Xavi Segura: "Se perderá la esencia del tenis si se siguen haciendo cambios"

Conocemos el tenis por dentro visto en ojos del encordador de la Selección Española

Xavi Segura, el encordador de la selcción española. Foto:twitter.com
Xavi Segura, el encordador de la selcción española. Foto:twitter.com

Es domingo en Barcelona. El día es radiante. Un precioso sol gobierna el cielo en la última jornada del Conde de Godó. El entrenamiento de Rafael Nadal acaba de terminar y en su camino hacia el vestuario una marea humana le reclama entre gritos. Xavi Segura (Barcelona, 1976) observa la escena parado frente al puesto de encordado donde ha trabajado durante toda la semana. “Es increíble. Un día tras otro se para a firmar a cientos de niños. Alucinante, de verdad”. La conversación que se extiende más allá de los cuarenta minutos tiene lugar en el interior del familiar club catalán. No hablamos de raquetas. Ni de cuerdas. Tampoco de materiales. Las palabras son puro tenis. La persona que forma parte del equipo español de Copa Davis tiene mucho que contar. La conversación nace en la próxima serie ante Estados Unidos para volar sobre el circuito, los cambios en el deporte de la raqueta o el futuro del tenis femenino.

Pregunta. ¿Cómo se vive la eliminatoria ante Estados Unidos en el equipo?

Respuesta. La vivimos con mucha ilusión y ganas, ya que en los últimos años nos hemos tenido que enfrentar a ellos varias veces con distintos resultados. En la memoria aún está el famoso resultado en Austin del año pasado, porque nadie lo esperaba. Hicimos una eliminatoria muy seria, con mucho compromiso. Además, esos días la suerte que nos giraba un poco la espalda estuvo de nuestro lado y nos permitió poder ganar al equipo americano. Ellos lo tendrán aún más presente que nosotros. Por eso, vendrán a España a jugar con muchas ganas y con el compromiso por parte de intentar hacer aquí lo que nosotros logramos en Austin.

P. 2012 parecía un año difícil para aspirar a metas altas.

R. Las semifinales tienen que servir un poco como ejemplo para darnos cuenta de que en España no solo juegan Rafael Nadal y David Ferrer. Claro que contando con ellos hay más calma. Cualquier capitán quiere contar con los mejores jugadores del mundo. Ellos están entre los diez primeros y tenerles dentro del equipo es una cierta garantía de cara a la afición, y una tranquilidad para el capitán a la hora de formar el equipo. Una vez más, hemos demostrado que España está sobrada de talento en tenis. Está claro que no todo acaba en el número dos y el seis del mundo. Cualquier país del mundo firmaría poder contar con la mitad de jugadores que España tiene disponibles para cada eliminatoria. Los chavales lo están haciendo muy bien. Al final, tiene que quedar la unión del grupo y cómo vivimos todo esto.

P. Corretja ha demostrado ser un excelente gestor de situaciones. Por ejemplo, involucró a jugadores como Almagro o Marc López sin renunciar a contar con Nadal o Ferrer. ¿Es vital la unión?

R. Es básico. No es por quitarle méritos, porque tiene muchísimos, pero Álex ha intentado mantener esa unión que ya existía en este equipo desde que yo estoy en él desde el año 2.000. Siempre ha existido esa unión, ese buen rollo. Generalmente, todos los jugadores quieren participar, todos quieren tener la oportunidad de defender a su país y se lo pasan muy bien durante esa semana de concentración en la que todo el equipo está unido. Àlex lo que tiene que hacer es mantener eso porque es importantísimo para la dinámica de este equipo.

P. ¿Qué une a todos los capitanes que han pasado por el equipo?

R. Todos tienen semejanzas. El compromiso es el denominador común que poseen para intentar hacer las cosas bien. Cada uno dentro del equipo tiene su rol, y los diferentes capitanes lo han sabido sacar muy bien. No solo hay que manejar a cuatro jugadores, somos un grupo formado por veinte personas y hay que saberlo gestionar; hay que ver cuándo es el momento de pasarlo bien, cuando el momento de trabajar, cuando hay que estar serio, cuando es el momento de darlo todo… Àlex siempre ha sido un magnífico gestor, una persona de grupo a la que le ha encantado la convivencia. Lo refleja como capitán a la perfección.

