Anabel Medina y el dobles

Días después de alcanzar la final del WTA Premier de Charleston junto a Shvedova evaluamos a Anabel Medina como doblista

El título ya les da una pista para responder el acertijo: ¿Qué tienen en común Edina Gallovits, Alicja Rosolska, Iveta Benesova, Sorana Cirstea, Lucie Hrdecka, Virginia Ruano, Caroline Wozniacki, Dinara Safina, Roberta Vinci, Arantxa Sánchez-Vicario o María José Martínez? Todas ellas han posado junto a Anabel Medina Garrigues para una foto, trofeo en mano y sonrientes, tras ganar un título WTA.

Y atención que si miramos su lista de compañeras finalistas se alargan los nombres más aún abarcando a grandes doblistas como Yaroslova Shvedova (campeona de Wimbledon y US Open), Katarina Srebotnik (campeona de un Open de Australia, tres Roland Garros, un Wimbledon y un US Open, más otras 10 finales de Grand Slam y 30 títulos WTA), Maria Kirilenko o Arantxa Parra Santonja.

El hecho de haber ganado títulos de dobles con 6 compañeras distintas en los dos últimos años deja bien claras dos cosas: el enorme nivel de Anabel en esta modalidad y su fascinante capacidad para adaptarse rápidamente a la compañera consiguiendo rendir y compenetrarse mucho en muy poco tiempo. 18 títulos de dobles y 14 finales son los logros que adornan el palmarés de Anabel en esta modalidad, con lo que todavía le queda por lograr, donde brillan con especial color los dos Roland Garros (2008 y 2009) logrados junto a una grande como Virginia Ruano.

En el dobles hacen falta reflejos, ser rápida, tener muchas jugadas en la cabeza, frescura en los golpes y mucha capacidad para compenetrarse con la compañera, a la que siempre se ha de animar, vayan bien las cosas o no. Aquí no vale pegar más fuerte ni ajustar más, hay que dejar paso a las muñecas y a la inteligencia; y es ahí justo donde Anabel lo borda.

12 de esos 18 títulos han sido sobre tierra batida, 5 sobre pista dura y 1 sobre hierba. Una muestra más de la variedad de Anabel que, aunque con predilección por la arcilla, también demuestra su capacidad de ganar sobre cualquier superficie. Además su tope en el ranking de dobles es ni más ni menos que el número 3 del mundo, máximo que alcanzó el 10 de noviembre de 2008.

Todo esto es fantástico y nos demuestra que en España tenemos una gran tenista de dobles que, además, fue medallista olímpica en el 2008 junto a Virginia Ruano, pero algo falla en Anabel. Desde que Vivi se retiró y dejaron de jugar juntas, Anabel no ha vuelto a conseguir grandes resultados en esta modalidad (y cuando digo grandes no hablo de triunfar en WTA International sino en verse llegando a la segunda semana de los Grand Slam). Variar de pareja y ganar demuestra mucha versatilidad pero también es cierto que cambiar mucho de pareja dificulta alcanzar grandes resultados cuando verdaderamente se juegan los trofeos importantes ante las mejores. Sus resultados en los Grand Slam desde que dejó de jugar con Vivi son muy pobres (con la excepción de las semifinales de Roland Garros 2010 junto a Liezel Huber), incluso en alguna ocasión se ha visto sin compañera antes de inscribirse, entrando las prisas. ¡A una jugadora como Anabel! No se puede permitir que la elijan a ella, sino todo lo contrario. Por eso: Anabel necesita una pareja.

Esta fue la valoración de los directivos de la RFET cuando aconsejaron a María José Martínez, separada de Nuria Llagostera, probar con Anabel Medina de cara a los Juegos Olímpicos de Londres. En el 2001 ya habían jugado juntas e incluso se alzaron con 4 títulos WTA, pero esta vez algo no funcionó bien. Los resultados no llegaban y la pareja ‘perfecta’ en la cabeza de todos no brillaba sobre el tapete, cayendo en primeras y segundas rondas durante la inmensa mayoría de sus torneos.

Tras ese fracaso Anabel ha deambulado, de nuevo, de pareja en pareja, como si fuera una abeja que va picando de flor en flor, coge lo mejor, lo exprime, pero después cambia y no hay continuidad. No siempre por culpa suya, sino porque las parejas que suele elegir tienen ya otras compañeras más sólidas. Todo esto no lleva a preguntarnos acerca de si a este nivel rinde la xiqueta sin pareja consolidada: ¿cuál es el límite con una buena pareja con la que compenetrarse? Ya se lo advierto: no hay límite. De veras que no tiene techo la de Torrent en dobles. Anabel coordinada y con una dupla que funcione podría aspirar a ser número 1 del mundo de esta modalidad, como lo oyen, dando que hablar en los Grand Slam y con tiempo ganándolos, pero para eso hace falta mucho sacrificio y una compañera firme con la que todo sea fácil y sencillo.

