Nuestras chicas no tienen sitio

En España los torneos WTA se cancelan o cambian de manos, y los ITF cada vez son menos; el panorama es negro y precisa de impulso

Clinic para niños en El Espinar. Fuente: elespinar.info
Clinic para niños en El Espinar. Fuente: elespinar.info

Hace poco oíamos presentar todos al Presidente de la Real Federación Española de Tenis un Plan por la Igualdad en el Tenis. Un plan para que el tenis femenino estuviera a la misma altura que el masculino. Siendo ésta la primera Federación en elaborar un plan de igualdad. Sonaba todo maravilloso. Pero el trasfondo, ya entonces, era gris. Muy gris.

Hoy se ha hecho oficial la noticia de que el ATP Challenger de El Espinar, el más importante de España y varias veces premiado como el mejor del mundo en su categoría, finalmente no se celebrará en femenino. Nunca lo había hecho y era una clara apuesta de Pedro Muñoz, ex presidente de la RFET y director de honor del torneo, y Virginia Ruano, nueva directora desde el 2011, para esta edición del 2012. Finalmente hoy se ha emitido un comunicado que rezaba lo siguiente:

“Una de las principales novedades previstas para la vigésimo séptima edición del ATP Challenger Villa de El Espinar era la organización de un torneo femenino, de forma paralela al masculino. La falta de apoyos económicos debido a la crisis que azota al país, y de la que el mundo del tenis tampoco es ajena, ha motivado que el equipo directivo de este torneo desestime tan ambicioso proyecto deportivo.

El comité directivo, encabezado por la extenista Virginia Ruano, sigue trabajando intensamente para conseguir, en un futuro no muy lejano que el mejor Challenger del mundo tenga un torneo femenino”

Lo previsto era un ITF 50.000 para empezar, multiplicando por dos las instalaciones y las pistas de tenis; creando un grandísimo torneo mixto en el que se multiplicaban las expectativas. Muchos dicen hoy que en realidad el tenis femenino tampoco cambiaba tanto ni era tan importante, pero no me negarán que por muy importante que sea un torneo si se disputa paralelo en femenino gana una barbaridad en todos los sentidos: variedad, público, ambiente, color, prestigio, repercusión... todo.

Este ejemplo de El Espinar es sólo un caso más de fracaso en la apuesta por el tenis femenino español. Resulta que desgraciadamente en este tema, ya llueve sobre mojado.

Hace sólo unos meses, en su presentación como capitana del equipo español de la Copa Federación, una voz sabia y reconocida de nuestro tenis como Arantxa Sánchez Vicario decía lo que sigue: “Hay mucho por hacer, pero las ganas y la ilusión no faltan. En tenis, las cosas no se hacen de la noche a la mañana, sino a largo plazo, pero si se hacen bien, todo llega. Lo importante es abrir el camino para lograr esa continuidad que necesita el éxito. Estoy convencida que la Federación está dispuesta a invertir en un plan para situar otra vez al tenis femenino en el máximo nivel. Hay que depositar toda la confianza en el tenis de base y apoyar a los clubes que es donde nacen y se hacen las jugadoras”.

No niego que la voluntad de la RFET sea promocionar el tenis. Desde luego habrán luchado lo suyo, o eso espero, para que esto saliera adelante. Pero cómo podemos permitir que nuestras promesas no tengan sitio donde demostrar lo que valen. Hace unas horas publicaba un artículo sobre el circuito ITF femenino, donde hay torneos que hechos desde el sacrificio y los esfuerzos de muchos dan como resultado verdaderas obras de arte hechas torneo. Es una auténtica pena que eso aquí, en España: una de las grandes potencias del tenis mundial, no ocurra.

