El tenis en las distintas Regiones de España

El apoyo de las Federaciones territoriales y los centros de entrenamiento, claves

Entramos en un tema francamente interesante, pero muy difícil de abordar. Empezaré este artículo con un ejemplo para ilustrar el resto de comentarios: esta última semana, todos aquellos que siguieran en twitter a la Federación de Tenis de Castilla y León, habrán podido conocer desde un primer momento los resultados de Paula Arias en el Open Super 12-Auray de Francia, prestigioso torneo disputado por las mejores promesas alevines del mundo. Paula ha ido avanzando, y la Federación de Castilla y León no ha dejado de anunciar cada una de sus victorias a bombo y platillo, como si de un gran hito se tratara. Está teniendo mayor cobertura, que el triunfo en el WTA de Bogotá de Lara Arruabarrena por parte de la Federación Vasca de Tenis. ¿Dónde quiero llegar con este ejemplo? A la comparación. A la diferencia brutal en lo que se refiere al tenis, entre las distintas comunidades y regiones de nuestro país. Algo que dado nuestro sistema estatal de atribución de competencias territoriales, en el que las Comunidades Autónomas son las grandes beneficiadas que se llevan una buena parte del pastel, no sorprende.

En la Federación de Castilla y León, están entusiasmados con Paula Arias. Sobre la que ya hablaremos. Narran su progresión en un mero torneo alevín de Francia. El mejor del mundo, es cierto, pero igualmente es increíble. Eso son ganas de encontrar a una estrella en su región; de encontrarse con algo de luz en lo que a promesas se refiere. Y atención, que al otro lado del artículo les escribe un segoviano, que también está orgullosísimo de Paula. Pero es aún muy joven. No quiero decir que la Federación de Castilla y León, mi Federación, esté exagerando pero sí que nos sirve para trazar una comparativa increíble con otras zonas de nuestro país.

Estadísticas: ¿de dónde son nuestros tenistas?

¿Se han parado ustedes a mirar el origen de los nuestros? Sí, sí, de aquellos que representan a España. ¿Cuál es el origen de nuestros tenistas? Tras un pequeño estudio de campo que trate de decirnos de dónde surgen nuestros profesionales, nos vamos a centrar en los españoles que forman parte del top250 tanto de la ATP como de la WTA, los que podríamos decir se dedican a esto en cuerpo y alma: Comunidad Valenciana (10: D. Ferrer, JC Ferrero, D. Gimeno-Traver, R. Ramírez-Hidalgo, R. Bautista-Agut, I. Navarro; A. Medina, S. Soler, A. Parra-Santonja, I. Ferrer-Suárez), Cataluña (9: M. Granollers, A. Montañés, A. Ramos, P. Riba, T. Robredo, A. Brugues-Davi, G. Granollers; L Pous-Tió, G. Muguruza), Comunidad de Madrid (3: F. Verdasco, D. Muñoz de la Nava, J. Martí), Castilla la Mancha (3: F. López, P. Andújar, G. García-López), País Vasco (3: I. Cervantes, G. Olaso; L. Arruabarrena), Murcia (2: N. Almagro; MJ Martínez), Baleares (2: R. Nadal; N. Llagostera), Galicia (2: L. Domínguez-Lino, L. Costas-Moreira), Andalucía (2: A. Menéndez-Maceiras; E. Cabeza), Canarias (1: C. Suárez) y Principado de Asturias (1: P. Carreño).

La primera conclusión es clara: en España hay dos grandes núcleos de talentos (Comunidad Valenciana y Cataluña). Después aparecen ya otras, pero no con ese nivel cuantitativo ni tampoco cualitativo. El 26,3% de los tenistas profesionales españoles han nacido en la Comunidad Valenciana, y un 23,6% en Cataluña. Es decir, prácticamente la mitad de los tenistas españoles ha nacido o en Cataluña o en la Comunidad Valenciana; y en el Mediterráneo el 65,8%.

Los datos son bastante claros, sin los tenistas de la Comunidad Valenciana y de Cataluña, el tenis español no sería el mismo. Pero, ¿esto se debe sólo a que tienen más población? ¿Por qué comunidades como Aragón, Castilla y León, Extremadura o Navarra también con bastantes clubes, torneos y afición no tienen siquiera un tenista profesional en sus filas?

Ahora bien, todos estos porcentajes los hemos realizado sobre el lugar de nacimiento. Pero si nos remitimos al lugar de residencia o de entrenamiento habitual, los porcentajes del ‘Big-2’ (Com. Valenciana y Cataluña) se disparan a una casi unanimidad, con excepciones como Madrid. Esto, en mi opinión, es un hecho diferenciador. ¿Nace el talento más en unas comunidades que en otras? ¿Es cuestión de suerte? ¿Se puede modificar? La respuesta es que, indudablemente, la suerte afecta y no todos aquellos niños con ilusión y potencial económico pueden ser tenistas profesionales, pero las cosas cambian y mucho según donde nazcas. Si naces en Valencia o en Barcelona, puedes incluso seguir viviendo en tu residencia habitual, con tu familia, o como mucho los gastos de desplazamiento y la seguridad y facilidad a la hora de tomar la decisión son muy distintas. Díganme ustedes ¿dejarían a su hijo de 14 años, de igual manera, irse a vivir a una Academia de Tenis a 50 kilómetros que a 700? Todo es muy diferente.

Además, las raíces de los clubes y de los torneos, son mayores en número y calidad en esas dos comunidades. También en Madrid, que no deja de sorprender tenga únicamente 3 tenistas entre los 250 mejores de la ATP y 0 de la WTA. Por lo tanto, se precisa suerte, pero las ayudas, los buenos ojeadores, los entrenadores convenientemente preparados, los clubes implicados, una buena red de torneos para alevines, infantiles, juniors, etcétera son clave para que el tenis tenga futuro. El número de población también afecta claro, nadie puede comparar Cataluña con Cantabria; pero sí Andalucía y la Comunidad Valenciana o Castilla y León y Castilla la Mancha.

No cabe duda, los deberes se pueden hacer. Y a la larga dan sus frutos. Normalmente estamos acostumbrados a que se comente que esto es cuestión de suerte. De puntería en la flecha del angelito de turno. Y no es así. Hay cosas que sí se pueden hacer. Y es falso aquello de “bueno pero aún así nada nos garantiza que…”. Les advierto, que está demostrando que cuanto más se desarrollan todos los factores arriba mencionados, aumenta, sí o también, el porcentaje de tenistas profesionales. Con trabajo y dedicación, los resultados llegan; eso sí, no en dos años. Hace falta paciencia y claridad de ideas, algo difícil de encontrar muchas veces en las cúspides de las Federaciones.

Las sorpresas

Con lo visto anteriormente, nuestro mini estudio de campo, se habrán llevado alguna sorpresa seguro. Hay comunidades que llaman especialmente la atención. La mayor sorpresa, para mí no hay dudas: es el caso de la Región de Murcia. Tienen un top10 masculino y una top30 femenina: Nicolás Almagro y María José Martínez. Dos grandísimos jugadores, capaces de lo mejor y con potenciales enormes. No esperen por mi parte una respuesta, sería muy aventurado, pero pocas cosas surgen por azar en este deporte, en el que hace falta cuidar con mucho mimo la semilla para que dé fruto. También llama la atención el caso de la Comunidad Canaria, donde siempre siempre surgen figuras femeninas muy interesantes; esta vez es Carla Suárez, pero también lo fueron Marta Marrero o Magüi Serna con anterioridad. Otra sorpresa que se repite; demasiadas casualidades en mi opinión. Tampoco podemos infravalorar el ‘efecto contagio’ por el que si la prensa local impulsa un determinada figura no cabe duda de que sus cercanos conciudadanos siguen más, practican más y se involucran más con ese deporte. Por eso, es tan importante aprovechar la gran oleada de triunfos y de grandes figuras de nuestro tenis actual, para garantizar un bonito futuro. Y esa, es labor de la RFET y de las Federaciones Autonómicas, aunque en esta crisis actual, también es verdad, lo tienen muy difícil. Para terminar cerramos con la excepción de Castilla la Mancha: una comunidad sin playa (si se han fijado es raro que nazcan tenistas sin vivir en una provincia con playa, dato curioso), de bajos volúmenes de población en comparación con otras, con tradición tenística pero tampoco en mayor medida que en el resto de España… Y no es que haya surgido un gran tenista, es que les han surgido tres top50, ganadores de títulos ATP. Habrá que estudiar este caso más a fondo, sin duda, debe ser el camino a seguir por las Federaciones sin representación. Pueden conseguirlo.

Conclusión

Ojalá pudiese ir más lejos. Profundizar en las causas y en las soluciones, pero ese trabajo, si es que fuera posible, no me corresponde a mí sino a los verdaderos especialistas. A esos federativos, directores, ojeadores y entrenadores. Con impulso los resultados llegan, es un círculo en el que alguien debe empezar a mover la rueda. No es fácil, requiere muchos sacrificios y esfuerzos, pero algunas comunidades marcan la pauta. Eso sí, ya les aviso mirando de reojo la cantera más cercana, no se preocupen los madrileños que les llegan bastantes buenos tenistas, sobre todo chicas. Más negro parece el futuro de la Federación Catalana de Tenis, por el bien del tenis de nuestro país esperemos que la ‘fábrica’ catalana, que tantos y tan buenos tenistas ha dado a este país no frene. Y sobre la Comunidad Valenciana, nada que añadir; ahora la crisis pasa factura a todos, pero quien quiera vivir el tenis desde el fondo, ver torneos, clubes, academias y mucha ilusión y esfuerzo, que se desplace a esta región mediterránea. A día de hoy, Valencia, Alicante y Castellón marcan la pauta. No lo olviden: los méritos no suelen llegar solos; la suerte únicamente alcanza a los que la buscan.

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