Guy Forget; El adiós de una leyenda de la Copa Davis

Deja la Capitanía Francesa de Copa Davis para ser director del BNP Paribas de Bercy

Guy Forget dice adiós a la Copa Davis. El Capitán francés pone punto final, entre lágrimas, a un periplo que se alarga desde 1999 en el Grupo Mundial y anteriormente para ascender, y que cierra con 14 años de leyenda como máximo responsable técnico, pero que se remonta mucho más atrás, a sus méritos como jugador. Forget, es uno de esas personas que trascienden de jugador o capitán a mito. Que comprende los valores de este torneo, que busca el éxito a través del bien común, del esfuerzo colectivo y de la auto superación cuando se juega por algo más que dinero, o fama, cuando se hace por un país. Esto es la Copa Davis y esto ha sido Guy Forget. "Au revoir, Capitaine".

Forget se fundió en un abrazo emocionado en su adiós. Foto:twitter.com

Pasado como jugador

Para hablar de Guy Forget lo tengo que hacer desde la perspectiva de un niño acurrucado en el sofá de su casa abrazado a su madre. Es tarde. Hace tiempo era de irse a dormir. Su padre, mirándolo con ojos incriminatorios, le ordena irse a la cama, y el niño, al que todavía no le van ni le vienen las nacionalidades ni las grandes rivalidades, ni las polémicas políticas con sus fronterizos vecinos, está disfrutando en la segunda cadena de Televisión Española, (quizá fuera la primera, pero no habían más canales), la final de la Copa Davis. Por entonces, el niño no podría imaginar, siquiera, que España llegaría a ganar una. Una. Pero sí podía ver los valores del deporte. El partido enfrenta a dos jugadores que nunca ha visto jugar. Uno es un joven talento, el otro, un veterano aguerrido, al que se le ve con más dificultades, con muchísimos menos recursos técnicos, pero luchando por todo un país.

El estadio brama. El padre se calla y empieza a alabar a ambos contendientes. Pete Sampras, se rompía de joven. La madre, a la que más que el deporte, le gusta la compañía, sigue sorprendida por la intensidad del partido. El padre comienza a comentarlo y parece ser condescendiente, aunque su hijo va a perder horas de sueño. Para esto, quizá. Para que hoy les pueda escribir. El francés, Guy Forget gana la Copa Davis ante sus aficionados, con un ambientazo sensacional ante un gran tenista. El padre, alaba al derrotado. “Ese chaval es muy bueno, oiremos hablar de él”. Y sí. Oímos hablar de él.

Quien escribe acababa de ver su primera final de Copa Davis. No me he vuelto a perder ninguna. Forget levantaba su primera Ensaladera abrazado por Yannick Noah. Por entonces me caía bien. La inocencia se pierde con los años. Forget siempre lo ha hecho. Un ejemplo.

En 1996, conseguiría la segunda de su carrera como jugador ante Suecia, pero aún le quedaba mucho por aportar a Francia.

Francia, la selección más difícil

Francia ha sido, de largo, el país con más tradición y cultura tenística en Europa. En España dolerá, pero hay mucho que aprender del país vecino a nivel competitivo, aunque hoy los vecinos del sur les ganen constantemente y lo hagan en distintos deportes. A pesar de lo mal que le pueda sentar al “vecino rico”, a nosotros, (concretamente a mí), no se nos caen los anillos por reconocer sus méritos históricos. Hace muchos años que la selección francesa no cuenta con un líder carismático, claro y definido. Pero siempre ha estado peleando y ha sido un rival dificilísimo de batir en todos los terrenos.

Bajo mi perspectiva, Francia ha sido el país más competitivo de la Copa Davis. Buenos en todas las superficies, con jugadores buenos en todos los terrenos, peligrosísimo visitante y durísimo local. Casi todas las decisiones han sido acertadas y dañinas para sus rivales. Las sedes, las superficies, las bolas y, dentro de la enorme amalgama de jugadores donde elegir, siempre ha sabido seleccionar. Francia ha podido jugar bien en pistas duras cubiertas, ha ganado en hierba y en tierra batida. Ha sabido adaptarse a los rivales, encontrar competidores para los mejores hombres de cada nación en todas partes y en gran medida, la culpa la ha tenido Guy Forget.

