Nuestra dupla olímpica

Arantxa Parra y Nuria Llagostera, con calendarios distintos, son nuestra gran baza olímpica en dobles femenino

Nuria y Arantxa. Arantxa y Nuria. Llagostera y Parra. Parra y Llagostera. Da lo mismo que lo mismo da.

Lo importante: España tiene pareja. Y la tenemos para el circuito WTA, los Grand Slam y los Juegos Olímpicos. Dos grandes doblistas, con ganas e ilusión por sacar adelante una gran temporada. Hoy nos centramos en nuestra mayor opción de medalla en dobles femenino en Londres 2012; pero vamos más allá y, al margen de las Olimpiadas, estudiamos la pareja de las “Nuriantxas” con sus errores y sus virtudes.

Comenzaba la temporada 2011 y Nuria y María José tras caer en segunda ronda del Open de Australia decidieron separarse; entonces Nuria, más centrada en el dobles que en el individual, buscó compañera. Jugó con Anabel en Copa Federación, con Rodionova en Dubai y Doha, y probó suerte con Arantxa Parra en Indian Wells. No era la primera vez que jugaban juntas, pero sí es cierto que hacía mucho tiempo que no competían como pareja. ¡Menudo partidazo se marcaron! Ante nada más y nada menos que la gran pareja de Victoria Azarenka y Maria Kirilenko (ganadoras en Stanford o Madrid y finalistas en el Open de Australia ese mismo año); las denominadas 'Vikkiri'; ya saben ustedes que hay moda en el dobles femenino de juntar los nombres para denominar más fácilmente a la pareja. Las españolas perdieron por 5/7 6/3 11/9, pero las sensaciones fueron fantásticas. Después llegó Miami donde en su segundo partido juntas eliminaron a las campeonas de Wimbledon y el US Open: King/Shvedova por 3/6 6/4 y 10/7. Alcanzaron en el WTA de Cayo Vizcaíno cuartos de final, cayendo en el match tie break del tercer set, ante Hantuchova/Radwanska, a la postre campeonas del torneo.

Con esas buenas perspectivas volvieron a jugar juntas Nuria y Arantxa en Marbella, su primer torneo sobre tierra batida, y en una semana maravillosa para ellas arrasaron haciéndose con el título, derrotando a muy buenas parejas como Errani/Vinci, más peligrosas si cabe sobre arcilla. Tras esto llegaría una temporada algo más irregular donde no obstante, Parra y Llagostera marcaron final en Bastad, semifinales en Toronto y New Haven, y cuartos de final en Wimbledon. Con grandes victorias sobre Pescheke/Srebotnik (números 1 del mundo cuando les derrotaton) o Mattek-Sands/Shaughnessy entre otras. Estas victorias aisladas y estos escasos buenísimos resultados nos hacen pensar que esta pareja tiene mucho futuro.

A finales del 2011, Nuria Llagostera se retiraba de la competición individual en el Campeonato de España para centrarse en la de dobles que tan buenos resultados le había traído. Esta temporada arrancó con Arantxa como pareja, y en su primer torneo de la temporada, en el célebre torneo WTA Premier de Brisbane, donde el tenis femenino y el dobles tienen tanta valoración como el masculino y el individual, se hicieron con el título ante una central abarrotada, dejando en su camino a grandes parejas como Hantuchova/Schiavone, Dushevina/Peer, Benesova/Zahlavova Strycova y Kops-Jones/Spears. Pero este gran resultado no pudo tener continuidad en Sydney, porque Arantxa se tuvo que desplazar a la previa individual del Open de Australia, dejando a Nurieta junto a Dushevina. En el primer Grand Slam de la temporada marcaron una pobre segunda ronda y sumaron el punto de dobles en la eliminatoria ante Rusia.