P. El futuro es una incógnita. El relevo no está garantizado, y contar con una generación de tenistas a la altura de la actual parece complicado. ¿Qué pasará si España no mantiene este brillante nivel en Copa Davis?

R. Tampoco hay que vincular los éxitos del deporte español a uno o dos jugadores. Se ganaron Copas Davis sin Nadal y sin Ferrer en el pasado, se han pasado eliminatorias sin ellos y se ha podido perder alguna serie con ellos. Al final, lo que tiene que primar es el grupo. Es una competición que, a diferencia del circuito, se hace en equipo. Por eso hay que saberlo gestionar, hay que saber cuando tiene que actuar uno u otro. No tiene todo que recaer en dos jugadores. No sé si en el futuro tendremos a tanta gente ahí metida. Cuando estos tenistas empiecen a ser mayores quizás los echemos en falta, pero el público español muchas veces es así. Parece que si Fernando Alonso no gana todas las carreras es un mal piloto, o que si el Barcelona o el Real Madrid no ganan la Copa de Europa son malos equipos. Tendemos a llevarlo todo a la máxima expresión, pero es normal. Cuando en un país ha existido tanta pobreza en algo y, de repente, han llegado tantos éxitos es normal que ocurra. Cuando este ciclo cambie la gente debería estar preparada para tener paciencia y esperar a volver a coincidir con otra generación de grandes deportistas. Al final, todo son ciclos.

P. Nadal es el abanderado de una retahíla de protestas contra el calendario, centrando sus ofensas contra la Copa Davis. ¿Necesita un cambio el formato de la competición?

R. A nivel particular, y hablando egoístamente, no. La Copa Davis es una competición que me encanta y me vuelve loco. Es una excelente oportunidad para convivir con mis amigos del equipo durante una serie de días al año. Si somos claros, y pensamos en el deporte y en los deportistas, que es como se debe pensar, el formato es una barbaridad. Obliga y exige a los jugadores a dar un nivel altísimo. Además, hay que sumar el calendario que tienen, que es muy exigente cada temporada. Es todo un pelín exagerado. Lo mejor sería disputar la Copa Davis cada dos años.

P. Hablemos del circuito. Entraba dentro de la lógica pensar que Djokovic no repetiría la gesta lograda el curso anterior.

R. Lo normal es que esté un peldaño por debajo. Si mantuviese el nivel de 2011, estaríamos hablando de otra nueva temporada en blanco para todos los demás y llena de éxitos para él. Lo hablábamos antes, todo esto son ciclos. Novak jugó de forma excelente el año pasado y está jugando muy bien este curso.

P. ¿Es la derrota en Monte Carlo una prueba de debilidad?

R. La derrota en la final de Monte Carlo se puede asociar a la muerte de su abuelo, quizás estaba un poco menos concentrado de lo habitual. Pero Djokovic sigue siendo el rival a batir. Tiene que ser el que demuestre por qué es el número uno. Ahí se ve la diferencia entre los grandes jugadores y los jugadores de leyenda. No se trata solo de ganar una temporada, se trata de estar ahí año a año. Ser regular, que es lo más difícil.

P. La muerte de su abuelo pudo condicionar el resultado de la final. No obstante, romper la inercia de las siete derrotas consecutivas parece un importante paso al frente para Nadal.

R. Esa victoria de Nadal ha ido bien a ambos, bajo un punto de vista muy personal. A Rafa le ha beneficiado porque significa mucho haber ganado al serbio. Aunque no lo vendiese demasiado, era muy importante para él ganar en una final a Djokovic. Más aún en Monte Carlo, que es históricamente su torneo predilecto de todos los de tierra batida. Eso le ha ido muy bien a Nadal para aumentar su confianza de cara a la gira de tierra batida que sigue su curso. Ya venía jugando muy bien en Mónaco, pero ganar a Novak con tanta solvencia ha hecho que le veamos en el Godó desde el primer partido con una diferencia abismal con respecto al resto de participantes. A Novak le puede servir la derrota para quitarse la presión de tener que ganar siempre a Nadal. Djokovic ya ha perdido contra el español y la muerte de su abuelo puede ser un pelín la excusa para demostrar al público que no estaba al 100%. No quiero utilizar esa palabra, pero no me sale otra.

