Reflexiones 'blue'

Otro torneo de Madrid es posible. 'Soy Pedro Gutiérrez, de España, y para lo bueno y para lo malo, también estoy muy decepcionado’.

‘Soy Pedro Gutiérrez, de España, y para lo bueno y para lo malo, también estoy muy decepcionado’.

Espero expectante. Es sábado, semifinales. La retransmisión arranca. Plano general del recinto… cámara exterior de la central… cámara interior de la central mirando al cielo… y desciende… desciende… y… gradas vacías. Pero completamente vacías; Agnieszka Radwanska, nueva número 3 mundial, y Victoria Azarenka, líder indiscutible del circuito, entran a pista sin aplausos ni fotos de por medio. La asistencia es nula. Y en una central de un tamaño tal la sensación de estupor es inevitable.

No digo nada nuevo si afirmo que el torneo de Madrid, en mi opinión, ha sido un fracaso. Y no sólo por unas pistas deficientes, ni por las críticas de Rafa y Djokovic (no olvidemos, y es lo más importante, también de otros muchos), ni por estar colocado en un lugar del calendario que no le debería permitir hacer estas intentonas cuando los tenistas buscan prepararse de cara a Roland Garros, ni por nada sobre todo lo que se han escrito miles de páginas. Si algo he aprendido tras entrevistar a organizadores, tenistas, entrenadores y promesas, y si algo me ha calado en el trascurso de mi vida ha sido que la grandeza de las cosas se encuentra en los detalles más pequeños y por ello más inesperados. Ahí está la esencia de todo, y por ende también la esencia de los torneos de tenis.

El torneo de Madrid se pierde en propaganda, en publicidad, en cambios radicales… quizás si la pista hubiera ido perfectamente todos (excepto los más puristas, entre los que me incluyo) estarían adorando a Madrid y a Tiriac, por su visión de negocio, por ser un rompedor, y demás halagos varios. Para mí el torneo de Madrid no sabe dónde va, o si sabe dónde me parece que aspira a llegar muy lejos, demasiado creo yo. Y es ése el verdadero problema.

Resumiré tan rápida y brevemente como sea posible lo que para mí son las tres grandes claves para ser un torneo importantísimo, de los que se esperan con un mezcla de emoción e impaciencia: a) los detalles que te hacen especial y diferente (como aclaración: la palabra detalles no implica cambiar el color de las pelotas ni de la superficie); b) el público y el ambiente del torneo (importantísimo, casi esencial); y c) la implicación, patrocinios, categoría, instalaciones y ambos sexos en competición. La capacidad económica, el adquirir grandes categorías en ambos circuitos (Masters 1000 en hombres y WTA Premier Mandatory en mujeres), buenas instalaciones y todo lo que rodea entorno a contactos y dinero el torneo de Madrid ya lo ha conseguido. Ese apartado 'c' lo ha logrado superar con creces, pero le queda por progresar en los otros dos, que son los que diferencian un buen torneo de un torneo especial. Y, que por cierto, son los más importantes para los tenistas y sus equipos.

La campaña de marketing de Madrid está hecha, enhorabuena señor Tiriac ha logrado usted que el mundo entero se fije en Madrid, como rumano que es eso le honra, pero ahora le queda a usted lograr, si tuviera a bien, que cuando la gente mire desee seguir haciéndolo. La pista azul es fantástica para ver los partidos, verdaderamente fantástica, una magnífica idea que se ha ejecutado de pena, eso no era tierra. Como bien adelantó mi compañero Xus Garrido, se tenía preparada una perfecta pista de tierra azul, que es diferente de una pista azul sin más en que tiene tierra señor Tiriac, y nada se sabe de por qué al final ésa no fue la elegida por adornar la Caja Mágica y si otras mucho menos testadas. En directo pude ver cómo Jelena Jankovic se sacudía las suelas de las zapatillas más por manía que por eficacia pues de su suela no caía apenas nada de tierra, porque no había. También pude ver cómo la pelota botaba distinto en el lado derecho de en el lado izquierdo de la pista, y cómo en las pistas exteriores la superficie y con ella el juego, eran muy distintos.

Si me preguntan si estoy a favor de la tierra azul les diré que ', pero no así'. No probando en uno de los 8-9 torneos más importantes del año de primeras, cuando todos los tenistas, hombres y mujeres, en el top10 o fuera del top100 llevan un par de torneos sobre tierra batida roja, y les esperan más torneos de tierra batida roja.

