Silvia Soler, la dama de Elche en la WTA

La tenista ilicitana Silvia Soler dio el gran salto en 2011, ha progresado mucho en el último año  y espera seguir haciéndolo

Una de las grandes novedades de la Armada femenina de la última temporada, y una de las más guapas a opinión de los aficionados es Silvia Soler. ‘Silvieta’ ha pegado un enorme salto de calidad en el último año, que merece ser destacado y que la coloca donde debe estar, en el top100.

Nacida un 19 de noviembre de 1987 (actualmente tiene 24 años) en Elche (ciudad de la que se ha declarado profundamente enamorada; siendo una gran forofa del equipo de fútbol de su ciudad, el Elche CF).

Empezó de pequeña a practicar este deporte en el club de tenis al que pertenecía su familia, los fines de semana y como un mero hobby al principio, pero con el tiempo la cosa cada vez fue más en serio, y los resultados acompañaron. Empezó a competir en el circuito ITF y su debut en un torneo WTA fue en el 2007 en la clasificación de los torneos de Barcelona y Palermo. Mide 1,69 y pesa 61 kilos. Silvia pertenece a una familia humilde: su padre trabaja en una fábrica y su madre es ama de casa; por eso tiene aún más mérito que haya llegado hasta donde está. Adora pasar el tiempo con sus amigos en la playa y su gran pasión es la música y el Elche Club de Fútbol. Tuvo el honor de realizar a finales del año pasado el saque de honor en el partido Elche-Barcelona B, en el Martínez Valero, y pudimos ver a una Silvia ilusionadísima y muy aplaudida por sus amigos, familiares, y en general por todos los aficionados del Elche. Todos estos detalles biográficos son importantes, pues nos permiten ir ‘cocinando’ a la actual nº4 española del ranking. Silvia está destinada a darnos muchas alegrías y a fuerza de mucho trabajo e ilusión ha conseguido colarse entre las 100 mejores jugadoras del mundo.

El salto de calidad de Silvia



En el 2007 Silvia empezó a ocupar mejores posiciones en el ranking y disputó sus dos primeros torneos WTA. Pero Silvia, por unas cosas o por otras, se estancó y no consiguió avanzar. Seguía ascendiendo en el ranking, por pura constancia, pero rara vez conseguía finales o semifinales allá donde se desplazaba. En los años 2008, 2009 y 2010 Silvia conseguía subir en el ranking, pero muy poco a poco. Sin dar pasos atrás pero sin apenas subir peldaños notables. Se había ‘estancado’.

En 2008 se desplazó a su primera ‘qualy’ de Grand Slam en el US Open. En 2009 disputó, al fin, cuadros finales de torneos WTA: Marbella, Estoril y Madrid, pero cayó siempre en 1ª ronda, lo mismo le ocurrió en las cuatro previas de Grand Slam que disputo, tenía ranking para desplazarse a las mismas (lo cual ya es bastante meritorio) pero caía siempre a las primeras de cambio o a la segunda como mucho. Se quedó en las clasificaciones de otros 5 torneos WTA más. En 2010 más de lo mismo, alcanzó una segunda ronda WTA, pero perdió en 10 clasificaciones, incluidas de nuevo las cuatro de los slam.

Pero algo cambió en 2011. A Silvia, quizás por un juego que requiere alto nivel de confianza y de estrategia, siempre le costaba (y le cuesta, me temo) entrar en las temporadas, tarda bastante en calentar para que lleguen los resultados, pero ella no ceja en su empeño. En aquel 2011 algo cambió tras tres temporadas estancada: empezó el año la 167 del mundo, en ese terreno pantanoso entre la 120 del ranking y la 230, del que es tan difícil salir, y terminó la nº82. Sin duda, Silvieta tocó con la tecla que necesitaba.

La temporada arrancó en la misma línea, ganaba un partido pero nunca dos. Llegó el torneo de Acapulco y pasó la qualy con facilidad, alcanzando después segunda ronda donde caería ante Gisela Dulko. Volvió a bajar de nivel y perdió 4 partidos por 1 ganado en los 4 torneos siguientes. Cualquier especialista al que se hubiera preguntado a mediados de abril del 2011 sobre esta jugadora, probablemente habría dicho que era de aquellas que se empeñan en saltar al circuito pero no acaban de cogerle el ritmo y se acaban retirando jóvenes. Pero Silvia, reaccionó. Pasó las qualys de Barcelona y Fes; y enlazó con Roland Garros, donde se marcó una gran fase clasificatoria. ¡Al fin! Disputaría en París su primer cuadro grande de Grand Slam, y lo hizo con éxito ante la rusa Elena Vesnina (38 del mundo), con remontada incluida (4/6 6/3 y 6/4). Después pasaría a ser noticia haciendo frente a Na Li en la Suzanne Lenglen, ante la que cedió por 6/4 7/5 en uno de los partidos más duros en opinión de la mismísima china en el último Roland Garros, que elevó a la china a los altares históricos de este deporte. 34.308$ y 160 puntos fue el botín de aquel mágico Abierto de Francia. Estábamos ante una nueva Silvia, llena de confianza y ganas de comerse el mundo.

