La escuela rusa ya no imparte clase

Unas con residencia fuera, otras cambiando de nacionalidad, otras que no van a la Fed Cup; la flota femenina rusa se resquebraja antes de los JJOO

Diez tenistas entre las 100 mejores del mundo, 21 entre las 200, dos en el top10, cinco en el top30 y tres superestrellas en ciernes. ¿Qué país puede ‘sacar pecho’ de unas estadísticas tales? En tenis femenino única y exclusivamente uno: Rusia. Sin embargo y pese a lo que los números plasmen este mismo fin de semana se ha visto que Rusia ya no es lo que era y que la escuela rusa que impartía clase a todo el circuito femenino mundial ha entrado en decadencia. Al menos, de momento.

Atrás queda ya aquél mágico 2008 en el que las rusas coparon el pódium de las Olimpiadas (oro Dementieva, plata Safina y bronce Zvonareva), ganaron la final de Copa Federación a España como visitantes y por 4-0, e hicieron del top10 su coto privado: el 50% de las 10 primeras tenistas del mundo eran de nacionalidad rusa: Dinara Safina (3), Elena Dementieva (4), Vera Zvonareva (7), Svetlana Kuznetsova (8) y Maria Sharapova (9).

Desde aquella época dorada el tenis femenino ruso ha ido bajando sus quilates, ahora aunque siguen siendo una auténtica potencia hay naciones que les superan como República Checa, Alemania e incluso Estados Unidos. Rusia hoy tiene cantidad pero no calidad, hubo un tiempo en el que gozó de ambas cosas pero hoy todo se ha diluido. Es bien cierto que mire uno el cuadro WTA que mire a lo largo del año siempre habrá alguna representante del frío país de capital moscovita, pero eso no significa que el nivel general sea tan alto, o no al menos tanto como en otra época (el último título logrado por una rusa es de finales de verano del 2011 en Tashkent WTA International por Ksenia Pervak, hoy nacionalizada kazaja).

El abandonado Equipo de Fed Cup

En el equipo ruso de Copa Federación nadie quiere colaborar y las últimas eliminatorias se ha visto el escaso espíritu de equipo de las componentes comandadas por Tarpischev. Sharapova jugando un partido ante España y después dejando tirado al equipo, más tarde reniega de jugar las semifinales; Vera Zvonareva con continuas molestias lleva tres años sin jugar una eliminatoria; Maria Kirilenko dice no sentirse cómoda jugando en equipo antes de que arranque la eliminatoria y castigada no juega ningún punto; Nadia Petrova se dice sentir molesta por ser el quinto o sexto plato siempre y pagar los ‘platos rotos’ de otras, inicia la solicitud de cambio de nacionalidad, a la estadeunidense; a Alisa Kleybanova, hasta hace poco uno de los pilares fuertes del equipo, se le diagnostica un cáncer que ya ha superado; Elena Dementieva se retira; y Dinara Safina no supera sus problemas físicos y parece no volverá a jugar. Muchos nombres pero pocos con los que contar más allá de la joven e inexperta Anastasia Pavlyuchenkova, y la veterana y número 1 actual del equipo: Svetlana Kuznetsova.

Las tops de Rusia

Maria Sharapova, aunque criada en Estados Unidos y bajo pautas de la norteamericana y célebre Academia de Balloteri, sigue compitiendo como rusa y bien orgullosa está de ello, aunque muchos la denominen acercándose más a la realidad como ‘rusaunidense’. Actual indiscutible estandarte de la flota rusa de la WTA, es nº 2 mundial y lleva un buen año, pero sólo con ella no basta a los rusos.

Al margen de Masha, encontramos a Vera Zvonareva, la tenista ‘ojazos’ que actualmente ocupa el último puesto del top10 que lleva una temporada para olvidar pues no ha derrotado aún a ninguna tenista dentro del top50. La siguiente en el ranking es Maria Kirilenko, que sí está realizando una buena campaña pero dentro de las limitaciones de su tenis (nº 20 de la WTA, y su techo está en el 18), pues siempre que se topa con alguien que le supera en ranking cae.

