Samantha Stosur; Enfermedad, apuesta y sueño cumplido

Una enfermedad vírica le hizo tener que decidirse entre seguir como doblista o jugar individual

Stosur en el Open de Australia. Foto:lainformacion.com/Q. Rooney/Getty Images
Stosur en el Open de Australia. Foto:lainformacion.com/Q. Rooney/Getty Images

Era 2008, y Samantha Stosur volvió a su carrera en el tenis después de ocho meses de baja por una enfermedad bacteriana, la australiana se encontraba en una tensa encrucijada. Tenía la opción de decantarse por la modalidad del dobles y del dobles mixtos, que le había traído tiempo atrás un montón de éxito, o seguir su sueño de intentar convertirse en una gran jugadora a nivel individual. Debía planteárselo seriamente, pues ambas opciones no podrían combinarse al 100%; sí en parte pero, al final, como les ha ocurrido a tantas otras y otros tenistas, se ha de elegir entre una cosa y otra, es bien conocido el refrán aquel de “quien mucho abarca, poco aprieta”, y sirve a la perfección para representar la situación en la que Stosur se encontraba.

Samantha había sido una jugadora sólida a nivel individual hasta entonces, pero no había conseguido títulos ni grandes triunfos. Sin embargo, en la modalidad de dobles había llegado a ser número 1 junto a Lisa Raymond. Había ganado el Abierto de EE.UU. del 2005, el Abierto de Australia de 2006 y, por último, también Roland Garros en su edición de 2006. Juntas, tanto Raymond como Stosur, lograron 23 títulos profesionales WTA en dobles.

Si uno se imagina a Stosur decidiendo, una vez que empezaba a recuperarse tras muchos tiempo de lesión, sobre el futuro que le deparaba y qué modalidad elegir todo parece bastante claro. La decisión ‘correcta’, o mejor dicho, segura, a tener de los resultados era convertirse en una gran estrella del dobles y seguir aspirando a todo. Quizás tentada por la mayor dificultad, por ya haber sido campeona en dobles de Grand Slam, y en mi opinión, a razón de la mayor cobertura del individual (por no decir casi única) y por la presión que sobre ella ejerció, buscando una buena jugadora en individual, la Federación Australiana de Tenis, apostó por el camino difícil y motivante de jugársela toda al individual. Samantha Stosur, tenía algo que demostrarse a sí misma: podía ser una grandísima jugadora de tenis, a nivel individual.

"Antes de caer enferma, siempre estaba tratando de ser una jugadora que escogía bien sus metas y objetivos", dijo recientemente a The National Stosur, tenista de ya 27 años. "A nivel individual, era buena; sobre la 30 del mundo y rondé por esos puestos durante bastantes semanas. Obviamente, mis resultados en dobles eran más que sobresalientes; estaba ganando grandes torneos y cosechando muy buenas victorias. Se me consideraba una jugadora buena en individual y muy buena en dobles. Sin embargo, nunca me centré en esa modalidad, ni había puesto un empeño especial en ella. Simplemente nos sucedió de esa manera a Raymond y a mí. Yo no tenía planes de convertirme en una gran doblista”.

"Entonces, una vez que enfermé y fui capaz de jugar de nuevo, pensé, '¿Sabes qué? Que puedo ser mejor que eso’. Decidí que era el momento de dejar de jugar tanto el dobles y me concentré mucho en mi individual”. "Ahora, volviendo la vista atrás, creo que todo valió la pena. Supongo que algunas personas lo consideraron un riesgo innecesario. Pero aposté, y parece que me salió bien”. "Me alegro de que haber tomado un poco de riesgo, estoy orgullosa de haber puesto todo mi empeño en un objetivo, y haberlo alcanzado. Es una gran sensación."

Aquella decisión firme, que al resto nos pareció una locura en su momento, le ha salido muy bien a la australiana. Al volver de su lesión tuvo que retomar la competición en el circuito ITF, y ahora la ‘asussie’ es la jugadora 5 del mundo. Y mucho más importante aún, tiene un trofeo que ninguna mujer australiana ha conseguido ganar desde 1973.