Sin interés por entrar en la presumible ausencia de Nadal, Djokovic y de otros más de los que no se comenta tanto el próximo año, me quiero preguntar ¿es éste el torneo de tenis de España que queremos? En España sólo hay un torneo de tenis de estas categorías, tanto en un sexo como en el otro. Es una magnífica oportunidad de ver a nuestra Armada en su mejor superficie, pero no obstante la altura de Madrid ya lo ponía difícil como para encima colocar un tipo de superficie que les hace un flaco favor a los nuestros en general. Es también una estupenda ocasión de disfrutar de todos los grandes tenistas del mundo: Djokovic, Federer, Azarenka, Serena, Berdych, Murray, Sharapova, Wozniacki, Del Potro, Ivanovic… ¡de todos! Desgraciadamente en lugar de hacer cada año un torneo de Madrid mejor, vamos a peor.

Detrás del señor Tiriac están grandes de nuestra historia como Manolo Santana o Charly Moyá, estoy seguro de que harán todo lo posible para mimar este torneo y que si se llevan dejando la piel tanto tiempo es para que cada vez sea mejor. Las grandes decisiones conllevan riesgos, pero creo que conviene reflexionar y actuar de verdad. No empecinándonos en el azul falte quien falte como parece ha dejado entender el señor Tiriac en Radio Marca hoy mismo.

El torneo de Madrid en estas fechas se debe jugar, sí o también, sobre superficie de tierra batida roja; no porque la azul nos parezca mal, que estética y útilmente a mí me convence, sino por todo lo que conlleva. Debe ser un torneo grande, enorme. Donde los precios de las entradas sean, a ser posible y como es de justicia, más baratas a las de Roland Garros, cosa que este año no ocurre. Donde la cantidad de público, aunque sea lunes a las 12 del mediodía o miércoles a las 11 de la noche, sea abrumadora. ¿Es posible que en un país como España el torneo de Madrid se llene siempre? , ¿incluso sin Nadal? Sí, desde luego. Cosa diferente es que se haya conseguido; pero evidentemente se puede lograr.

Si las cantidades ingentes de dinero que se han gastado en cambios del siglo XXI y promoción se hubieran gastado en abaratar las entradas y en tratar mejor a los voluntarios, se podría hacer perfectamente. España es un país que late tenis, pero esta semana no se ha respirado eso en la Caja Mágica, que más bien ha sido la 'Caja de los truenos'.

Quiero un público entregado a los españoles y a cualquier tenista, que se llenen las gradas; quiero un torneo que cuide a periodistas, fotógrafos y voluntarios, un torneo que tenga una página web y unas estadísticas no distintas ni estratosféricas sino útiles y sencillas; quiero que la marca Madrid y la marca España sea un ejemplo de organización y de éxito; quiero que a los tenistas se les cumplan sueños en Madrid y que se les cuide, que tengan ganas de que lleguen estas fechas porque saben que podrán echar un partidillo con el Real Madrid, o porque saben que la fiesta de jugadores es increíble, porque en sus habitaciones de hotel se encuentren detalles especialmente para ellos, o porque saben que el torneo les tendrá preparadas experiencias alucinantes en sus períodos de descanso que no podrán disfrutar en ningún otro sitio; quiero también un público que pueda ir al torneo de Madrid y que esté como loco por ir, y por último, quiero el mejor torneo de dobles de la temporada (un vacío que nadie cubre y que el que apueste en la jugada se la llevará y luego no se arrepentirá). Estos detalles engrandecen a un torneo. Esto sí, señores.

Toda esta rueda, que tan bien hace girar el Open de Australia o Indian Wells es en la que el Mutua Madrid puede entrar y no ha entrado. Este torneo necesita mejorar y colocarse entre los primeros del mundo, los españoles lo merecemos y el mundo del tenis también, pero eso no se conseguirá con cambios radicales, así como nadie se convierte en licenciado de golpe, el torneo de Madrid debe estudiar, sufrir, esmerarse, pero ir cada vez a más, sin pasos atrás y, finalmente, cuando se cuide hasta el último detalle, hasta el último tenista y hasta el último aficionado, será entonces cuando Madrid sea un torneo que nos haga sentir orgullosos y al que el resto admiraran por el trabajo bien hecho por y para todos. La oportunidad existe, pero las oportunidades pasan. Es el momento de aprender y de hacer del torneo de Madrid un gran torneo de tenis, ¡vamos allá, va!

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