Pablo Andújar: "El tenis es elitista"

Pablo Andújar nos atendió y explicó que "ser el número 40 del mundo también es un éxito"

Pablo Andújar en Indian Wells. Foto:lainformacion.com/EFE
Pablo Andújar en Indian Wells. Foto:lainformacion.com/EFE

Acaba de sanar en la piscina las heridas de guerra de una batalla que terminó de forma inesperada ante el colombiano Farah, 246 del mundo. Pablo Andújar (Cuenca, 1986) perdió en su estreno en el Conde de Godó cuando la fortuna del sorteo le ofrecía la posibilidad de enfrentar a Rafael Nadal en segunda ronda. Camino del restaurante del club, donde tiene lugar esta reposada conversación, lanza una confesión que proviene del alma: “Era un partido que no tendría que haberse escapado”. Sentimientos retratados de un jugador en permanente evolución.

Pregunta. ¿Cómo empiezas?

Respuesta: Empecé en el club de tenis El Collao, que es el club donde me llevó mi primer entrenador de tenis. Mi madre tenía una tienda de animales y él era cliente habitual de allí. Un día, cuando tenía cinco o seis años, me vio, porque yo estaba siempre revoloteando por la tienda cuando era pequeño, y le ofreció a mi madre la posibilidad de que yo hiciese algún deporte. Desde ese momento, y hasta los dieciocho años de edad, he seguido trabajando con él.

P. ¿Pensabas en llegar a formar parte de la élite?

R. Con seis años no. Empiezas a soñar con llegar a ser profesional con trece o catorce años. Un poco más tarde, con diecisiete, tomé la iniciativa de hacer selectividad para dedicarme luego por completo a jugar a tenis.

P. En 2004, Ganas Roland Garros en categoría junior con Marcel Granollers. ¿Te ayuda a seguir adelante?

R. Todavía no era consciente de lo duro y exigente que es el circuito. Con dieciocho años los torneos juniors son muy bonitos y se ganan muchos partidos. La exigencia no es la misma que en el circuito profesional. Yo pensaba que iba a ser un crack, y desde los dieciocho a los veinte años me viene esa bajada de humos. Es un error que se comete al ser junior. Empezando con los torneos Futures y Challengers fui viendo lo que realmente era competir a nivel profesional. Yo acabe entre los mejores jugadores de juniors y eso me hizo creer que sería una estrella.

P. ¿Estuvo tu infancia marcada por algún referente?

R. Por Sergi Bruguera. Cuando empecé a jugar y a ver tenis Bruguera acaba de ganar Roland Garros. Fue el ídolo de toda mi generación. Luego vinieron Corretja, Moyà, Ferrero, Ferrer… pero como referente de la infancia, Bruguera.

P. ¿Qué pensabas cuando debutaste en el circuito ante Montañes en Costa do Sauipe en 2007?

R. Estaba encantado, en una nube. Para mí, significaba lo mismo que ahora ganar un torneo. Es un punto de inflexión en mi carrera. Ya has conseguido algo más, subir un escalón para seguir avanzando.

P. ¿Cómo te defines?

R. Luchador. Buen restador, creo que restar es lo que mejor hago. Y trato de salir de la pista tranquilo, sabiendo que lo he dado todo.

P. ¿Qué añadirías a tu repertorio?

R. Tener el saque de Sampras.

P. ¿Te gusta más que el de Karlovic, Raonic o Isner?

R. Son distintos, pero el de Sampras me gustaba mucho.

P. Has ganado tus dos únicos trofeos en Casablanca. ¿Hay algo especial en Marruecos?

R. Ha sido casualidad. Ayuda el hecho de encontrarme bien jugando allí porque las condiciones son parecidas a las que tengo en Valencia. Ha dado la casualidad de sentirme bien durante estas dos semanas, la del año pasado y la esta temporada, y he conseguido ganar el torneo. No creo que sea imposible que yo pierda allí.

P. Hablábamos antes de etapas superadas. El título fue otro escalón, ¿cuál es el siguiente?

R. No suelo marcar objetivos porque no me quiero meter presión, pero me gustaría jugar bien en un torneo de Grand Slam.

P. ¿Cuál?

R. Roland Garros.

P. ¿Aspiras a jugar la Davis algún día?

R. Eso sería un sueño. ¿Aspirar a ello? Tengo que jugar muy bien y hacer muy buena temporada, mejorando mucho como creo que estoy haciendo, para tener alguna opción. Pero no es decisión mía, es el capitán el que elige el equipo. Entiendo que hay gente muy buena delante y tienen que descartarse para que yo tenga alguna opción de formar parte del equipo español de Copa Davis.