P. La temporada luce espléndida.

R. Se verá un año de tenis fantástico, pero una temporada de tierra batida especialmente espectacular. Nadal es el jugador a batir, un curso más. Todos quieren ganarle. Ojalá se repitan esas finales de 2011 entre Djokovic y Nadal.

P. Madrid es la próxima parada, en mitad de una guerra de trincheras contra la tierra batida azul.

R. Visualmente servirá para que el espectador de televisión disfrute mucho más del tenis. Había algunos torneos en los que la visibilidad dependía mucho de las condiciones climatológicas. Recuerdo partidos de Roland Garros en lo que era muy difícil seguir la trayectoria de la pelota. Personalmente, pude ver en 2011 una exhibición que hizo Carlos Moyà en Madrid durante el Masters 1000 y visualmente era atractivo. Habrá que ver si a los jugadores les va bien. Técnicamente, habrá muy pocas diferencias.

P. Allí estará Federer, tras renunciar a Monte Carlo. Roger dijo: “No descarto jugar los Juegos Olímpicos de 2016”.

R. Me parece una barbaridad (risas). Es estirar demasiado el chicle. Es cierto que los jugadores con el talento y la clase de Federer tienen una vida deportiva más longeva que los tenistas en los que el esfuerzo físico es mayor porque no tienen esa habilidad o esa técnica a la hora de ejecutar los golpes. Este año va a llegar bien a Londres, pero un pelín justo para lo que nos tiene acostumbrados Federer. Lo de 2016 en Río de Janeiro lo veo un poco exagerado (risas). Al final, estos jugadores nunca dejan de sorprendernos. Recuerdo a Roger Milla quedar pichichi con 40 años en un Mundial de fútbol. Cualquiera sabe.

P. ¿Tiene alguien el talento de Roger?

R. Nos tendríamos que remontar a tiempos pasados.

P. No digo que Nadal no tenga talento, pero es trabajo, esfuerzo y superación. Federer es todo lo contrario.

R. Hay jugadores con mucha calidad en el circuito. Quizás no reúnen todas las cualidades necesarias para llegar a ser el número uno del mundo que ha sido Roger, pero veo mucha calidad en Djokovic o Murray, o en jugadores que no han terminado de llegar, como David Nalbandian.

P. Le faltaba cabeza a Nalbandian.

R. Claro, le ha faltado un pelín de cabeza. A veces, el talento va reñido con la cabeza. Por ejemplo, Dimitrov. Es un chico que tiene muchísimo tenis, pero le queda madurar un poco la mente. Era lo que faltaba a Federer en sus inicios. Mantenía esa calidad, pero la cabeza no la tenía muy amueblada.

P. ¿Es la diferencia?

R. Lo es.

P. ¿Queda talento en el circuito? Como el de Federer, me refiero.

R. Talento en el circuito hay. A pesar de que la gente define el tenis de ahora como una época de potencia y físico, pero quedan jugadores talentosos.

P. Raonic, Dolgopolov, Dimitrov, Tomic, Nishikori… ¿Quién destaca entre la nueva guardia?

R. Me gusta bastante Tomic. Tiene una clase brutal, pero todos ellos son chicos muy jóvenes que necesitan amueblarse la cabeza. Tienen que aprender lo que es el tenis en sí.

P. La impresión es que Tomic juega cuando quiere.

R. Exacto. Necesitan comprender lo que es el juego. Hay que entender la idiosincrasia del deporte.

P. Raonic ha sorprendido a muchos en el Godó llegando a semifinales.

R. Milos lo ha vuelto demostrar aquí. Pese a ser un jugador enorme, muy corpulento, es un tenista que de fondo de pista juega muy bien. Tenemos casos como Isner o como el suyo que demuestran que no solo tienen un gran saque. Poseen buenos tiros y saben jugar muy bien de fondo de pista.

P. Galo Blanco nos dijo que Raonic puede ganar sin la ayuda del servicio.

R. Perder semifinales con Ferrer en dos desempates dice muchísimo del nivel de Raonic. No solo es el típico tenista alto con buen saque. Me gusta más verle jugando de fondo que en la red. Debe mejorar muchísimo en la cinta. Allí, coge muchas bolas gracias a la corpulencia que tiene pero es un poco lento de reflejos. De fondo de pista es maravilloso verle cuando suelta su característica derecha.

