Llega la tierra y la inestabilidad se adueña de la WTA

Sin reina que gobierne esta superficie, la WTA ahonda en un mar de dudas con la llegada de la tierra batida

Pista Suzanne Leglen de Roland Garros. Fuente: lainformacion.com
Pista Suzanne Leglen de Roland Garros. Fuente: lainformacion.com

La tierra junto con el agua, el fuego y el aire, es uno de los cuatro elementos que en la Antigüedad explicaban la naturaleza. Todo era eso, no había nada más allá. La tierra se considera a la vez fría y seca; dura y blanda al mismo tiempo, teniendo como máxima cualidad la resistencia. Estas teorías le asocian los rasgos más tranquilos e introvertidos. Este elemento lleva a buscar la seguridad, a tener paciencia y a soportar privaciones. La cautela y la disciplina también se le atribuyen.

Es llamativo que hace más de 2000 años ya se hablara así de la tierra. Esto nos permite adentrarnos en lo profundo del tenis, en su variedad y en su riqueza de superficies, tan simple y tan compleja, tan divertida y tan peligrosa.

Entramos ya casi en abril, llega la primavera a Europa, queda atrás el verano australiano y los torneos de Indian Wells y Miami, abriendo paso a la consistencia, la resistencia, la paciencia y la seguridad. Es el turno de la tierra. Y con ella empieza la parte dura de la temporada. Como si esta superficie sirviera de base sólida para lo que llega, todos los grandes tenistas cambian de registro y mentalidad, se manchan las zapatillas, entrenan sobre arcilla y se preparan psíquicamente para los puntos más largos, las defensas más duras y los partidos más agónicos de toda la temporada.

Se revuelve la WTA ante una época del año incierta, en la que nadie es constante y las sorpresas, ya de por sí habituales, se multiplican por tres. La paciencia, el toque y el juego defensivo no son las cualidades que primen hoy en el circuito femenino, y por eso ahora las grandes fallan y muchas 'segundonas' sacan partido. Torneos de superficie más rápida como Stuttgart o Madrid, dejan a las grandes probar la gloria terrícola con su juego agresivo, pero la gloria de la tierra hace mucho tiempo que no la acapara nadie. Tras varios años de sorpresas en Roland Garros, nadie imagina siquiera quién puede ser la campeona esta temporada. Azarenka número 1 y con récord de victorias, parece favorita pero sus derrotas en primera ronda de Roland Garros en 3 de sus 6 asistencias, y sin haber pasado nunca de cuartos de final, con un título WTA sobre esta superficie (Marbella 2011) y tres finales (Madrid, Praga y Estoril) antojan algo arduo un salto de calidad tan grande como para reinar sobre la arcilla parisina.

El año pasado, 2011, se disputaron en esta gira un total de 11 torneos (incorporando Charleston, torneos norteamericano de tierra batida verde), con 10 campeonas diferentes: N Li (Roland Garros ante F Schiavone), C Wozniacki (Bruselas ante Peng), A Petkovic (Estrasburgo ante M Bartoli), M Sharapova (Roma ante S Stosur), P Kvitova (Madrid ante V Azarenka), R Vinci (Barcelona ante L Hradecka), A Medina (Estoril ante K Barrois), A Brianti (Fes ante Simona Halep), J Goerges (Stuttgart ante C Wozniacki), V Azarenka (Marbella ante I Begu) y C Wozniacki (Charleston ante E Vesnina). Sólo repite Wozniacki, y porque contamos el torneo de Charleston, que ni tan siquiera es tierra batida en Europa. Esto da cuenta de la amplia dificultad que conllevan estas superficies en el circuito femenino. Hay especialistas en esta modalidad como Schiavone, Medina, Vinci, Suárez o Errani, pero ninguna con gran capacidad de hacer daño a las grandes ni como para convertirse en la gran líder de la tierra.

Es una gira sin reina alguna. Y sin líder no ahora, sino casi desde hace más de 5 años. Es una superficie ingobernable y eso hacer pensar que cualquier torneo lo puede ganar cualquiera, y no cualquier top10 o cualquier vieja gloria como ocurre en el resto de grandes torneos de la temporada, sino que aquí en tierra cualquiera, y verdaderamente digo cualquiera, puede triunfar. Y triunfar a lo grande.

Aquí hay que sufrir y resistir, saber jugar alto y profundo, defenderse con uñas y dientes y no hay mejor estrategia que ser la más sólida. Como el elemento tierra para los griegos, dura y blanda según los momentos del partido, pero ante todo resistencia y con mucha paciencia. Cualquiera de las grandes tiene capacidad técnica para ganar Roland Garros donde ya no importa tanto tu calidad y tu técnica, como tu visión del juego, tus piernas y tu cabeza. Esto es lo principal: tu cabeza. Cualquier se lo dice a Ivanovic que ha ganado como único Grand Slam aquel donde más importa la cabeza y la consistencia, pero esta es la realidad.

Una gran gira con Roland Garros como guinda perfecta del pastel, donde todas lucharán por alcanzar la gloria terrenal. Madrid como gran piedra de toque y principal torneo WTA de tierra batida (en este caso azul y con las pistas más rápidas del toda la gira de arcilla). Roma como el otro gran torneo; como la gran dama de tierra de la ciudad eterna que acompaña al galán caballero de Madrid. Muy por debajo de estos tres torneos, y sin todas las grandes en juego están Stuttgart, Bruselas y Charleston; acompañados por el resto de torneos más comunes, los WTA International que recorren la geografía europea llevando la élite femenina mundial a muchos rincones, que alcanzan a exóticos países africanos como Marruecos (torneo de Fes), la repetitiva Francia (Strasbourg), la novedosa Bélgica (pese a sus grandes estrellas hasta hace poco no tenía torneo; Bruselas), el atípico Portugal (histórico torneo mixto de Estoril), la cercana y calurosa España (Barcelona; antes también Marbella) y la innovadora Hungría (Budapest).

Todos estos escenarios acogerán torneos WTA sobre tierra batida, preparatorios para Roland Garros. Aquí se juegan muchos puntos y prácticamente no hay ninguna gran jugadora que defienda unos puntos tales que no pueda conseguir defender en otros torneos. Todas ganaron y todas fallaron, así que todo en juego. La lucha por el número 1 vuelve a abrirse de lleno con tantos puntos por delante en un par de meses, la rivalidad del top10, la dudosa situación de Wozniacki y Kvitova, la vuelta de la vieja guardia (con Serena, Venus y Kim, que disputará ésta su último Roland Garros), y las grandes escuelas terrícolas de italianas, españolas y rumanas buscando su hueco en el ranking y su protagonismo de todo el año ante las temibles escuelas rusa, checa y del este europeo, que sobre tierra son la mitad de peligrosas.

Si les gusta jugar con fuego y las apuestas, este es el lugar adecuado; ni el mejor de los críticos WTA, les podría decir los cuartos de final de Roland Garros. Empieza la tierra: ¡empieza la locura!

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