P. Lograste ganar a Djokovic una manga en Indian Wells. ¿Qué recuerdas de ese partido?

R. Creí que tras ganarle el segundo set, y tal y como estaba transcurriendo el tercero, podía ganarle porque él no estaba cómodo y yo estaba aguantando muy bien sus tiros. Me encontraba cómodo en la pista y jugándole de tú a tú estábamos al 50% cada uno. Luego, te das cuenta de por qué son los mejores del mundo. Yo tuve una pelota de break en el sexto juego de la tercera manga que salvó con un segundo saque a la línea que no pude ni restar. Ahí ves la diferencia, y ves cómo esta gente se concentra para jugar su mejor tenis en los momentos más difíciles. Pero ese partido me dio mucha confianza, creo que fue otro punto de inflexión para creer en mí mismo.

P. Con Nadal también disputaste un gran partido en Roland Garros 2011. ¿Quién es más peligroso?

R. Los dos son muy buenos jugadores. Ambos hacen mucho daño.

P. ¿Hasta qué punto es importante la evolución del tenis español para fomentar el deporte de la raqueta en los niños que se plantean elegir un deporte?

R. Es muy importante. Estoy seguro de que si en su día Santana, Orantes y compañía no hubieran conseguido empezar a despuntar en tenis este deporte sería desconocido para nosotros. El hecho de que Bruguera, Sánchez-Vicario, Moyà o Ferrero lograsen dar el salto de nivel en pista rápida, demostrando que los españoles podíamos jugar bien en otro tipo de superficies, fue un gran avance. La evolución es gracias a ese tipo de gente. Obviamente, gracias a ellos, los chavales empiezan a jugar.

P. Decías que no has llegado a ser la estrella que pensabas en tu etapa infantil. ¿Te consideras un privilegiado?

R. Sin ninguna duda. Hay muchísima gente que lucha cada día por llegar a estar entre los cien mejores del mundo sin conseguirlo jamás. Estoy orgulloso de estar ahí. Cuando digo que de joven pensaba que sería un crack no me refería a llegar a número uno del mundo, claro. Soy un privilegiado, pero lo que he querido decir antes es que en la etapa de juniors tendemos a engrandecernos y cuando llegas a la élite te das cuenta del verdadero nivel que hay. Pero es que ser el cuarenta del mundo es un gran éxito…

P. Pocos pueden presumir de ser el 38 del mundo en su trabajo

R. Claro.

P. ¿Por qué no se valora lo suficiente?

R. Pasa por el fenómeno Nadal, que es lo que más daño hace, pero es que hemos tenido a Moyà y Ferrero, dos exnúmero uno, o a Corretja, que llegó a ganar una Copa de Maestros. Aquello era increíble para el público en general. Ahora lo ves y dices: ¿Un Masters? Tampoco es para tanto. ¿Por qué pasa? Porque Nadal nos tiene muy mal acostumbrados a todos. Es así de sencillo. A nuestro nivel, ser el cuarenta del mundo es un éxito, pero para el público parece poco.

P. Si el relevo no está a la altura de la generación actual, situación probable, el público podría no terminar de aceptarlo.

R. Será como Alemania. Esperemos que no, confiemos en que los jóvenes sigan avanzando y nos hagan disfrutar de unas buenas victorias y un buen ranking, pero puede pasar lo mismo que ocurrió en Alemania con Boris Becker. Ahora mismo, no encuentran ningún jugador que sea realmente un top ten consolidado. Esperemos que no pase, España tiene cultura tenística, pero es muy difícil que se vuelva a repetir lo que hay ahora mismo. No solo tenemos en estos momentos al mejor jugador de toda la historia, tenemos al mejor deportista español con mucha diferencia.

P. ¿Son suficientes las ayudas de la Federación para los jóvenes?

R. Es una respuesta que no puedo dar. No sé cómo está ahora mismo la situación.

P. ¿Y cuando tú empezabas?

R. En aquel momento no estaba mal. La Federación Española no es la Federación Francesa, que te paga los entrenamientos, los viajes y te pagan dinero porque juegues a tenis si eres un poquito bueno. Nosotros teníamos unas becas, de 3.000 y 6.000 euros al año. Era una ayudita que no estaba mal, pero a día de hoy no sé la realidad de la situación.

P. No todas las familias pueden afrontar todos los gastos que necesita un jugador en las etapas iniciales.

R. Totalmente. O eres muy bueno, y encuentras patrocinadores o ayudas de la Federación, o el desembolso es muy grande. Tienes que pagar un entrenador, los viajes del jugador y los del entrenador y una larga lista de cosas más. Es un dinero que no todo el mundo puede permitirse. En ese aspecto, el tenis es elitista.

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