Vika KO, al fin

Bartoli pone fin a la racha de Vika, a la que le llueven críticas desproporcionadas tras su primera derrota; la número 1, a estudio: ¿qué le falta?

Vika practicando el boxeo en Miami. Fuente: twitter.com
Vika practicando el boxeo en Miami. Fuente: twitter.com

Victoria Azarenka, número 1 desde el último Open de Australia, contaba por victorias todos sus partidos esta temporada. “Algún día tenía que perder. Soy humana, y no tengo super poderes”. Ayer, al fin, tras una racha inmaculada que le otorga el honor de ser la jugadora con mejor arranque de temporada de la historia, Azarenka hincó la rodilla y cayó ante la francesa Marion Bartoli, que encadenó 5 juegos seguidos para cerrar el partido: 6/3 6/3.

Azarenka no tuvo su día, pero venía agotada. Ha soportado la presión del número 1 maravillosamente ganando sin rival en Doha y en Indian Wells (donde sólo sufrió en su primer partido ante Mona Barthel). Aquí en Miami, iba por buen camino y salvó una difícil papeleta ante Dominika Cibulkova en la ronda anterior (ganó por 1/ 7/6 y 7/5), pero Vika ha dicho basta en cuartos de final, y un muy buen partido de Marion Bartoli le ha apeado del torneo de Florida. Bartoli es una jugadora que, al margen de su perfil fuera de pista, dentro de ella cuando está motivada y saca lo mejor de sí es divertidísima y muy entretenida. La francesa es una jugadora extraña pues juega el drive a dos manos, pero ese cambio de registro en un circuito tan monótono como el actual, da mucha alegría a los partidos.

Ayer Vika llamó a su entrenador a pista, algo que la WTA permite hace una vez por set, para que le ayudara. Era la segunda vez que le llamaba en toda la temporada, siendo la otra en el partido ante Cibulkova donde tan buenos resultados le dio. Ayer Sumyk, su entrenador, infringió las reglas de la WTA que permiten a los entrenadores bajar, pero siempre que haya micro de por medio. Pues bien, el entrenador de Azarenka decidió taparse el micrófono, plenamente consciente, y Alves, juez de silla, se lo recriminó después. Un incumplimiento grave de la normativa que veremos en qué acaba.

Hoy algunos titulan que Azarenka vuelve a demostrar que no es una número 1 sólida, que sigue el camino de Wozniacki, Jankovic, Safina y compañía. Si me permiten, creo que hemos de ser francos y analizar punto por punto este asunto, pero no ser tan exagerados ni sensacionalistas.

Evidentemente Azarenka ha demostrado esta temporada, alzándose con los 4 primeros torneos que ha disputado (Sydney, Open de Australia, Doha e Indian Wells), que no es una número 1 más como las otras. Ha mantenido durante tres meses el circuito WTA a raya. Si ser número 1 implica no caer derrotada nunca, entendería que hoy se criticara a Vika, pero esto no es así y algún día tenía que perder, haciendolo en cuartos de final de un gran torneo como el Sony Ericsson Open, no en segunda ronda de un pequeño torneo. Es injusto que ahora caigan sobre Victoria todas aquellas críticas contenidas hasta que fuera derrotada por primera vez. Tiene juego para ganar a prácticamente a todas las tenistas actuales; le cuesta arrancar en los torneos, pero Vika ha demostrado ser una digna número 1 hasta el momento. Veremos qué ocurre en la gira de tierra batida que ya se avecina y en la que Vika tiene aún mucho que mejorar.