Francia es la selección más difícil de dirigir, porque siempre tiene la máxima exigencia y sus jugadores, como su cultura, son muy variopintos. Por el contrario a otras nacionalidades, con estereotipos muy definidos, tienen claro la superficie donde juegan o el estilo de sus estrellas les marcan el camino. España lo tiene fácil. Mientras ha tenido a los mejores terrícolas del mundo ha ido sobreviviendo a alguna “encerrona” en pistas rápidas, pero su fuerza ha sido en casa y en polvo de ladrillo. Francia no. Francia ha sido peligrosa siempre. Junto a España barajan la mayor cantidad de Top 100 del mundo. Han sido las dos grandes potencias de esta competición en la última década, pero España, con jugadores tan buenos y tan competitivos, y con algo de suerte, (necesaria para estas competiciones), ha sido superior.

La historia de Forget

Como Capitán, Forget debutó en el Grupo Mundial en 1999. Perdió la final contra Australia 3-2 en la tierra batida de Niza. Venía de ganar a Holanda 4-1 a Brasil 3-2 y a Bélgica 4-1. Tuvo que recibir a Australia, que junto a Estados Unidos han sido las dos grandes dominadoras históricas de la competición (28 y 32 títulos respectivamente) y que, por entonces, contaba con un equipazo encabezado por Mark Philippousssis, respaldado por el jovencísimo Lleyton Hewitt y la mejor pareja de dobles del momento, Woodbridge y Woodforde. Francia llegó sin un número 1 definido, pero un gran grupo de jugadores convencidos de sus posibilidades. Cayó. Philippoussis derrotó a Grosjean en el primer partido y fue el héroe de la eliminatoria al conseguir el punto decisivo ante Cedric Pioline. El francés había puesto las tablas en el marcador en la jornada del viernes, pero los “Woodies” pudieron con la pareja francesa Delaitre-Santoro.

En Francia fue considerado un éxito su vuelta al Grupo Mundial, conseguida el año anterior, de la mano del mismo Forget. Pero ya preparaban su siguiente asalto al título.

En 2000 perdió en Brasil. La Brasil de Kuerten, Meligeni Oncins, que, en polvo de ladrillo, tenían al mejor jugador del momento.

En 2001, devolvió la Ensaladera a las vitrinas de “Los Mosqueteros”. Con el espíritu del “todos para uno y uno para todos”, volvió a hacer una serie histórica y heroica. Tumbó a Bélgica y más tarde a la Suiza de Roger Federer y el campeón Olímpico de 1992, Marc Rosset. 2-3 en Holanda y finalmente 2-3 en Australia, en el césped que había preparado el equipo oceánico que se presentaba con el mejor jugador del mundo del momento, Hewitt. Sin embargo, el héroe fue el “desconocido” Nicolas Escude. El francés demostró que en esta competición, el ranking no vale para casi nada. Puso las cosas patas arriba tras derrotar al ídolo local en el primer partido en un partido mítico. Rafter, otro ex número 1 del mundo, tumbó a Grosjean. Sin embargo, la pareja Pioline-Santoro derrotó a la pareja australiana. Con ventaja francesa, Hewitt niveló la eliminatoria, pero Forget, le devolvió a Escude la fuerza de los mitos, para ganar a Arthurs.

2002 siempre quedará en la memoria francesa. Los europeos no tenían, ni de largo, a los mejores jugadores por ranking, pero eliminatoria tras eliminatoria demostraban que eran el mejor equipo. Después de tumbar a la República Checa, y Estados Unidos, que jugaba con Roddick, Blake, Todd Martin o Mardy Fish, acaba cediendo en casa, la final contra Rusia.

Forget decide jugar en tierra batida para frenar la potencia de sus rivales que venían impresionando en pistas rápidas, pero Safin y Kafelnikov, acabaron por derrotar a las unidades francesas, aunque habían cedido en el dobles y llegaron al domingo con desventaja de 2-1. El sufrimiento de Forget en el banquillo y de los jugadores en cada punto perdido eran notables.

