal no hace prisioneros. Suele comenzar atrancado en los primeros sets y los primeros partidos, pero a medida que pasa la semana se va haciendo grande, se va haciendo fuerte. Cuando Rafa comparece en la segunda semana y sus rivales empiezan a presentar documentación acreditada de Top 30, Top 20 o Top 10, parece que la fiera se cabrea. No hay piedad. No hay partido. El público asiste aterrado a sus fantasmas. No hay grietas, no hay filtros, no hay manera.
Cuando en 2009 Soderling acorraló a la fiera y encontró la forma de buscarle una emboscada, la Philippe Chatrier enloqueció. Enfervorecido, el público parisino hacía fotos al marcador. Mathc Point en contra. ¡Por fin!
En 2010 había dudas. Ya se conocía la “vulnerabilidad” de Rafa. No sabíamos cómo le podía afectar su primera derrota. Pronto se obtuvo respuesta. Tras acribillar a todos sus rivales, Soderling volvió a emerger en la central parisina. Nadal lo enterró como a un difunto lejano. Sin compasión. (6-4/6-2/6-4).
Tras sus derrotas contra Djokovic en 2011, también había dudas y expectativas sobre cuál sería el futuro de Nadal que, además, llegó tocado a París y estuvo 1-2 contra Isner. Rafa encendió el estado de alarma y sin jugar bien en la primera semana, acabó aclimatándose y volviendo a ser superior a sus rivales. En la final se esperaba a Djokovic, pero Federer le hizo el trabajo sucio. Con el serbio fuera de circulación, le endosó su cuarta derrota en una final al suizo. (¡La cuarta!).
Nadal vuelve a cabalgar por la tierra de París. Cuerpo a tierra.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes