Marion Bartoli, la chica más rara y excéntrica del circuito WTA

No vive ni cotiza en Francia ni muestra aprecio alguno por la Copa Federación, ¿Juegos Olímpicos?

No sabe dar dos pasos adelante sin él. Es la costumbre. Es la comodidad y el miedo. Marion Bartoli, esa francesa aislada, no puede sola; no puede nada sola. Le necesita a él. La naturaleza en esto es muy sabia y nos da lecciones: el pájaro que tiene miedo y se resguarda en el nido no vuela, ni volará nunca.
Marion nació en Le Puy en Velay, Francia, en una familia muy aficionada al tenis. Su padre médico, Walter Bartoli, y su madre enfermera, Sophie, adoraban el deporte de la raqueta. Su padre Walter, tenía otra gran pasión, incluso por momentos manía: jugar al ajedrez. Le gustaba el tenis por ser un deporte individual, en el que prima la cabeza, la estrategia y las jugadas; igual que el ajedrez pero con mayor esfuerzo físico. Walter y Sophie también tuvieron otro hijo, distinto, más rebelde y que adoraba el fútbol; Franck entró muy joven en el Ejército francés. Sin embargo, su hija, ‘la niña’, Marion, era más tímida y seguía en casi todo el ejemplo de sus padres. Con 6 años Walter inició a su pequeña en el mundo del tenis y pronto fue consciente de sus capacidades.

Bartoli llora tras perder en Suez ante Kerber. Foto:lainformacion.com/EFE

Cuando Marion empezó a destacar, la familia Bartoli presenció un encuentro de Monica Seles. Los Bartoli, descubrieron una gran jugadora, con un estilo diferente y que a todos fascinó. Por esto mismo Bartoli decidió que ella también jugaría con una derecha a dos manos. Los entrenamientos fueron a más y pronto Walter dejó su trabajo para encargarse del futuro de su hija. No quería que malinfluenciaran a su hija, y se quiso encargar él mismo de entrenar, preparar y aconsejar a Marion.
Hoy no se entiende a Marion sin Walter, ambos son parte de esos éxitos bajo la rúbrica ‘Bartoli’, son uno. No podemos hablar de Marion Bartoli, top10 mundial y número 1 francesa, sin conocer a su entrenador, preparador físico y mental, asesor de comunicación, representante y padre: Walter Bartoli.

Bartoli saluda a la grada. Foto:lainformacion.com

Bartoli cuenta en su haber con 7 títulos WTA, fue finalista de la Copa Federación en el año 2004 y ocupó su mejor ranking el 30 de enero de este 2012 alcanzado el séptimo puesto en la lista de entradas WTA.
No se desplaza a ningún torneo sin su padre al lado. Necesita que Walter esté ahí para poder hacer su tenis; sin él no hay seguridad, constancia ni concentración. Ya destacó como junior ganando el US Open en el 2001. Nació el 2 de octubre de 1984: tiene 27 años. Mide 1,70, pesa 63 kilos, y tiene establecida su residencia en Genève, Suiza (razón por la que también le han caído severas críticas desde Francia).
Para lo bueno y para lo malo Marion Bartoli es diferente. Es una jugadora que sobresale por no coincidir en casi nada con el resto de compatriotas suyas, y casi con ninguna jugadora del circuito. No es una reprimida tímida que no se relacione, sí lo hace pero tiene algunas manías totalmente interiorizadas que no hay quién le pueda eliminar. Irá dónde diga su padre, cómo diga su padre y con quién diga su padre.
Apenas con 18 años Bartoli terminaba la temporada (2002) rozando el top100. Con 19 merodeaba por el top50. Y desde el año 2006 hasta la actualidad ha terminado siempre su temporada entre las 18 mejores del mundo, siempre cercana al top10. El torneo que más alegrías le ha deparado, a esta amante de los gatos, ha sido el glamuroso torneo de Wimbledon, donde siempre ha cosechado grandes actuaciones. En el año 2007 llegó a las pistas del All England Club, con una buena gira de hierba a sus espaldas (semifinales en Birmingham y en Eastbourne, jugando ante las mejores), cargada de emociones y buenas sensaciones; pero nadie contaba con esta francesa número 19 de la WTA para la final del gran torneo londinense. Bartoli arrancó ante Flavia Penneta a la que aplastó (6/3 6/1), siguió con Olga Govorstova (7/5 6/2), y Shahar Peer (6/3 6/2). Ya estaba en 4ª Ronda, había conseguido su objetivo y jugaría ante la 3ª mejor jugadora del mundo: Jelena Jankovic, en un duro partido con remontada incluida sobrepasó a la serbia por 3/6 7/5 y 6/3. Después en cuartos de final hizo lo propio ante otra inexperta en estas lides como Michaella Krajicek, 3/6 6/3 y 6/2. ¡Estaba en semifinales de Wimbledon! Era uno de los cuatro grandes nombres del torneo y sin duda, la mayor sorpresa. La rival en semis: la número 1 mundial Justine Henin, en un partido espectacular Marion levantó al escrupuloso público británico de sus asientos y dejó muda a la central: 1/6 7/5 y 6/1, con un vendaval de golpes alucinante. Final de Wimbledon y enfrente la gran Venus Williams, de ganar este mágico torneo se convertiría en un sueño cumplido, pero no pudo ser: la gran Venus derrotó sin contemplaciones a una nerviosa rival debutante en finales de Grand Slam: 6/4 6/1.