¡Cómo transmitía y cómo animaba Guy!

2003, 2004 y 2005 se encontró con escollos como la Suiza de Federer, (en el momento en que Roger jugaba a muerte en busca de la Ensaladera y era capaz de ganar los tres puntos por eliminatoria), en España, en la tierra batida de los campeones de Roland Garros, Moyá, Ferrero o Nadal… o de nuevo en Rusia. En 2006, 2007 Rusia ponía topes a Francia. En 2008 fue Estados Unidos y en 2009 la República Checa

La última final

En 2010 Forget volvería a vivir una final, la cuarta en su carrera como Capitán galo. Su tercera derrota. Esta vez como visitante y en Belgrado. La primera, la que perdió en la tierra batida de Niza contra Australia, no pudo sostener a los poderosos australianos, con jugadores mucho mejores que los suyos. En 2001 se vengó en Melbourne. En 2002, también en casa, también en tierra batida, y contra los rusos, de igual forma, no pudo contener a los talentosos rusos en la arcilla francesa.

En 2010, la empresa era más complicada si cabía. Serbia llegaba con Novak Djokovic en su mejor momento. A punto de explotar como la gran referencia mundial que se consagró en 2011 y empezando a asentar los récords que le computarían más adelante con sus partidos de individuales. Con Belgrado encendido ante su posibilidad de llegar a conseguir su primera Ensaladera, y Francia sin Tsonga.

Monfils volvió a poner en solfa las opciones francesas y derrotó a Tipsarevic con una soberana paliza. Djokovic tomó el mando y derrotó con consistencia a Simon. Sin embargo, su pareja Clement-Llodra volvieron a poner la eliminatoria 1-2. Nole volvió a sumar su segundo punto y la Ensaladera quedaba en manos de los números 2 de ambos equipos.

Forget y el equipo francés consuela a Llodra en la final de Belgrado. Foto:lainformacion.com/J. Finney/Getty Images

Forget tomó una decisión controvertida. Le dio la responsabilidad al veterano Llodra y no confió en Simon. Serbia, por su parte, también cambió a Tipsarevic, hundido por la paliza recibida el viernes por Monfils jugó Troicki. El serbio destrozó al especialista en dobles francés.

Forget, enterrado por Estados Unidos e Isner

El final de Forget ha sido cruel. El galo, que deja la capitanía de Francia para dirigir el BNP Paribas Open de Paris-Bercy, el último Masters 1000 del año, tomó la decisión de jugar ante Estados Unidos en tierra batida. Como siempre que se pierde, los ventajistas aprovecharon para recordarle a Forget que algunas voces le habían desaconsejado llevar a este equipo rejuvenecido norteamericano a tierra batida. Los norteamericanos, en aquella ocasión encabezados por Mardy Fish, pero bien respaldados por Isner y uno de los gemelos Bryan, tumbaron al equipo liderado por Roger Federer.

La derrota de Federer hacía temer a los franceses por el rendimiento de Isner en tierra batida. Pero… ¿qué hacer? ¿Jugar contra Isner en una superficie más rápida? ¿Quizá hierba? ¿Quizá pistas indoor, donde Tsonga se ha mostrado a su mejor nivel?

Lo lógico parecía alejar a Isner de cualquier superficie donde el saque fuera decisivo. Y llevarlo a Monte Carlo a tierra batida y a nivel del mar. A lo mejor, no es tanto el problema de dónde llevar a Isner sino la increíble capacidad de adaptación que ha tenido el gigante para batir a los dos franceses, Gilles Simon y Jo-Wilfried Tsonga en arcilla. El punto de dobles se sabía complicadísimo, y también se barruntaba que ganar a Harrison, sería más fácil. Pero el problema no ha sido la superficie. El problema es que Monfils no pudo ayudar a desgastar a Isner el viernes, o intentar ganarle el partido y Tsonga no pudo con él.

Francia pierde a un mito. Aunque siempre quedará vivo en la memoria de la Copa Davis.

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