El tenis necesita un villano

La llegada de Bernard Tomic y Grigor Dimitrov promete emociones fuertes

Dimitrov apunta maneras para dar que hablar. Foto:lainformacion.com
Dimitrov apunta maneras para dar que hablar. Foto:lainformacion.com

El tenis necesita un villano sobre el que descargar las iras o sobre quien apoyarse para que derrote a “los buenos”. Uno de los principales atractivos que ha tenido el circuito ha sido la irrupción, casi siempre en la historia de un “bad boy”. El chico malo, rebelde o que no cae bien en el circuito. Un jugador pintoresco, por momentos insoportable o alguien con quien poder discutir por cosas terrenales o mundanas. Desde que el tenis es tenis, ha habido “chicos malos”.

Últimos “malotes”: Marat Safin

En la época moderna este rol lo han desempeñado, sobre todo, Marat Safin, por su mal genio y sus comportamientos abusivos dentro de las pistas: Pero Safin, más que un villano, era un canalla. Un tipo que caía muy bien en el público. Un gran tenista y un jugador que te podía devolver el precio de la entrada con sus grandes golpes, (bien a la pelota o bien a la raqueta), con sus enfados o con su sonrisa. Todo un rompecorazones.

Pero Safin, ya se ha retirado del tenis, de la vida pública del deporte, ahora es político en Rusia y ni siquiera le queda el halo de “rompecorazones”, el chico guapo canalla con una personalidad que tanto gusta. Incluso se casa. Así que ya sólo nos queda su recuerdo y su memoria, pero la modelo Anna Druzyaka, ha conseguido hasta que siente la cabeza en el plano sentimental. Ya no nos vale.

Djokovic, ejerce otro rol

Novak Djokovic, sobre todo en sus inicios en el circuito, aparentaba traer ese aire fresco que necesitaba el circuito. Un hombre pícaro, divertido y que estaba dispuesto a dar espectáculo en la pista. Provocador, imitador y muy carismático. Sin embargo, más vale caer en gracia que ser gracioso y, desde muy pronto, las gracias de Nole fueron muy bien aceptadas, dentro del circuito y más, si cabe, a nivel popular.

Djokovic se atisbaba como un “niño travieso”, pero su conducta ha cambiado mucho en los últimos años y ha dejado de parodiar a sus rivales a zarandearlos con serias palizas. Nole, es el número 1 del mundo y ya no parece que este rol le vaya a permitir grandes excentricidades.

Tampoco nos vale, ya.

Andy Roddick; En vísperas de la retirada

Andy Roddick también ha sido un jugador muy divertido dentro y fuera de las pistas. Ahora proyecta sus energías en otras direcciones, pero ya no es el hombre enérgico y el joven atleta de la gorra girada que parecía un cantante de hip-hop que te molía a cañonazos.

Roddick ha sido un ejemplo para todo el mundo a nivel deportivo, un gran profesional y un tipo muy carismático. También muy gracioso y muy popular, pero no es la clase de “malo” o villano que estamos buscando.

Además, ahora ya no tiene la misma trascendencia.

Daniel Koellerer; Sancionado de por vida

El tenista más odiado del circuito, sin duda alguna ha sido Daniel Koellerer. Desde luego ha sido uno de los villanos más malos y más repudiados del circuito, con la característica de ser, además, un tramposo. Las “gracias” de Koellerer no le gustaban a nadie. Era tan odiado dentro del circuito como fuera de él. No le gustaba al gran público ni a nadie.

Koellerer ha tenido encontronazos contra casi todos sus rivales y hasta ha llegado a las manos alguna vez en la pista.

Realmente era el perfil de quien denominamos “villano”, pero de los malos, malos sin bondad. Sin embargo, una suspensión vitalicia por su última jugada fuera de le ley nos deja sin nuestro villano más odiado. Ya no podrá fingir lesiones, intimidar a sus rivales, burlarse de ellos en las pistas o recibir el mismo trato o incluso agresiones en el circuito. La confirmación de su sanción después de la apelación que hizo, le deja inhabilitado de por vida, ya de forma oficial.

De igual forma… tan malo, tampoco nos vale.

Robin Soderling, enfermo

Otro de los tenistas con un carácter más agrio y más frío ha sido Robin Soderling. El sueco tenía sus propios enemigos dentro del circuito, aunque su “anti héroe” favorito ha sido siempre Nadal.