P. Murray perdió con Raonic en Barcelona. ¿Qué le falta para estar a la altura de Djokovic, Nadal y Federer?

R. Es un jugador muy completo y tiene las cosas muy claras, además de un gran revés (risas). Salvando las distancias, es como Ferrer. A David le queda ganar un título grande que ponga el broche a su carrera. Es diferente para Murray y para él, porque ganar un Masters 1000 le vendría muy bien a Ferrer como un premio a su carrera, más que para creerse que puede llegar a ningún sitio a estas alturas. En el caso de Andy, ganar un título grande le vendría muy bien para aumentar la confianza que necesita para ganar un título del Grand Slam. Para ello necesitaría vencer en semifinales a uno de los tres mejores jugadores del mundo. Necesita confianza para dar el paso.

P. Pensando con calma, ¿ha cambiado mucho este deporte?

R. Hoy se vende mejor. Hay más información que hace quince años. El tenis es mucho más espectacular ahora. ¿Cuál me gusta más? Muchas veces prefiero ver partidos antiguos. Sinceramente, depende del partido que veas ahora. Si vas a ver un duelo entre Raonic e Isner es un auténtico aburrimiento (risas). Ya sabes el resultado: tres desempates y todo a base de saques. Sin embargo, la forma de vivir los partidos y la forma de seguir cómo va la carrera de la ATP es emocionante. Parece un poco la Liga Española. Hay cuatro o cinco que se lo juegan todo y el resto disputa su liga particular.

P. ¿Ha evolucionado?

R. Tenemos la manía de fijarnos en la evolución y quizás no es una evolución. Antes se jugaba a tenis de una forma y ahora se hace de otra. Todo viene producido por los cambios en materiales. Lógicamente, con una raqueta de madera no se puede imprimir la misma fuerza que con una de grafito. El tenis ha ido cambiando por eso.

P. ¿Consideras que es una disciplina reacia a los cambios?

R. Se perderá la esencia del tenis si siguen haciendo cambios. No hay que olvidar que se trata de pasar una pelota amarilla por encima de una red y meterla en el otro lado de la pista. Todo lo que pueda ayudar viene bien, pero porque los jugadores sean más grandes o tengan más fuerzas yo no haría las pistas más grandes, por ejemplo. Perdería un poco el sentido. Estarías favoreciendo a los tenistas altos y fuertes, pero es que no todos son así. Hay jugadores bajos y más débiles que siguen dando guerra igualmente.

P. ¿Tiene opciones España de ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Londres?

R. España siempre aspira a todo en tenis. Tener a trece jugadores entre los cien mejores del mundo dice mucho del nivel tenístico del país. España debe aspirar a todo en unas olimpiadas, aunque se juegue sobre la hierba de Wimbledon. Hay tenistas que han demostrado que pueden llegar a rondas lejanas en Londres. Nadal, Ferrer, Feliciano… son gente con buenos resultados y respaldados por los títulos que tienen, no solo en hierba sino en general.

R. Nadal y Granollers formarán pareja. ¿Qué te inspira?

P. Que son una pareja espectacular. Marcel es un grandísimo jugador de dobles. Me parece una barbaridad, con lo alto que es, el saque que tiene y todo lo que ocupa en red. Es una persona muy de equipo, por eso es fácil jugar con él. Y no nos engañemos. Cuando juegas con alguien del nivel de Nadal te exiges más como pareja y tu nivel termina subiendo. Tienen serias opciones a aspirar a todo en los Juegos Olímpicos.

P. Tras las polémicas declaraciones de Arantxa, el equipo de Copa Federación perdió la categoría ante Eslovaquia. ¿Cuál es el futuro?

R. Lo que intentó hacer Arantxa, pese a la forma de transmitir su decisión, fue manifestar que el tenis femenino necesitaba un cambio generacional en Copa Federación. Contar menos con jugadores veteranas e ilustres, como Anabel Medina, y darle paso a chicas más jóvenes como Garbiñe Muguruza o Lara Arruabarrena. Ellas son el futuro del tenis femenino español y está bien que tengan el apoyo. Estoy convencido de que el equipo subirá al grupo mundial. Habrá que seguir trabajando porque en España se tiene que apoyar mucho más el tenis femenino. Es necesario.

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