Reflexiones de Arantxa y la familia Sánchez Vicario

Muchas estrellas del doporte acaban arruinadas por su mala gestión de sus recursos

Para un segundo y reflexiona. Se reseca la boca, las lágrimas brotan sin buscarlas y en el pecho late a toda velocidad un corazón veterano, mas no en estas artes. Es una campeona, ha sentido la soledad de las grandes pistas y no necesita buscar miradas cómplices que lancen su voz. Ella sola se basta. La emoción, repetidas veces, le provoca un escalofrío inesperado que le recorre todo el cuerpo.

En ese preciso momento levanta la mirada al cielo, busca ese impulso que tantas veces ha encontrado y que le ha ayudado a sobrevivir y a triunfar en la gran competición. Ella es una de las estrellas que más ha brillado en nuestro tenis. Ha reunido emociones y miradas de cientos de miles de españoles en un mero instante, ha contagiado su fuerza decenas de veces a miles de personas. Nos ha encogido y agarrado a todos con ese puño fuerte y prieto, signo de valor.

Hemos visto llorar a uno de nuestros mitos. No ha sido fácil en su caso. Algo inimaginable, aún permaneciendo vivos en nuestra mente sus grandes logros, tanto como levantar la mirada a un cielo en plena noche y no vislumbrar la luna. Es una pieza clave de nuestro tenis, no cabe imaginarlo sin ella. Hoy se ha consumido ante nuestros ojos. No es oro todo lo que reluce, y Arantxa nos ha presentado la que fue su verdad durante tantos años de fatigas, en los que, ilusos nosotros, creíamos acompañarla.

Brilló tres veces en París (89, 94 y 98) y también lo hizo en Nueva York (94): cuatro grandes y ocho finales acompañan su historial individual y diez y nueve en el de dobles, sin duda alguna, una de las mejores olímpicas y deportistas de la historia de nuestro país. Pero hoy se ha desvanecido cual castillo de arena, esperando la comprensión en el resto. Existe la falsa idea de que las heroínas nunca deslizan en el camino. Sus emociones, esta vez sí, le han podido. Detrás del éxito hay una cruda historia que hace temblar cualquier cimiento. Sus leales le fallaron, y entonces todo, absolutamente todo desde el prisma personal, carece de sentido.

¡Cuántas estrellas se nos han caído! ¡Cuánto brillo y después cuanta oscuridad! ¿Es éste el sino del gran deporte? ¿Es necesario dejarse tanto en el camino para alcanzar la élite? El 'no' es iluso, pero el 'sí' no podemos pensar que es cierto. Sin duda, detrás de la gran competición, la de los logros estratosféricos y las estadísticas vertiginosas, hay algo mucho más real, mucho más visible y tangible. Tras cada frío resultado, hay personas y emociones, que algunos se han empeñado en apagar. Y, aún hoy, siguen haciéndolo, como si la victoria tuviera mérito a cualquier precio.

Existen soluciones. Tenemos soluciones. De verdad, que las tenemos. El deporte es vida, la emoción un don y la competitividad una virtud. No podemos permitir que aquello que tanto nos hace disfrutar esté perjudicando a sus protagonistas, incluso destrozándolos ante nuestra mirada sin que nos demos cuenta. Nadie imagina a nuestra protagonista desvelando esta realidad en plena 'cresta de la ola'.

"Mételo", "Vamos mételo", se repite sin dejar de darse toquecitos en sus piernas. Primero un gran resto profundo, después una bonita derecha, un revés duro, siempre con intención; profundo, cruzado, aguantando. Una y otra vez, resistiendo a los envites. Llega el momento: golpe ganador. Y lo logra. Es un gran punto, un grandísimo punto. Pero ahí el tenis te enseña a disfrutar lo justo y a empezar de nuevo. Esa es la idea, volver y volver y volver. No hay margen para hacer otra cosa, no hay tiempo que perder. Siempre ‘volver’ con ilusión y energía. Ahí está la clave.

Esta es la gran lección del tenis. El enorme examen de cada punto, de cada juego, de cada set, de cada partido, de cada torneo, de cada temporada, de cada carrera... y de la vida. Gran lección para los tenistas y para cualquier de nosotros. Luchar siempre con fuerza sin olvidar quién eres y a dónde vas. A nuestra protagonista y a su familia se les fue de las manos. Supo luchar en la pista pero no en su día a día, le enseñaron a controlar sus razonamientos en exceso, tanto que sin dudar nos dice que ha vivido en una mentira.

Hoy tenemos una nueva gran lección del deporte. Una nueva piedra de toque del tenis. Un nuevo test que nos junta deporte y vida como algo inseparable. Esta maravilla llamada deporte tiene unos límites. Quienes mejor los conocen lo saben bien, saben distinguir a la perfección el triunfo y el reconocimiento del deporte en sí mismo; ellos son los deportistas discapacitados. Y suponen una gran lección para todos.

En el tenis femenino las barreras se han traspasado con suma facilidad, probablemente por ser ellas más frágiles. En este sentido vale la pena recuperar palabras de un gran entrenador de tenistas españolas, Xavier Budó, siempre reflexivo e inteligente, que a la pregunta de cuál debe ser el papel de los padres con los nuevos talentos, respondió que: “el papel de los padres es muy importante en un deporte como el tenis. Pero los padres tienen que adoptar el papel y la posición en el proyecto que sirva para ‘sumar’ en dicho proyecto, no el papel que muchas veces ellos quieren tomar, (con toda la buena fe pero por falta de conocimiento), de coger un papel con excesivo protagonismo que impide realizar un trabajo correcto con muchas jugadoras”.

Y prosigue, “para ‘sumar’, su papel, a mi entender, debe ser: 1.- Intentar escoger los mejores profesionales para el trabajo con su hija, darles toda la confianza y trabajar en equipo junto a ellos; 2.- Intentar buscar en el proyecto de su hija y jugadora una doble vertiente: una visión a medio y largo plazo a nivel deportivo, y por otra parte, una a nivel personal, en la que transmitir a su hija la importancia de dedicarse a un deporte por los valores que ello representa para su presente y su futuro; y 3.- Analizar siempre las actitudes, los valores y el trabajo realizado por su hija en el día a día, tanto en entrenamientos como en competición. Nunca analizar por el resultado conseguido en los partidos.

Sin duda, añade: “grandes tenistas lo fueron gracias a esta paciencia en los padres en priorizar la actitud, el trabajo diario y no los resultados. Premiar las actitudes, valorar el esfuerzo, la formación del deportista… este es el camino para crear una buena base que será clave para su futuro. La mejora de nivel es la mejor garantía de que los resultados llegarán y no viceversa”.

Agradezco a Rocío, a Xavi y a elforodeltenis.com el habernos permitido leer estas palabras. Son de alguien que sabe y que conoce. De alguien que ha visto triunfar y caer. Y esta lección es la que no tuvieron los Sánchez Vicario.

Ya no será la misma. Ahora las cosas han cambiado. Nadie verá un partido suyo sin acordarse de que mientras sonreía en cada triunfo y luchaba en cada bola, por dentro tenía un sentimiento de soledad y de vacío que, al menos, servirá de lección para el futuro. Esta vez sí, aquél dicho, por entonces incomprensible, de nuestros padres y maestros de “lo importante no es ganar sino participar” cobra nueva vida.

Calendario ATP/WTA

Calendario ATP 2021

Comentarios recientes