Circuito ITF femenino: donde nace una promesa

Pequeños, medianos y grandes desconocidos torneos ITF acompañan al circuito WTA a lo largo de la temporada; hoy se lo contamos

Cagnes sur Mer. Fuente: opendecagnes.com
Cagnes sur Mer. Fuente: opendecagnes.com

¿Dónde nacen las promesas? ¿Cómo se organizan los torneos pequeños? ¿Cuánto cuesta organizar estos torneos? ¿Cuántas categorías hay? ¿Cuántos puntos suman? ¿Cómo se elabora la lista de entradas para jugadoras sin ranking?

Todo ello, simplificado y concentrado para que tengan una idea general, se lo explicaré en las próximas líneas.

Cuando una niña empieza a jugar bien al tenis y a disputar competiciones probablemente empiece por las locales/provinciales, si gana irá a las autonómicas y en su caso dependiendo los resultados y la voluntad de la familia podría acudir a las competiciones nacionales. Además de estas competiciones oficiales, como los Campeonatos de España, ahora están surgiendo otros circuitos alternativos para determinadas edades como el TTK Warriors o el Nike Tour, entre otros.

Pero todos estos torneos, aunque prestigiosos, no suman para el ranking WTA, sí para el nacional; de esta forma llega un punto en el que si quieres realmente apostar por el tenis has de empezar a disputar el circuito ITF. La Federación Internacional de Tenis (ITF) es la encargada de organizar los femenino, masculino y junior (con sus respectivos Grand Slam). En el circuito masculino la ITF únicamente se encarga de los Futures quedando por encima los ATP Challenger, propiedad exclusiva de la ATP. En la WTA eso no ocurre; la WTA no tiene un circuito menor en el que se puedan foguear los no top100, coger impulso los lesionados y curtir promesas. De todo esto en su vertiente se encarga la ITF.

De esta forma el circuito ITF femenino tiene las siguientes categorías (las cifras son dólares en premios): 10.000, 15.000 (prácticamente no existe), 25.000, 50.000 (con +H o no), 75.000 (con +H o no) y 100.000 (con +H o no). ¿Qué significa “+H”? Quiere decir “Plus Hospitality”, es decir, que el mismo torneo se encarga del alojamiento de las jugadoras, siendo los costes para éstas al disputar ese torneo únicamente los viajes. Es un premio que otorga la ITF para aquellos torneos que hacen ese esfuerzo que ayuda mucho a unas jugadoras que disputan un circuito con escasos premios económicos y que sí supone muchos gastos. De esta forma la misma organización del torneo se encarga de que las jugadoras no tengan el gasto de alojamiento y a cambio la ITF les otorga esta distinción por la que reparten más puntos y por ello tienen un mejor cuadro.

Los torneos ITF 10.000 son los más comunes. En ellos prácticamente sólo hay promesas con ganas de pegar el salto a profesionales. Este torneo, similar a un future, tiene fácil acceso (en España hay bastante nivel, pero es sencillo desplazarse a un 10.000 y entrar en la previa al menos, aun sin ranking WTA pero sí nacional); pero es muy difícil ganarlo. La competencia es altísima y aquí, en este tipo de torneos, es donde se hace la primera gran criba entre las que podrán optar a profesionales y las que no. Estos son los típicos torneos algo más serios de club, de escasa dotación donde las tenistas cercanas al lugar donde se dispute buscan probarse para conocer sus expectativas. En estos torneos, si consigues una victoria en el cuadro principal conseguirás tu primer punto WTA, que será: 1. Si pasas a QF: 4, SF: 6, F: 8 y título 12.

Los torneos 15.000 podríamos decir que son casi inexistentes pues son una creación del 2012. Son una ‘rara avis’ dentro del circuito femenino, y su origen se debe a una intentona de la ITF por ayudar en la crisis de ITF. Es una apuesta para ayudar a muchos torneos; la idea es que con la crisis económica muchos torneos ITF 25.000 han visto que no pueden sacar adelante sus presupuestos, bien porque les retiren la ayuda las empresas colaboradoras o porque se queden sin subvención (todo esto muy común en Europa, principalmente al sur); así se ha decidido crear los 15.000 para que con poco más que 10.000 no sean el torneo ITF más bajo. No hemos de olvidar, para que se hagan una idea que en estos torneos no hay recogepelotas. Los 15.000 reparten: 1, 8, 11, 15 y 20 puntos respectivamente según se vayan avanzando rondas hacia el título.

Después de estos torneos, que son los mínimos, está el gran salto: los ITF 25.000. Existe el dicho de que ‘quién gana un 25.000 será profesional’, hay casos que desmienten esa regla pero en general se suele cumplir bastante. Este tipo de torneos suponen un salto de nivel considerable respecto de los anteriores. En los 10.000 o 15.000 la primera favorita ronda el puesto 300 o 400, llegando la lista del cuadro principal hasta el 600-800 y la de la previa hasta sin ranking; mientras que los 25.000 cierran su cuadro principal en el top300, teniendo a su primera favorita en una top150 o top200 con seguridad, y para entrar en su previa has de tener ranking necesariamente y en bastantes ocasiones ya un buen ranking (top600). El salto es importante y marca diferencias. Los puntos a repartir en estos torneos, aún sin recogepelotas, de la primera victoria (sólo entrar el cuadro principal garantiza 1 punto; y pasar la previa otro) al título: 8, 14, 24, 34 y 50 para la campeona. Así estos torneos marcan el límite entre el tenis amateur y el tenis verdaderamente en serio.

