Albert Montañés vs Fognini; La derrota que puede marcar una carrera

Su derrota ante un rival muy mermado físicamente le dejó muy marcado

Albert Montañés expresa de manera muy clara y directa cómo un partido puede marcar el resto de tu carrera deportiva. Montañés perdió contra Fabio Fognini en Roland Garros en uno de los partidos más importantes de su vida. Quizá, el que pueda marcar su trayectoria como profesional.

Montañés llegó al Grand Slam sobre tierra batida en uno de los mejores momentos de su carrera. Montañés es un especialista consumado sobre tierra batida que, de hecho, casi no toca el circuito de pistas rápidas. En Estados Unidos juega pocos torneos y antes se pronuncia por territorio latinoamericano para jugar en pistas lentas que dedica su tiempo a jugar en otra superficie. Es un español de los de toda la vida. Caracterizado por su corta estatura (175 centímetros), muy ligero de peso y muy rápido de movimientos y con un característico juego de fondo de pista. Muy seguro, muy pocos errores y el top-spin como medio de vida.

Montañés no tiene un gran saque ni volea muy bien. Pero es un jugador muy competitivo y muy peligroso, muy correoso desde el fondo de la pista.

Con estas premisas venía de hacer grandes temporadas en tierra batida los últimos años. Había sumado, al menos, un título en las últimas tres temporadas, Amersfoort en 2008, Bucarest en 2009 y Stuttgart en 2010, así como Estoril, consecutivamente, en 2009 y 2010.

Además, había sido finalista en Casablanca 2007, Acapulco 2005, Valencia 2004 o Bucarest en 2001, pero la regularidad que estaba teniendo en 2010 y 2011 le había proyectado a estar entre los 25 primeros. Para un hombre con resultados habitualmente flojos en Masters 1000 y casi nunca presente en rondas avanzadas en ATP 250 o ATP 500 en superficie dura, exige un gran nivel y rendimiento en tierra batida.

En 2011 había hecho cuartos de final en Buenos Aires, donde perdió en el tercer set con Chela, aunque es verdad que tampoco había estado al nivel de 2010, también es verdad que su buen torneo de Indian Wells, donde había llegado a octavos o Casablanca, donde había llegado a semifinales. Su preparación del Grand Slam parisino no había sido la mejor, pero llegó Roland Garros y de nuevo volvimos a ver al gran “Monty”.

Peleón, correoso y con sus potentes golpes de fondo, se metió en octavos de final por un parte del cuadro que parecía augurarle grandes alegrías. Al cruce de octavos, tras derrotar al local Marc Gicquel, Rubén Ramírez y Youzhny.

En octavos le esperaba Fabio Fognini. El italiano es uno de estos jugadores que no suelen acudir a citas tan importantes y no se puede esperar en unos cuartos de final de Grand Slam y en tu superficie favorita un rival más flojo. Montañés no estuvo cómodo en todo el partido, porque Fognini, con nada que perder, estuvo muy acertado en sus golpes planos cada vez que buscaba las líneas.

El partido se fue complicando pero a medida que se iba alargando Fognini, muy poco acostumbrado a jugar partidos a cinco sets, y menos aún, una semana entera a este nivel, fue perdiendo fondo hasta que, literalmente se rompió. Primero, medio cojo y finalmente completamente cojo.

Para un tenista de primer nivel, un rival cojo es una presa fácil. Con paciencia, se va moviendo. Hay que correr menos riesgos, pero mover la pelota. Sin embargo, la falta de tensión puede hacer que el nivel pase de un par de puntos más bajos pase a ser un nivel insuficiente. Fognini no podía correr, pero las bolas que le venían al centro las rompía. Si le iban dentro, winner, y si le iban fuera… pues un punto menos. Montañés se ofuscó. Empezó a perder puntos incomprensibles y adoptó una táctica realmente suicida. A medida que veía que no era capaz de ganar a un tenista tan mermado y en inferioridad de condiciones psicológicamente se fue hunidiendo. Y lo pagó con la derrota 11-9 en el último parcial.

Foggini no se lo podía creer y Montañés mucho menos.

Digerir una derrota así es muy difícil y para el catalán, ha sido una montaña tremenda.

El final de temporada para el de Sant Carles de la Rápita fue un auténtico calvario. Se rehízo en Kitzbühel, donde llegó a la final haciendo un torneo notable y donde derrotó a jugadores de entidad como Javier Martí, Philipp Kohschreiber, Santiago Giraldo o Juan Ignacio Chela.

Después, no volvió a ganar un partido hasta que se fue a Szczecin, en Polonia a jugar un torneo menor. Rui Machado le levantó el partido con dos roscos consecutivos.

No se ha vuelto a saber del buen nivel que había dado Montañés nunca más. En Pekín, ganó un partido ante Capdevile y pasó una ronda ante Davydenko porque el ruso no se presentó, y ganó otro partido ante Kukushkin, en el tiebreak en primera ronda de Shanghai.

Este año sólo ha ganado dos partidos, en Viña del Mar. Ha tenido problemas físicos y estuvo fuera del circuito 6 semanas, pero la carga psicológica es la que está pudiendo con él.

Es curioso el efecto que puede hacer en un tenista una derrota puntual.

Ejemplos más notables

Algunos como Roger Federer, han aprovechado la derrota más importante de su vida para remontar el vuelo y crecer ante la adversidad. Para Roger, el partido que perdió en Australia contra Rafael Nadal en la final de Melbourne 2009. La derrota fue muy dolorosa para el suizo porque había visto cómo el español le había derrotado en la final de Wimbledon 2008, y parecía que su reinado y su hegemonía se iba a extinguir. A pesar de eso, supo encontrar el camino para seguir peleando y remontando.

Por su parte, Rafael Nadal contra Soderling,y también en 2009, sufrió una de las derrotas más dolorosas de su carrera, la única sufrida en Roland Garros, aunque mucho más lo fue en su segunda derrota consecutiva ante Federer, en 2007, después de haber perdido también en 2006. Muchas veces, Rafa comentó lo mal que lo pasó ese día y cuánto le costó recuperar el ánimo.

A lo largo de la historia del tenis hay cientos de derrotas dolorosas y algunas que marcan las carreras de algunos tenistas. Para Albert Montañés, queda marcado a fuego ese Roland Garros y un partido muy particular. Ahora, recuperado de sus lesiones y molestias físicas, se prepara para el asalto al circuito de tierra batida, donde siempre ha destacado y donde siempre ha sido muy competitivo y un rival muy peligroso para sus rivales. Le deseamos lo mejor.

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