Sin embargo, en la previa de Wimbledon tras ganar dos partidos de la clasificación con sorprendente facilidad para tratarse de hierba, se tuvo que retirar en la última ronda apenas recién iniciado el partido. Un jarro de agua fría sobre las expectativas que había generado Silvia en Roland Garros. Le costó mucho volver a coger ritmo. Y el esfuerzo no había dado tampoco un gran resultado, merodeaba el top140. Ahí Silvia ‘se toma el mundo por montera’, y con una enorme lección de confianza en sí misma (aquello que le había faltado durante 3 años y medio), llegó a Flushing Meadows para cambiar su suerte. Derrotó en dos sets a sus rivales de la qualy, alcanzando por segunda vez el cuadro final de un Grand Slam; esto realmente tiene mucho mérito, pues las clasificaciones en pugna por una de esas ‘benditas’ plazas es durísima. Ahí Silvia ya no iba a frenar, tenía ganas por volver a sentirse como en la Suzanne Lenglen, había experimentado el tenis de alto nivel y se veía capacitada para batallar. Agarró su raqueta e hizo un partidazo ante la veterana japonesa Kimiko Date-Krumm a la que derrotó, no sin tensión, por 7/6(5) y 7/6(2). Muy aplaudida por un público que no la conocía de nada, pero al que le gustaba el juego de esa peleona española. Después tocaba una cabeza de serie, Kaia Kanepi; además en pista rápida lo que favorecía mucho a la estonia. Silvia pensó en aquellas sensaciones tras perder ante Li en Roland Garros y se dijo a sí misma que tenía que salir a por todas, y no dudar ni un segundo de su juego. El recital fue espectacular, y el top-spin y las carreras de la española dejaron a Kanepi como una jugadora del montón. Resultado: 6/4 y 6/2, y entre las 32 mejores del US Open del 2011 muy merecidamente. Ahí se topó con una gran Carla Suárez, ante la que Silvia no tuvo su día. 53,723•$, 220 puntos WTA, una experiencia increíble, y una motivación que desbordaba a todos. Era su momento. Al fin se sentía capaz de todo.

Al volver de Nueva York se tomó unos días, y volvió en el ITF 100.000 de Sofía que ganó. Después marchó al ITF 100.000 de Saint-Malo en Francia, donde siguió consiguiendo victorias, alcanzando la final donde cedió ante Cirstea. Puntos y más puntos, a los que sumar el par de victorias logradas en las clasificaciones de los WTA de Linz y Luxemburgo. Muchas victorias en apenas dos meses ante jugadoras top100 y ante las que antes perdía más o menos fácil.



Su juego



El juego de Silvia Soler Espinosa es muy difícil de describir. Es un juego que no tiene nada extraño pero que sin embargo no es nada común. Para mí es difícil describirles a Silvia, podría calificarla como la ‘típica española terrícola’, pero no estaría diciendo la verdad. Silvia, juega mejor sobre tierra, pero como vemos, su mejor resultado ha sido en las rápidas pistas del Abierto de Estados Unidos, por lo que su especialidad no excluye un buen juego en otras pistas.

No se lleven a engaño, que le guste la tierra batida no significa que sea una jugadora defensiva, Silvia prefiere llevar la voz cantante y suele dominar los puntos, especialmente en sus servicios. Tiene un gran saque que le permite coger iniciativa y confianza. De hecho, el saque es una de sus mayores armas. Sus golpes tienen mucho top-spin, aunque tras un buen peloteo sabe cerrar con golpes planos y, sobre todo, angulados. Se apoya mucho antes de los golpeos, especialmente en el revés, y le gusta envolver bastante la bola desde el fondo. Su punto flaco está en las voleas y en cerrar los puntos, pues en ocasiones tantos años jugando sobre tierra llevan a admitir en el subconsciente que las bolas deben ajustarse pero no arriesgarse, lo que en algunos partidos supone un perjuicio.