En segundo lugar, no podemos comparar a Azarenka con Wozniacki, algo excesivamente recurrente, porque los estilos de juego de ambas son radicalmente distintos, incluso diría que contrapuestos. Victoria tiene un juego agresivo, que exprime a la rival de lado a lado con una potencia increíble buscando siempre el winner o el error forzado de la rival. Azarenka ataca bien tanto de derecha como de revés, aunque mucho mejor con el segundo, y sube a la volea sin contemplaciones con un alto porcentaje de efectividad. Le queda por mejorar en lo que se refiere al saque y al toque con su muñeca (dejadas, globos, passing, etc.), pero con su fortaleza mental y su valentía encima del tapete hoy por hoy, Vika es incomparable a Wozniacki. La danesa es una jugadora que ha progresado mucho estos años, pero que su único golpe dañino es el revés; la derecha la juega con altura, top-spin y envolviendo mucho la bola, haciendo el intercambio pesado y duro para la rival, pero desde luego no siendo una jugadora especialmente agresiva. La virtud de Caroline es su constancia, su revés y su mentalidad. Ahí radica toda la fuerza de Wozniacki, que cuando se topa con una rival motivada, concentrada y agresiva, generalmente batalla mucho pero a la larga tiene poco que hacer si no amedrenta a la rival.

Por último, decir que no todo es positivo de la nueva número 1. Azarenka, es una gran jugadora destinada a la gloria de este deporte, pero ¿es Vika la líder que necesita la WTA? Desde luego que no. Azarenka es una digna y merecida número 1, pero la bielorrusa tiene aún mucho camino que recorrer para ser la verdadera líder del circuito femenino. En su partido ante Cibulkova, programado en la pista GrandStand, segunda en importancia en el torneo de Miami, las gradas estaban a menos de la mitad. ¿Cómo es posible que una número 1 novedosa e invicta ante una dura rival congregue a tan poco público? Esto es lo más difícil que le queda a Vika, y es lo más arduo de lograr precisamente porque no depende sólo de ella. El público no termina de conectar con una bielorrusa que si bien es eléctrica y divertida, no acaba de enganchar con su carisma. La mala fama que se generó Azarenka en el circuito estos últimos años antes de alcanzar el número 1, ahora le pasa factura. Siempre ha sido una guerrera, una jugadora peleona e incansable que protestaba todas las bolas, todos los gestos de la rival, y que cuando a ella le pedían que bajara sus decibelios se enojaba y decía que le trataban de desconcentrar. Y como ésta, muchas cosas más, como aquel famoso dedo en la boca mandando callar al público francés de Roland Garros tras vencer a una enorme Carla Suárez.

Esos aspavientos y esos gritos suponen una barrera entre Vika y el público de difícil solución. El otro día ante Cibulkova parecía que a Azarenka le hubieran preparado una encerrona. Poco público, pero ruidoso y encima de Victoria constantemente. Aplaudiendo los fallos de la número 1, y pitando cuando pedía el ojo de halcón. Y según tengo entendido en Miami no hay una gran colonia de eslovacos dispuestos a desconcentrar a Vika para beneficio de Dominika. Y créanme no eran sólo gritos y aplausos motivados por la emoción de ver poner fin a una racha increíble. Había algo más; se notaba el trasfondo, que se repite en cada torneo.

Es muy buena, tiene una gran racha, pero no conecta. Perfiles como Petkovic o Schiavone, suponen un espaldarazo al tenis femenino porque tanto dentro como fuera de las pistas los aficionados ven en ellas un ejemplo y les interesa ver sus partidos y leer qué les ocurre. Eso es lo que necesita el tenis femenino actual: carisma. Ni que la número 1 tenga Grand Slam, ni que sea una líder indiscutible, ni nada sobre resultados ni tipo de juego. La WTA necesita tenistas que atraigan y que den juego. Victoria tiene carácter, no hay duda, pero precisa de conexión con el público;, y mientras no lo consiga seguirá con la etiqueta de tenista “protestona y gritona”.

Por muchas victorias que caigan, hoy la WTA sigue buscando líder. Azarenka no es Wozniacki, no le corresponde cargar con las críticas de la danesa, ni deja de ser una crack por ceder ayer ante Bartoli; pero "no es lo que estamos buscando”, que dirían en los casting. No, de momento.

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