Jennifer Capriati entra en el Salón de la Fama

Con una vida digna de película, una competitividad única y una sonrisa siempre en la cara hoy nos acercamos a esta histórica tenista

Capriati sonriente con el título del Open de Australia. Fuente: twiiter.com
Capriati sonriente con el título del Open de Australia. Fuente: twiiter.com

Jennifer Capriati, con su vida digna de un gran documental, entra ahora en ese pasillo lleno de estrellas historia del tenis que es el 'Hall of Fame'. Jennifer, de vida intensa, pasó de adolescente prodigio a ser una jugadora con graves problemas fuera de pista, para luego convertirse en campeona de Grand Slam, y ahora se encamina hacia ese International Tennis Hall of Fame, donde sólo los más grandes de este deporte tienen sitio.

La elección de Capriati fue anunciada el viernes, y su designación ha ido unida en este 2012, con otras estrellas lucientes del tenis como: Gustavo Kuerten, Manuel Orantes, Nieve Randy y Mike Davies.

"El tenis ha sido mi auténtica pasión y mi mayor dedicación durante toda mi vida, y ser reconocida por esta pasión y dedicación es verdaderamente la guinda del pastel", dijo Capriati, de 36 años de edad. "Por último, me gustaría decir algo para todos mis fans: ¡No puedo dejar de deciros lo mucho que sois para mí!; y siempre lo habéis sido, llegando más allá que palabras de apoyo durante y después de mi carrera como tenista. Sin duda, sois todos vosotros los que hacéis de este juego llamado tenis algo memorable para mí; os echo mucho de menos a todos. Gracias”.

Capriati tenía un juego de tú a tú, fuerte, con potencia y poder, en el que su espíritu competitivo siempre le permitía resarcirse remontando marcadores impensables o dominando sin dudas a las más grandes del circuito. Ganó el Abierto de Australia en 2001 y en 2002. A lo que se suman el Abierto de Francia de 2001 (es la última jugadora en ganar el Open de Australia y Roland Garros seguidos) y una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1992 en Barcelona. También alcanzó el número 1 en el ranking de la WTA (el 15 de octubre de 2001).

"Estamos auténticamente encantados de oír la noticia de que Jennifer ha sido elegida para ingresar en el Salón de la Fama. Ella es de hecho una de nuestras mejores jugadoras, conocida por sus notables éxitos y por su espléndido y poderoso estilo de juego", dijo la presidenta y CEO de la WTA Stacey Allaster en un comunicado oficial. "Jennifer trabajó duro y luchó mucho. Felicidades a ella, de verdad, es un honor bien merecido."

A los 14 años, en plena educación elemental, Capriati alcanzó las semifinales del primer torneo de Grand Slam que jugó - el Abierto de Francia de 1990 (eliminada por Monica Seles). Otros 11 años tendrían que pasar antes de que ella diera el siguiente paso, llegar a una final.

Los problemas de drogas entre otros, desviaron la carrera de la prometedora e ilusionante norteamericana; por ello, Jennifer decidió suspender temporalmente su temporada y su carrera después del Abierto de Estados Unidos de 1993. Ese mismo año fue detenida por robar en un centro comercial de Florida, y una vez más al año siguiente por posesión de marihuana. A todo ello se suma que también pasó un tiempo en rehabilitación por drogas en 1994. Esto terminó con la preciosa estrella luciente con la que los norteamericanos y muchos más se las habían prometido muy felices. Esa misma estrella que consiguió resurgir de sus cenizas para hoy ser parte de la historia de este deporte. En aquellos momentos, Capriati aún muy joven (no olvidemos que debutó como profesional con menos de 14 años logrando final e Boca Ratón), había vivido muchas cosas, había recorrido el mundo entero y malas influencias se apoderaron de ella, que se perdió entre drogas, delitos y una fama de ‘niña mimada’ que después le costó mucho quitarse.

Después de pasar más de dos años sin jugar un solo partido de competición, Capriati volvió en abril de 1996. Pero en realidad completó su regreso - y llegó a alcanzar esas alturas que todos esperaban de ella- en el año 2001, cuando fue seleccionado como el atleta Associated Press Femenina del Año. Y lo consiguió de la mano de su familia, a la que había expulsado de su vida ese tiempo atrás, junto con Harold Salomon (extenista, entrenador, vecino de la familia Capriati y auténtico creador de la nueva, sana, motivada y gran deportista Jennifer Capriati). Cabeza de serie número 12 en el Abierto de Australia de ese año (2001), Capriati logró vencer a grandes campeones de ese momento como: Monica Seles, Lindsay Davenport y Martina Hingis en su camino imparable hacia el título y hacia su primer ranking top 10 en siete años, demostrando a todos que realmente podía ser una grande del tenis femenino. EL público australiano vio su capacidad de superación, y se puso en pie tras cada una de esas grandes victorias, para aplaudir el ejemplo que Capriati estaba dando a todos, “quiero que todos sepan que he cometido errores, pero que estoy aquí para demostrar que la vida da segundas oportunidades y decirles a todos los jóvenes que no hay que caer en un mundo gris de vicios, sino salir a buscar la vida a todo color cueste lo que cueste”.

Tras este ejemplo de superación, capacidad de remontada y vida, eso sí turbulenta y que ella ha dicho no desear a nadie, Capriati (la ‘niña’ de Manolo Santana) se retiró en el año 2004 con un récord de partidos individuales de 430-176, partidos bañados de 14 títulos individuales (más 1 de dobles) y cerrando 8 temporadas entre las 10 mejores jugadoras del ranking WTA (1990, 1991, 1992, 1993, 2001, 2002, 2003 y 2004). Con 40 Grand Slam disputados alcanzado, como poco, los cuartos de final en 22 de ellos. Nació en Nueva York, actualmente vive en Florida. Hoy adora estar con su familia y sus amigos, se ha convertido en una gran cinéfila y acostumbra a utilizar su fama para ayudar en proyectos de ayuda y en obras benéficas.

Un auténtico peliculón de vida la de Capriati, que alabó la criticada ‘Age Egibility Rule’ de la WTA por la que se limitan el número de torneos a jugar para menores de edad, creciendo según aumenten los años, argumentando que por historias como la suya se ha tener cuidado con las promesas precoces, pues no siempre será algo positivo tener a niñas dedicadas en exclusiva al tenis con 14 años, con la prensa encima suyo y con la presión de jugar partidos cada semana.

Entrará oficialmente en el Salón de la Fama, con una simple ceremonia, el 14 de julio de 2012. Enhorabuena Jennifer.

LA APUESTA del día

Comentarios recientes