Carla ante su momento

Con la llegada de la tierra batida y el carpetazo a las lesiones, Carla afronta con ilusión y opciones de sorprender la gira sobre arcilla

Dos años de continuas lesiones nos han privado en España de muchos partidazos de una tal Carla Suárez Navarro. Y es una pena. Esta canaria que encuentra en la tierra batida el hábitat natural de su tenis, es puro talento.

En 2010 fue el tobillo. En 2011 el codo. Y en 2012 de momento nada, aunque seguiremos cruzando los dedos. Parece increíble que Carla pese a estar tanto tiempo alejada del circuito durante estos dos últimos años conserve un buen ranking. La canaria ha alcanzado dos finales WTA, ambas en el extinto torneo de Puente Romano en Marbella. Y este 2012, tras tanta frustración acumulada de no haber podido competir la gira de arcilla con garantías, promete emociones fuertes. Barcelona, Estoril, Madrid, Roma o Roland Garros son sólo algunos de los torneos de tierra que esperan con ansias la mejor versión de la canaria.

Tiene en el puesto 22 su mejor ranking WTA, una cifra muy llamativa y que da cuenta de su enorme potencial. Ha demostrado, sobrada y repetidamente, su capacidad para dar guerra a cualquiera, especialmente en los Grand Slam donde Carla siempre se ha encontrado con su mejor nivel.

De apariencia siempre tranquila Carla tiene una derecha de gran potencia con la que, en momentos de confianza, puede hacer lo que quiera; un revés que es una delicia, con ángulos increíbles y con un paralelo sin complejos. Estos dos golpes básicos, Carla los tiene y maravillosos. El problema viene después, cuando hablamos de la movilidad por la pista la canaria no es de las más rápidas que digamos, su servicio (aunque lo ha mejorado bastante desde sus comienzos, sobre todo, el primero) es su mayor losa y además en la red no se siente especialmente cómoda.

Pero Carla tiene mucho tenis dentro de sí, lo único que necesita es ritmo de competición y confianza en sí misma. Si alcanza eso se convierte en una jugadora peligrosísima para casi cualquier rival. Aún tiene algunos vacíos mentales a lo largo de los partidos, especialmente en los comienzos de los mismos, pero son problemas que la experiencia le va soluciendo.

Tiene 23 años, y parece que lleve con nosotros toda una vida. Encandiló a media España cuando alcanzó los cuartos de final de Roland Garros en el 2008, y volvió a emocionarnos a todos cuando consiguió levantar de sus asientos al público australiano de la Rod Laver Arena, ante Venus Williams, en un Open de Australia 2009 donde sólo Dementieva le pudo frenar en cuartos de final. Hace unos meses volvió a avanzar hasta la 4ª ronda del US Open, un torneo que a priori no es nada favorable a su juego pero en el que la canaria ha sabido triunfar también. Muchos éxitos en grandes escenarios, pero la sensación generalizada es que Carla se ha estancando y no ha salido de ahí. Destacando las críticas en especial su falta de regularidad.

Si bien eso en prte es cierto, no hay nada más lejos de la realidad que la afirmación de que Carla se ha estancado, pues de todo se aprende y de todo este tiempo seguro que ha extraído muchas e importantes lecciones. Carla sigue mejorando y progresando. Su ranking actual no le hace justicia y en sólo unos días lo demostrará. Su primera etapa es el torneo de Barcelona, en su ciudad de acogida y donde lleva viviendo desde hace muchos años. Carla allí juega en casa y el nivel del torneo hace soñar con que si la tenista española entra en calor puede ser una seria candidata al título. Conseguir un título WTA sería un enorme impulso a su carrera, pero de momento todo lo que sea volver a rondas de semifinales o final sería un éxito. Necesita los puntos y más aún necesita esas buenas sensaciones en este tipo de torneo para llegar a los grandes sin complejos. En este sentido también será interesante ver qué nos depara Carla en Estoril (Portugal).

Pero la gran prueba de fuego de Carla Suárez son los WTA Premier sobre tierra batida. Este año las lesiones no están molestando tanto y aunque la forma física ha tardado en cogerla, Carlita ya está en ritmo de alta competición. Los primeros WTA International de tierra le servirán para probarse y foguearse pero la ocasión llega en Madrid, sigue en Roma y culmina con la mejor guinda posible: Roland Garros. Es el momento, tres años más tarde (¡quién nos lo iba a decir!), de que Carla dé un puñetazo en la mesa; puede hacerlo.

Tiene su tenis perfectamente acoplado a la tierra batida, y en una WTA con muchas grandes figuras pero todas débiles sobre esta superficie la canaria ha de aprovechar. Madrid será algo más difícil por aquello de la altura, lo que le convierte en un rápido torneo para ser terrícola; pero el público español estará con Carla y ojalá ahí empecemos a ver su nueva versión. Después llegará Roma, un torneo fantástico donde desplegar todo su juego de tierra. Y, por último, el colofón de la tierra batida, un torneo de los que a Carla le gustan, ya sabemos que cuanta más expectación mejor parece funcionar la nuestra, un torneo que para todos es especial, pero para un español y un terrícola más aún. Ese torneo es el sueño de Carla y, sin jugar a adivino, apuesto porque Carla este año caerá en Roland Garros pero en una pista principal y avanzado el torneo.

“Lleva dos años seguidos sin jugar 7 torneos consecutivos, necesita jugar” comentaba el otro día por la radio su entrenador de toda la vida, con el que guarda una relación muy especial, Xavier Budó. Desde luego Carla promete sorpresas si su cuerpo le respeta. Ha llegado la prueba de fuego para ella y sabrá demostrar que ha nacido para el tenis; y que eso que le ha hecho sufrir tanto los últimos meses, va a tornar en disfrute en sus próximos torneos. Es el turno de Suárez Navarro y de sus 162 centímetros llenos de magia y talento.

Vuelve la tierra. Vuelve Carla Suárez. Almas gemelas destinadas a reencontrarse tanto tiempo después. El asunto promete espectáculo y bien merecido, para Carla, para Xavi y Marc y para todo el tenis femenino español. En Punto de Break, estaremos muy atentos a lo que esta bonita pareja dé de sí.

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