En el Abierto de EE.UU. el año pasado, Stosur se convirtió en la primera mujer australiana en ganar un título de Grand Slam en ‘singles’ desde la victoria Evonne Goolagong Cawley en Wimbledon en 1980.

"Mi objetivo y el sueño desde que empecé a practicar este deporte era ganar un Grand Slam", dijo Stosur después de su triunfo en Nueva York. "Ahora bien, siempre uno sueña e imagina cosa pero de ahí a conseguirlo realmente…” Momentos en los que Sam se emocionó, y cerró con un: “es increíble”. Después lo corroboró en la rueda de prensa, al lado de su trofeo más importante: “Ser un australiano, con la gran historia en tenis de nuestro país y romper la sequía es, obviamente, muy especial".

En el 2007, año en que Stosur bajó su rendimiento y empezó a sufrir los primeros síntomas de su enfermedad, no conseguía dar con aquello que le tenía fuera de juego. Consultó numerosos médicos, pero ninguno de ellos daba con la tecla. Los sufrimientos de la australiana fueron muchísimos. Nadie diagnosticaba correctamente sus problemas, ni tan siquiera los mayores especialistas de Londres. La salud de Stosur le impidió jugar al tenis y a menudo sufría un dolor insoportable. También contrajo la meningitis viral, debido a la falta de tratamiento de su enfermedad. Afortunadamente, su problema fue finalmente descubierto en octubre de 2007 por un especialista en enfermedades infecciosas en Tampa, Florida. Un largo tratamiento seguido, y sufrido, por Stosur le hizo emprender a la fuerza un largo camino hacia su recuperación. Al menos, ahora tenía la seguridad de que ésta llegaría. El tenis dominó y ocupó sus pensamientos incluso durante aquella etapa, lo que dice mucho de la pasión de esta jugadora por su deporte. Ella quería estar de vuelta en la cancha lo más pronto posible, y todos sus esfuerzos se centraron en aquella meta, que ha alcanzado.

"Siempre he tratado de creer que sería posible volver, y tuve mucha suerte de que mi enfermedad se recuperó muy rápidamente. Volver a la pista y hacer lo que yo quería hacer: jugar. Si a eso añades que los resultados han acompañado, imagínate", dijo Stosur. "Sí, acepto mi historia, y me alegro de haber sabido aprovechar esta segunda oportunidad que me dio la vida. Realmente me alegró de haber acertado tras tantos sufrimientos y esfuerzos. Quería, y aprendí, a aprovechar cada oportunidad que tenía, y ahora he sido capaz de cumplir con eso y más".

Toda una historia de superación apasionante la de Stosur. Una jugadora australiana bastante inestable a lo largo de la temporada, pero que ha demostrado ya tener un pico de forma sencillamente imparable, como en el US Open de 2011 donde todos recordamos como sacó de punto, y de qué manera, a la mismísima Serena Williams en su propia casa. Admirables todos sus esfuerzos y toda la energía centrada en volver a la competición y arriesgando todo para cumplir su sueño que finalmente se hizo realidad. Ahora entendemos su reacción tan fría al ganar el torneo. Ella no se tiró al suelo, ni hizo aspavientos, ni salto por toda la pista ‘a lo loco’. Sencillamente seguía todo por dentro, era demasiado para aceptarlo tan rápido. Stosur, tuvo la sensación de seguir dormida mientras cumplía su sueño.

Se acerca 2013, y tras un 2012 ciertamente decepcionante donde acabó como #9 y jugando el WTA Champs de rebote. ¿Volveremos a ver a la Stosur mediocre o a la campeona de Grand Slams? El tiempo lo dirá, pero necesita realmente enfocar su peculiar tenis desde el comienzo de cada torneo. Su coge su punto de forma y confianza, probablemente estemos ante uno de los tenis femeninos actuales que más difícil sería para casi todas las jugadoras de combatir.

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