El WTA de Marbella, Andalucía Tennis Experience, tras tres ediciones con un resultado maravilloso y disfrutado por todos, se ha cancelado. El torneo marbellí dirigido, fantásticamente dicho sea de paso, por Conchita Martínez no ha encontrado vía de financiación posible. La explicación: porque las subvenciones en esta época de vacas flacas desaparecen, y porque las empresas no se arriesgan apostando fuerte por un torneo de tenis femenino. Y, estoy seguro de ello, no es un problema de convencer con más o menos acierto, sino que en el fondo es un problema de afición al tenis femenino, de conocimiento del mismo y de apuesta firme y comprometida para con él. Hace sólo unos días me comentaba un periodista de tenis latinoamericano, muy bien informado, que la licencia del WTA de Marbella se estaba negociando con la Federación de Tenis Brasileña, interesada en celebrar un evento WTA femenino, cosa que no ocurre desde el año 2002 en el país carioca, que además desea preparar y probarse de cara al futuro torneo olímpico de Río de Janeiro. Es decir, que no es que Marbella este año no tenga vía de escape sino que además no se volverá a celebrar nunca pues conseguir esas licencias WTA y esos huecos en el calendario es una tarea aún más ardua que organizar el propio torneo.

También hace poco saltaba la noticia de que el Barcelona Ladies Open, el WTA de Barcelona, cambiaba de manos. Dicho en otras palabras: se vende. Pasa de Arantxa Sánchez Vicario a los hermanos Reichel, que serán unos fantásticos organizadores (eso nadie lo pone en duda tras ver cómo lo hacen en los WTA de Linz y Bad Gastein) pero que su compromiso con Barcelona y el tenis español está por ver, ojalá sea cierto todo lo bueno que se prevee. Cruzaré los dedos. Parece que las WC sí que irán destinadas a españolas, al menos, algunas (Garbiñe Muguruza tiene la suya en el cuadro principal garantizada, junto a Penneta y Schiavone estrellas internacionales que se han sumado a última hora), sonando especialmente invitaciones 'made in Spain' para la previa.

Por lo tanto, los torneos WTA españoles (dejando a un lado el de Madrid que es WTA Premier Mandatory, juega en otra liga y es mixto) o ya no existen o se venden. Y ¿cuál es (o mejor dicho era) el tercer torneo exclusivamente femenino en España más importante tras Barcelona y Marbella? El ITF de Monzón. Una pequeña localidad aragonesa donde se organiza el ITF más relevante y cuantioso de España, además en pista dura, y en las mismas calles donde nació Conchita Martínez. Eso sí, era un mero 75.000 mientras que en Francia, un país con el que nos comparamos a nivel deportivo sin problemas (en ocasiones desde visiones excesivamente resultadistas y no deportivas en general), más aún en tenis donde nos enorgullecemos de 'quitarles' su Roland Garros año tras año, hay cuatro torneos ITF 100.000 mejorando cada día para ser los primeros en la lista.

¿Qué ha ocurrido con el ITF 75.000 de Monzón? No lo busquen en los calendarios porque no lo van a encontrar, resulta que ha sido también cancelado; en un principio se le rebajó de categoría pero finalmente no podrá tener lugar. Un torneo más donde nuestras promesas no se podrá probar. Tendremos que mandar a nuestra legión de futuras tenistas a jugar a Francia, Italia o Estados Unidos, porque en España se ve que no se quiere disfrutar de ellas ni de su tenis.

Pero si todo esto afecta a los altos niveles, cómo no en los pequeños. Muchos de los torneos ITF 25.000, tan fundamentales e importantes en la vida de una promesa, han sido rebajados a ITF 10.000, y algunos de los 10.000 han dejado de existir. Y aquí el golpe ya no se puede frenar: a una tenista WTA que no se celebren torneos en casa le viene mal, pero que no se haga con ITF, implica que en su mayoría las familias no apostarán porque su hija gaste grandes cantidades de dinero en desplazarse para ver si vale para esto de verdad o no.

Desde luego mientras en las noticias se habla de sacrificios, de apretar el cinturón a las cuentas públicas, de empezar a tener lo que podamos y no lo que queramos, de recortes en transportes, sanidad o educación: ¡cómo vamos a protestar porque se cancelen torneos de tenis! Si lo analizamos como argumento es irrebatible, pero tampoco puede servir esto como excusa sin límite. Hemos de saber bien cuál es la raya que marca la diferencia entre el ¡esto no porque ahora no se puede', al 'esto no, pero aquello sí'.

Como aficionado, apasionado, intento de periodista y amante del tenis, la frustración recorre mi sangre en días como hoy, y las opciones y futuribles me barruntan la cabeza sinfín. ¿Cómo salimos de aquí? ¿Esta espiral acaba? ¿Cómo ayudamos a nuestras jugadoras?