Nuria y Arantxa conforman una dupla magnífica pero tienen un problema. Un serio problema: sus calendarios son muy diferentes. Nuria se ha retirado del individual por lo que ahora desea disfrutar del circuito de dobles y como top20 de esa modalidad puede y quiere ir a los mejores torneos del circuito. Y Arantxa, que también desea eso evidentemente, se encuentra en la tesitura de que ni su ranking ni su nivel le permiten jugar de Premier en Premier. Recuerden la explicación que hicimos de los distintos torneos WTA. Por esto, necesita acudir a WTA International e incluso a algún que otro ITF de alto nivel, para recuperar terreno. El mejor ejemplo de este problema lo encontramos en el inicio de esta temporada donde tras un gran resultado en Brisbane, como jugaron la final el domingo, Arantxa no pudo desplazarse a jugar la previa individual de Sydney, lo que le repercute negativamente en su nivel y ranking individual. Y, como va a tener que desplazarse a la del Open de Australia, que se disputa una semana antes del torneo pues no puede disputar dobles en Sydney. Esto deja a Nuria sola en Sydney, y con mucho tiempo libre en Australia hasta disputar el Grand Slam. Y otro ejemplo sería tras esta gira oceánica pues Nuria disputa Doha y Dubai, mientras que Arantxa se marcha a la gira de tierra sudamericana.

Hablando claro, esto es un lío. Y además, de muy difícil solución. Es muy común encontrar este tipo de problemas en el circuito de dobles. Jugadoras con distinto calendario, diferentes rankings, una sólo doblista y la otra individual, etc. La cuestión es que Nuria y Arantxa necesitan rodarse más y estar semana sí y semana también jugando juntas, porque eso es algo clave en el dobles. Además eso les permite mejorar sus prestaciones y subir en la 'race' optando a colarse en el Masters de final de temporada, que Nuria ya ganó en el 2009 junto a María José Martínez. Nivel como pareja ya han demostrado tenerlo, ahora les faltan puntos, resultados y mejor ranking. Todo eso irá llegando, pero necesitan jugar juntas. Ser una pareja no sólo habitual sino constante y duradera. Se les nota cuando están juntas que disfrutan, y eso no pueden perderlo.

Arantxa es más fuerte y explosiva, con mejor saque, mientras que Nuria tiene más muñeca, piensa más y es una ‘listilla’. Su pareja es distinta y peculiar, y ver sus partidos es un gustazo, que en muy pocas veces (y es una pena) podemos disfrutar. Trenzan sus propias jugadas y se compenetran a las mil maravillas. Si están tranquilas, motivadas y centradas pueden ganar a cualquiera. Y hoy, son la esperanza de nuestro dobles.

En las últimas ediciones de Juegos Olímpicos España ha conseguido medalla en esta modalidad (el dobles femenino), donde tenemos bastantes y muy buenas tenistas. En esta ocasión, tras el fin de la pareja Llagostera/Martínez, y el no funcionamiento como se esperaba de la Medina/Martínez, todas nuestras esperanzas se centran en Nuria y Arantxa. La central de Brisbane a rebosar, aplaudió a unas españolas exultantes y sonrientes que dieron al tenis español su primer título de la temporada 2012, antes que Nadal, Ferrer, Almagro, Medina o cualquier otro tenista español.

Ante esta situación sólo hay tres vías de escape: seguir como están, jugando juntas cuando puedan; que Nuria se adapte al calendario de Arantxa ganando en ITF y WTA International, acudiendo a los WTA Premier justos; o que Arantxa renuncie en buena parte a su carrera individual (lo cual equivaldría ya casi, con sus 29 años, a retirarse) formando una de las parejas sólidas y fuertes del circuito. La primera ya hemos visto que les impide desarrollar todo su potencial, la segunda perjudica a Nuria y la tercera a Arantxa.

Sea cual fuere lo que decidan, España les necesita como pareja. Los aficionados precisan de una dupla española a la que defender, en la que confiar y con la que luchar por todo. Ver esas dos banderas de España juntas en los marcadores, oírles hablar en español para organizar sus jugadas, todo eso hace que uno sienta mucho más cercana a esta pareja. Su gran punto flojo están siendo los torneos de Grand Slam donde los resultados no están acompañando según se esperaba; esa dinámica también habrá que cambiarla.

Por tanto, en España tenemos en Llagostera Vives y Parra Santonja un dúo fantástico y que según parece gozan de la confianza de la capitana española Arantxa Sánchez Vicario para la Copa Federación y los Juegos Olímpicos. Son nuestras candidatas a medalla; y, como ya he dicho, en algún momento van a explotar y llegaran enormes resultados, sólo necesitan: tiempo, ritmo de partidos juntas, confianza en la otra, fidelidad y ganas. Ojalá que puedan centrarse y jugar mucho juntas. ¡Ánimo Nuriantxas!

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