Silvia Soler en su casa con su mascota. Foto:twitter.com



En cualquier caso Silvia se acompaña de una buena cabeza, bastante inteligente y táctica. Este es otro de sus puntos fuertes, tras su última temporada ha cogido confianza y fuerza mental y, como se puede ver mirando los resultados, no le falta tenis sino creerse en determinados momentos que puede rendir a un altísimo nivel. También, como ya hemos dicho, le cuesta ‘carburar’ su motor y eso le lleva a despedirse pronto de algunos torneos donde si ganara esa primera ronda o segunda luego podría dar muchas sorpresas.



Esta temporada 2012



Silvia no ha arrancado este 2012 con buenos resultados. Como es costumbre en ella, le ha costado arrancar la temporada. Pero poco a poco va calentando. Es como un avión que no puede pasar de 10 kilómetros a 500 en 30 segundos, pero que poco a poco va cogiendo fuerza y cuando consigue lanzarse al vuelo con fuerza y sin dudas, ya es difícil pararlo. Hoy es la nº75 de la WTA, y queda por ver dónde llegará la ilicitana esta temporada. El formar parte del grupo Elitia, en el que convive con grandes jugadoras como María José Martínez, Anastasia Pavlyuchenkova, Nuria Llagostera, Carla Suárez o Lourdes Domínguez es muy importante para ella. Ha aprendido mucho y lo seguirá haciendo de la mano de veteranos y magníficos entrenadores como Alejo Mancisidor, Xavier Budó, Marc Casabó, y otros. Todo esto le ha ayudado a crecer y lo seguirá haciendo.

Aunque no sume puntos para la WTA, sí es toda una experiencia lo ya vivido esta temporada por Silvia. Ha tomado parte, por primera vez, en el equipo de Copa Federación por España, y no solo se ha desplazado sino que además ha jugado. Debutó en el frío país ruso ante una enrachada Maria Sharapova en el Estadio Olímpico de Moscú, con muchísimos espectadores estudiando y comentando su juego. Perdió, pero fue toda una gran experiencia. Un día después, supo poner a media Rusia de los nervios y nos encogió a todos de la emoción, cuando remontó un segundo set que tenía perdido a Svetlana Kuznetsova, pero finalmente cayó y puso fin a la eliminatoria. Con aquello de “lo que no mata engorda”, Silvia, pese a las dos derrotas, volvió de Moscú con la motivación por todo lo alto y con otra gran experiencia a sus espaldas. Además pasó a ser conocida por muchos más españoles e incluso fue seguida por todo el equipo de Copa Davis en el Aeropuerto de Barcelona, antes de dirigirse a Oviedo.

Esta jugadora que tiene como ejemplo a Juan Carlos Ferrero, respondía esta pretemporada a nuestros compañeros del diario alicantino Información, que su objetivo para esta temporada era “seguir en la misma línea de trabajo e ilusión. Al final los resultados llegan”. Cuando le cuestionaban sobre si pensaba en los JJOO de Londres respondía que: “por supuesto. Es mi ilusión en esta temporada, pero lo tengo muy difícil porque sólo entran las cuatro mejores y es necesario ser top 60”. Sin duda, es algo difícil pero si consigue mejorar sus resultados en la gira de tierra previa a Roland Garros, tendrá muchas opciones de estar entre las 60 mejores del ranking, su gran final de año le ayuda mucho y le da un buen colchón; eso sí tendrá que pelear con otras españolas como Lourdes Domínguez, Laura Pous o Lara Arruabarrena por ser la cuarta española. Las tres primeras parecen claras: Anabel Medina, María José Martínez y Carla Suárez, ya prácticamente clasificadas.



Conclusión



Silvia se puede poner el límite a sí misma. Es una jugadora que da gusto ver. El público de tenis no conoce aún a Silvieta, pero es una tenista que engancha. Esta ilicitana, muy expresiva y a la que se le nota mucho cuando se concentra, tiene un juego que ‘pilla’ a los aficionados, y que anima a seguir el desarrollo de todos sus partidos a cualquier espectador que desconoce quién es y cómo juega cuando entra en la pista. Es el caso de su partido ante Kimiko Date en 1ª ronda del último US Open: al entrar todos los aplausos para la japonesa, al salir, todos volcados con una Silvia que sorprende y enamora con esa garra por bandera.

El tenis femenino española está hoy dominado por jugadoras cercanas a los 30 años; aún les quedan varios años, pero el futuro a medio plazo de la Armada pasa por Carla Suárez y Silvia Soler. “Con los pies en el suelo, pero mirando al cielo”, reza el lema de esta ilicitana de pro. Gran temporada la que tiene por delante, no la pierdan de vista.

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