Después de estos torneos llegan los ITF 50.000, 75.000 y 100.000 con sus posibles respectivas +H. En todos ellos pasar la qualy supone 6 puntos. Estos torneos son profesionales. Aquí ya sí hay recogepelotas, por lo general, y acuden jugadoras WTA normalmente en busca de puntos y ritmo. Un ITF 50.000 (entre paréntesis si tuviera el alojamiento gratuito, es decir, +H), reparte los siguientes puntos: 1, 10 (12), 18(24), 32(40), 50(64) y 70(90). Los ITF 75.000: 1, 14(16), 30(32), 50(58), 78(90) y 110(130). Por último, los torneos 100.000 que vendrían a ser como los Challenger en el circuito masculino, reparten los siguientes puntos: 1, 18(20), 36(40), 70(80), 100(110) y 140(150).

Estos tres últimos tipos de torneo son muy cuidados por el circuito ITF. En ellos ya hay una organización más trabajada y el nivel del cuadro es bastante más alto. En la mayoría de ocasiones estos torneos tienen en cuenta para colocar sus fechas las de los torneos WTA. Por eso mismo, es común su celebración la segunda semana de un Grand Slam o de Miami e Indian Wells para que acudan aquellas jugadoras WTA eliminadas pronto (buscando tapar ese hueco de puntos), o previos a un torneo importante para ir calentando motores. Además, son habituales estos torneos a final de temporada cuando de los puestos 80 al 130 se busca un buen ranking para empezar mejor el año, acudiendo directas al Open de Australia. O también en los puestos 190 a 250 en busca de acceder a las previas de los Grand Slam siempre hay en las semanas previas mucha lucha entre tenistas y variaciones en el ranking.

Ésta es la escalera que toda jugadora con intención de convertirse en profesional ha de subir. En cualquier caso, buena parte de las jugadoras que surgen no disputan ITF 50.000 y superiores, sino que se curten en 10.000 (algo inevitable), empiezan a mejorar sus resultados en los 25.000 y casi sin haber disputado mayores ITF, entra en previas WTA y empieza a sacar rédito a esas ocasiones, merced de WC etcétera. Este circuito por su manera de puntuar, no premia la regularidad sino los grandes resultados. Por esto mismo más vale la pena ganar dos ITF 25.000 en toda la temporada que pasar 7 veces a cuartos de final. Por eso la presión en las jugadoras es tanta; en los pequeños torneos la diferencia entre hacer semifinales y llevarse el título es brutal y te puede hacer subir 100 puestos más en el ranking.

Por destacar algún país con gran organización de sus ITF probablemente Francia, con varios ITF 100.000 y fantásticas organizaciones; pero también Italia o Bélgica, donde todo está muy cuidado, incluso en sus meros 10.000 y 25.000.

Es en todos estos torneos donde las tenistas se hacen amigas, se aprende mucho y se disfruta del tenis en pequeñas dimensiones. Muchos de estos torneos tienen entrada gratuita, a diferencia de los WTA, y en ocasiones se celebran junto a torneos masculinos. La ITF es mucho menos estricta en las normas a cumplir, fechas, etc. que la WTA con su circuito muy prediseñado; por eso, al dejar más vía libre, surgen en este circuito torneos que son verdaderas obras de arte y en los que la relación tenista-aficionado-organización es muy cercana y todo se disfruta mucho más.

Como ejemplo el ITF 25.000 belga de Koksijde, pequeña localidad costera de 20.000 habitantes que se vuelca con su querido torneo ITF. En una de las principales calles de la ciudad construyen un mini estadio de tierra batida donde hasta la 400 y pico del mundo se siente como una auténtica profesional. Llenan la central y disfrutan del tenis femenino. Cortesía del propio torneo, les enseño a continuación algunas fotos de este torneo:

O también, otro histórico torneo ITF, entre tantos otros ejemplos que les podría contar es el ITF 100.000 francés de Cagnes-sur-Mer en el que esta localidad mediterránea colindante con Italia de 50.000 habitantes prepara un torneo espectacular con una central de vistas increíbles y en la que uno puede disfrutar del tenis gratuitamente con las mayores comodidades. Un torneo precioso, en una zona digna de visitar y a la que llegan turistas dispuestos a conocer más de ese lugar y a disfrutar de buenos partidos de tenis, aunque no juega Serena Williams ni Maria Sharapova. Es ese tipo de torneos donde puedes acercarte a la máxima favorita y hablar con ella o tomarte un café con una promesa que dentro de 5 años no tendrá tiempo ni para reposar.

Para terminar con algo más de variedad, decir que en el circuito ITF femenino hay un total de 7 torneos al año sobre hierba; una apuesta cara y arriesgada que realizan sobre todo países indios, japoneses y británicos. Que encuentran en Nottingham su mejor baluarte.

Conclusión

En definitiva, el circuito ITF es mucho más de lo que la gente se imagina. Detrás de cada uno de estos torneos hay organizadores que no se dedican a esto de manera profesional, pero que lo hacen con cariño, esfuerzo e innovación, lo que trae como resultado torneos formidables y en ocasiones superiores a según qué torneos WTA. En estos torneos nacen las tenistas profesionales; es un circuito duro y variado, que vale la pena seguir. Hoy ya con algo más de información al respecto, les advierto que en España a día de hoy estos torneos se están suprimiendo, sin conseguir apoyo por ningún sitio su celebración se antoja dificilísima y tiene mucho mérito aquellos que se están celebrando, esta semana sin ir más lejos en Torrent. Es una manera de ayudar a nuestras promesas a cumplir sus sueños, y de acercarnos al tenis luchador y no por ello de menos calidad. Confío que entre todos llevemos a España, como una de las potencias mundiales del tenis que es, a organizar también este tipo de torneos y a que la gente se involucre con ellos; este es el gran reto que a la RFET y a España le queda por lograr por nuestro tenis.

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