Sin embargo, la enfermedad de Soderling le ha apartado del circuito, de momento de manera indefinida. Robin ha sido el típico jugador al que siempre se le veía solo en el circuito sin compartir muchas alegrías por las zonas de calentamiento, los gimnasios o las cafeterías de los torneos.

Su victoria sobre Nadal en Roland Garros, (la única derrota hasta hoy del balear en la Philippe Chatrier), fue uno de sus momentos cumbres. Pero su distancia y su frialdad le ponían un contrapunto bastante bueno al mundo del tenis. Independientemente de su carácter, su calidad tenística también se echa de menos. Robin era un número 5 del mundo muy próximo a los cuatro primeros y que era un verdadero incordio para sus predecesores. Un rival muy peligroso.

Lleyton Hewitt, el combativo

Otro de los que fue considerado “chicos malos” fue Lleyton Hewitt. El australiano, también con su característica pinta de rapero, pantalones largos y anchos, camisetas holgadas o de tirantes, y gorra de medio lado, fue una de las sensaciones con su aparición.

Hewitt, más que por su mal carácter, fue un villano por su competitividad. Su aguerrida forma de jugar y celebrar cada punto. Pero ya queda poca energía de Hewitt y pocas ganas de discutir. Lleyton ya no puede ser villano de ninguna historia.

Rafael Nadal, el odiado

Otro de los jugadores que desata más odios dentro, pero sobre todo fuera del circuito es Rafael Nadal. Su perfil de “anti héroe” como verdugo cotidiano de uno de los grandes mitos del tenis mundial, una leyenda viva, como Roger Federer, le ha traído muchas antipatías. Su estilo de juego no deja indiferente a nadie. Hay quien lo ve como un guerrero clásico, un hombre forjado a sí mismo y un deportista ejemplar, y quien no soporta sus rutinas de juego, (las botellas, el tiempo que emplea para sacar, su top-spin y su tozudez a la hora de torcer el brazo).

Sin embargo, también se ha encarado con muchos compañeros. Con Del Potro, con Berdych o con Soderling. Nadal no tiene mal carácter ni se burla de sus rivales. No sé si sería un buen “villano”, pero, evidentemente, genera sus recelos.

McEnroe y Connors

Sin embargo, a lo largo de la historia ha habido muchos jugadores muy carismáticos y con muy malas pulgas. En muchos casos, han sido los auténticos dominadores del circuito. Sin embargo, McEnroe fue un auténtico villano para sus rivales y para los jueces de silla. Unos auténticos santos para la paciencia demostrada con el jugador norteamericano.

Claro que si John McEnroe fue carismático y un “villano” de lo más divertido dentro de una pista de tenis, no cabe olvidar al gran Jimmy Connors. Un auténtico femenomno. El tenis necesita, urgentemente, más jugadores de este corte.

Las jóvenes promesas; Tomic o Dimitrov

Sin embargo, siempre hay esperanza. En el horizonte se perfilan dos jóvenes promesas que apuntan a lo más alto en la clasificación del circuito, pero también como los próximos villanos.

El principal es Bernard Tomic, (la debilidad de quien escribe, ¿para qué vamos a negarlo?). Un auténtico fenómeno. Bajo el influjo de su padre, que tan pronto amenaza a la Federación Australiana de llevarse a su hijo a los Balcanes, de donde vino, como se encara con él en mitad de un partido de Indian Wells, así como lo vemos conduciendo su flamante deportivo a más de 200 kilómetros por hora por capitales australianas, se da a la fuga, es detenido o habla de que le multan porque le tienen manía.

Tomic es un gran jugador que vive al filo del escándalo y que apunta a dar grandes días de gloria al tenis. Lo hará bien jugando como los ángeles o a través de su comportamiento como un demonio.

Pero, tranquilos. Si las excentricidades de Tomic no les parecen suficientes, siempre podemos estar pendientes de las evoluciones del búlgaro Dimitrov. El joven ya ha protagonizado alguna imagen que no viene muy a cuento, como la discusión con Fish en Perth, (por menospreciar a un veterano y un Top 10 del circuito) o por aparecer como centro de todos los rumores como “pareja” de Serena Williams. Al barbilampiño parece que le van las emociones fuertes. Estaremos atentos.

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