Creemos vivir en un país de tenis semejante a un palacio, en el que colgamos nuestras ‘seguras’ medallas olímpicas, nuestros ‘trabajados’ títulos de Grand Slam, y nuestros ‘interminables’ trofeos WTA y ATP; mas sin darnos cuenta de que el palacio pese a tener un techo magnífico se sujeta sobre unos cimientos que resultan ser de barro. Y ya saben el dicho, que más vale empezar por el suelo. Espero que en lo siguiente no se pierdan en el símil, pero en España ya teníamos suelo, lo que ocurre es que se nos ha agrietado, y necesitamos repararlo pronto si no queremos que el tejado se nos venga encima; podemos seguir gastando más y más en adornar el tejado, y ya termino con el ejemplo, que si no cuidamos la base, se nos cae el edificio, sea bonito el techo o no.

Hoy el tenis necesita a las empresas. Podrá sonar capitalista y cuanto ustedes quieran, pero precisa de ellas sí o también. Y, además, las necesita más que nunca. No para patrocinar el torneo de Madrid, que también, sino para involucrarlas en este deporte llamado ‘tenis’. Necesitamos que los torneos pequeños se celebren, su coste es fácilmente asumible (cuesta mucho más, y sólo lo digo como ejemplo, pagar un super proceso para crear tierra azul), y la diferencia entre tenerlos y no tenerlos es enorme, ni se imaginan cuanto.

Quizás hemos de innovar y como han hecho en la Federación de Tenis de Estados Unidos o en la de Turquía organizar todos los ITF de manera centralizada para coordinarlos y que su coste sea menor, logrando más fácilmente patrocinios. Créanme que es mucho más fácil convencer a cualquier gran empresa de que patrocine una red de ITF que se llame ‘Circuito Coca-Cola ITF’ o ‘Circuito Santander ITF’, por poner dos ejemplos, a que un organizador de un ITF 10.000 en cualquier rincón de España hable con el coordinador de esa gran empresa de su rincón para que le costee el torneo. Así ocurre en Francia donde GDF Suez, una macroempresa de negocios, electricidad, gas, etc. patrocina la inmensa mayoría de sus torneos de tenis femenino: desde el super WTA Premier de París hasta un simplón ITF 25.000. Esta es una más de las opciones; no deseo erigirme aquí en salvador, pero hay medidas que se pueden tomar y hay teléfonos a los que se puede llamar.

Lo que parece claro es que algo hemos de hacer. Algo hay que cambiar. Y es época de nadar contracorriente. El tenis lo merece. Nuestros jóvenes valores han de centrarse en mejorar mientras el resto les abrimos ventanas y les creamos oportunidades. Especialmente las Federaciones, que hasta donde alcanzo a comprender, están para eso. Una joven promesa de 16 años no debe estar desplazándose un día a Turquía, otro a Rumanía, el siguiente a Francia y el de más allá a Estados Unidos para poder crecer y desarrollarse como tenista profesional. Y si esto es así con todos los jóvenes ni qué decirles con las féminas, cuyo panorama no es gris claro como el de los chicos sino auténtica y desgraciadamente negro. Es el momento de no buscar la foto y sí de patearse cada una de las vías posibles, habidas y por haber, explotando cuantos recursos sean necesarios, sean imaginables o inimaginables. Y vaya por delante, para que sirva de ejemplo, que MAPFRE ha hecho y está haciendo mucho por nuestro tenis; desde bien arriba, patrocinando el equipo español de Copa Davis, hasta bien abajo. No digo que lo hecho hasta ahora haya estado mal, pero a la vista de todos está que con eso no ha sido suficiente.

El tenis necesita ideas, impulso, coraje, orgullo y ganas de sacrificarse. Eso sólo lo garantizan aquellos que sienten el tenis como suyo, y de ésos en este país hay muchos, valientes e inteligentes; a los que una coordinación y una buena dirección no vendría mal. Conmigo, faltaría más, también pueden contar. Volvamos a cruzar los dedos y confíemos que el tenis femenino español volverá a recobrar vida.

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