La gesta ya estaba hecha. En Francia fue recibida con honores y todo hacía indicar que aquella muchacha de 21 años daría muchísimas alegrías a la hinchada gala. No ha sido así. El resto de su temporada fue muy discreto, y se cerró con un partido en el WTA Championships de Madrid que perdió por una ‘bicicleta’ o doble rosco ante una Justin Henin, en busca de veganza.
Con este sabor se quedan hoy los franceses ante una jugadora que quieren pero no tanto. ¿Es francesa? Sí ¿Cotiza en Francia? No ¿Ha demostrado alguna vez orgullo francés? No ¿Participa en el Equipo de Copa Federación? Tampoco. Pero es francesa, y por eso sus compatriotas le aplauden como a la que más cuando llega a semifinales de Roland Garros, como el año pasado; pero cualquier aficionado francés, si pudiera elegir preferiría que triunfara Alizé Cornet o Aravane Rezai, aunque ambas dos también traen ‘tralla’. Es un juego de “te quiero… pero no me lo demuestras”, peligroso y que cuando vienen grandes victorias todo es maravilloso, pero que cuando vienen mal dadas, nadie da la cara por nadie y las declaraciones son dignas de ser recitadas por el peor de los enemigos.
A todo esto se suma el ‘affair Bartoli’ sobre la Copa Federación. Con este perfil que les he ido relatando ustedes habrán descubierto, o así lo espero, a una Marion temerosa pero no dudosa. Y esto es lo que le ocurre en la Fed Cup: allí los entrenamientos, las convocatorias, las reuniones y la silla las dirige el capitán francés de Copa Federación: Nicolas Escudé. Y no hay dudas. La Federación Francesa de Tenis apoya a su capitán, las jugadoras también, pero Bartoli no. Marion quiere una Copa Federación hecha a su medida en la que su padre prepare y dirija sus encuentros. Eso no puede ser. ¿Y qué hace Bartoli? Pues no participa. La selección francesa con toda una top10 tiene que luchar por no bajar más allá del segundo grupo mundial, y con visos de seguir bajando si sus jugadoras no remontan el vuelo. La sensación en Francia es que Bartoli deja, por motivos personales y de empecinamiento, totalmente tirado al equipo francés. No defiende sus colores.

Bartoli se enroca en sus estrategias. Foto:lainformacion.com

Esto ha provocado una lucha que ya dura varios años, en la que ambas partes se dirigen ‘regalos’ casi antes y después de cada convocatoria y eliminatoria. A través de una entrevista el año pasado en el diario l’Équipe, el ‘Clan Bartoli’ dejó caer que tenían un pacto por el que las cosas se iban a arreglar y a través del que Escudé escribiría a la ITF para que otorgaran una WC a Bartoli en los JJOO de Londres. Pero el capitán francés, salió al paso de los rumores negándolos y aprovechando para decir que el clan Bartoli estaban mintiendo y buscando líos creando un tejido de falsos hechos que le parecía alucinante. Parece que las relaciones definitivamente se han roto. Aún se guardan rencores y es que en la Federación Francesa están hartos de que cada vez que tratan de arreglar las cosas no se les permita hablar con Bartoli directamente sino con su padre; a raíz de esto Escudé dijo hace tiempo que “tú no puedes decir que te mueres por jugar los JJOO y la Copa Federación si luego no eres capaz de hacer un viaje y tener una reunión de 10 minutos para aclarar cosas; mandas a tu entrenador, como si así se pudieran solucionar los conflictos”.
Este es el panorama actual: las normas olímpicas que estableció la ITF requieren que los jugadores, para poder disputar las Olimpiadas, hayan disputado dos eliminatorias con su equipo de Copa Federación desde las últimas Olimpiadas de Beijing (siendo una, al menos, en 2012 o 2011). Bartoli no cumple este requisito y parece que no va a poder solventarlo ya, pues sólo habrá una eliminatoria más antes de los JJOO de Londres. Por esto, Bartoli no podría (de momento) disputar las Olimpiadas en Wimbledon, donde por cierto tendría muchas opciones de optar a medalla. Esto no lo quiere ninguna de las dos partes, pero parece que la opción de Marion de que la FFT se rebaje y pida una WC a la ITF para el Torneo Olímpico, no va a prosperar. Será interesante ver si quién cede finalmente, si es que alguien lo hace.
Marion, mientras, como si no fuera con ella toda esta historia que llena hojas en los periódicos del país vecino, sigue tranquila: jugando el circuito con su característico drive a dos manos, disfrutando de los partidos de su querido Olympique de Marsella, viendo casi compulsivamente películas en el avión u hotel de turno (sus favoritas son ‘Gladiator’, ‘El Pianista’ y ‘A Beautiful Mind’) y comiendo el pastel de manzana de su madre, “único en el mundo” según ella y “que tantos recuerdos me trae”. Marion es así. Los Bartoli son así. No obstante: los franceses no los entienden, y con razón.

Calendario ATP/WTA

Calendario ATP 2021

Comentarios recientes