Al margen del caso de Alisa Kleybanova que si todo va bien se irá reincorporando poco a poco en el circuito para terminar seguramente entre las 40 mejores de la temporada, también están Anastasia Pavlyuchnekova (única tenista rusa de garantías de la generación 89-92) que lleva una temporada horrible con 3 victorias por 10 derrotas, y una media de entre 10 y 25 dobles faltas por partido, Svetlana Kuznetsova que lleva un año regular tirando a malo lejos de su mejor tenis, muy lejos (no olvidemos que ha sido campeona de Roland Garros y del US Open, y número 2 de la WTA), y unas mejoradas Nadia Petrova y Ekaterina Makarova que tienen la irregularidad por norma.

Estas principales tops de la Armada Rusa, son las que realmente tienen prensa en el país, por lo que la sensación generalizada es que al margen de Sharapova (no obstante, ésta tiene su residencia en Florida por lo que tampoco se la ve mucho por allí), las tenistas rusas ya no son lo que eran, ni mucho menos, y no aseguran semifinalistas en cada gran torneo como ocurría hace un par de años, donde nadie discutía el poderío ruso, hegemónico dictador del circuito que no encontraba oposición alguna y se hacía consecutivamente con títulos de Fed Cup y cerraba a su equipo nacional entre top10’s.

El grueso de su flota: 1 de cada 10 tenistas profesionales es rusa

Después de todas ellas aparecen muchísimos nombres más que para cualquier países serían jugadoras notables y que para Rusia no lo son como: Dushevina, Vesnina, Panova, Bratchikova, Kudryatseva, Savinykh, Diatchenko, Rodina, Kulikova, Ivanova, Bychkova, Pivovarova o Dolonts. Todas ellas en el top200 de la WTA, con una media de edad de 25 años aproximadamente.

Pero el público ruso está muy mal acostumbrado a este nivel, por ello dejan vacías las gradas si no viene Sharapova (como ocurrió en la eliminatoria ante España el domingo), o critican en la prensa el escaso nivel de sus jugadoras que ya no copan los cuartos de final de los Grand Slam ni de los WTA Premier sino que han de estar satisfechos si consiguieran colar a dos. Por eso ya se mira a futuras promesas; jugadoras que vuelvan a relanzar al tenis ruso.

El futuro ruso

En ese empeño vienen fundamentalmente tres grandes jugadoras: Yulia Putintseva (la destinada al número 1, de la que hablamos el otro día, nacida en 1995 y ya 164 de la WTA), Irina Khromacheca (4 meses más pequeña que Yulia y top250) y Daria Gavrilova (18 años y 336 de la WTA). Junto a las dos primeras, números 2 y 5 mundiales del ranking ITF Junior, aparece también en el número 6 Elizaveta Kulichkova, tenista correcaminos que se guarda como ‘oro en paño’, pues aún no ha debutado en el circuito profesional, por lo que habrá que ver su capacidad de adaptación. Estos cuatro nombres en dos años empezarán a ser protagonistas de la WTA, sino al tiempo.

Conclusión

Por todo esto, podemos concluir que la flota rusa es enorme y que las posibilidades de que una ganadora de cualquier torneo WTA haya tenido que dejar por el camino a una rusa también son muy altas, pero la cantidad no significa calidad y hoy la escuela rusa no es lo que era y hasta en su propio país se preguntan cómo ha podido cambiar tanto la situación ahora que llegan unos Juegos Olímpicos donde defienden las tres medallas de tenis femenino y parece que sólo Sharapova parte con opciones de conseguir una nueva ante la avalancha de grandes jugadoras checas, alemanas, polacas y en general de cualquier país de Europa Central y Oriental. Con un top10 mucho más variado donde tienen cabida 9 diferentes países, el único que repite es Rusia, por lo que tan mal no lo están haciendo aunque convendría ordenar su selección nacional que parece la peor parada.

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