Buscó solidez para las Olimpiadas del 2004 con Arantxa Sánchez-Vicario y aunque ganaron un título WTA juntas (Palermo 2004), la cosa no terminó de funcionar; también encontró una pareja firme con Virginia Ruano, su mejor compañera de siempre, donde los resultados fueron fantásticos: dos Grand Slams, una medalla de plata en Beijing 2008 y dos títulos WTA más. Probó también con Carla Suárez, aunque las prestaciones de la canaria están muy lejos de las de Anabel. Esta temporada con 7 torneos de dobles jugados, ha formado pareja con 5 tenistas distintas: Hrdecka, Pavlyuchenkova, Pennetta, Rosolska y Shvedova. En general con malos resultados excepto con Shvedova con quien alcanzó la final del WTA Premier de Charleston, donde cayeron ajustadamente ante Pavlyuchenkova/Safarova.

Esto no puede ser. Cada semana con una, dificulta todo muchísimo. Probablemente Anabel sea la primera interesada en tener una compañera de garantías junto a la que progresar en el circuito de parejas, y no la encuentra, pero es una lástima que pudiendo ser uno de los nombres referencia a nivel mundial de dobles no lo sea de momento (y aun así, hablamos de que no es referencia cuando es top30 de dobles). Su última intentona seria ha sido con Anastasia Pavlyuchenkova a finales de 2011 y principios de 2012 pero con escaso recorrido. Ahora parece que se planteaba la opción de jugar con Flavia Pennetta, mientras la pareja lógica de la italiana: Gisela Dulko sigue practicando con su compatriota Paola Suárez de cara a las Olimpiadas, pero el hecho de que Flavia vaya a jugar en Londres con Schiavone complica todo aún más.

Vueltas y mil vueltas durante dos años, pero el resultado claro es que Anabel lleva todo este tiempo sin pareja sólida y eso le está cortando su enorme recorrido y potencial en la especialidad. Se habló en su momento de Arantxa Parra, tenista también valenciana de gran potencial aunque sin una fortaleza mental y capacidad de concentración sólidas para lo que Anabel le habría venido de perlas, pero no se tiró por ahí. Y hoy con Nuria Llagostera como pareja de éxito nadie se plantea cambiar esto.

Aún queda por ver si jugará dobles en las Olimpiadas, no olvidemos que defiende la plata y ella tiene ilusión por repetir, y si así fuera (lo cual está prácticamente confirmado) cabría cuestionarse con quién lo haría. Con la clasificación de Nuria Llagostera y Arantxa Parra como pareja que apenas se discute, Anabel podría estar ante varias opciones, pero la más probable es que tenga que elegir a una compañera de entre las clasificadas en individual. Una opción es repetir con María José Martínez, las cosas acabaron entre ellas un tanto regular pero parece que no habría problema en formar pareja, volver Carla Suárez, aunque sería condenarse a un no-éxito pues el nivel de la canaria en dobles no está ni mucho menos para llegar a diploma olímpico, o la posible cuarta clasificada como Lourdes Domínguez o Silvia Soler, que aún no están clasificadas aunque se acercan sobre todo la segunda.

Y, por si este lío fuera poco, habrá que seleccionar a una de ellas para jugar la disciplina de dobles mixto con Rafael Nadal, Feliciano López o Marcel Granollers que parecen los 3 posibles candidatos a esta disciplina; Anabel está entre las favoritas junto a María José y Nuria para ser la elegida. Insisto otro lío más para Albert Costa, Arantxa Sánchez-Vicario, Alex Corretja, José Luis Escañuela y Pedro Hernández, quinteto que tomará la decisión final.

En fin, que la vida de doblista de Anabel le viene dando muchas alegrías pero quizás no todas las que ha demostrado (basta con mirar sus resultados del 2008) podría darle. Cuando hace un año y medio Anabel estaba en crisis de resultados y juego, el dobles no le falló y salió en su ayuda; pero su largo camino en dobles da la sensación que se ha quedado sin andar. Con un potencial enorme y quién sabe si, como tantas otras, un brillante futuro cuando abandone su carrera individual (esperemos que dentro de mucho tiempo), esta es la situación de ‘lío’ de Anabel en el dobles. Se prevé marejada las últimas semanas antes de las Olimpiadas cuando se repartan definitivamente los papeles en el equipo español; en Punto de Break estaremos para contárselo. Y confíemos en que Anabel encuentre al fin la pareja con la que triunfar y volver al top10 mundial que tanto tiempo lleva echándola de menos.

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