Crece el número de abandonos en los Grand Slams

Roger Federer no ha abandonado ningún partido que haya empezado a jugar tras más del 1000

Roddick abandonó en el Open de Australia. Foto:lainformacion.com/Getty Images/
Roddick abandonó en el Open de Australia. Foto:lainformacion.com/Getty Images/

Los abandonos de los tenistas ATP en los Grand Slam comienzan a ser un asunto preocupante. La media de jugadores que abandona durante un encuentro o durante un torneo de Grand Slam se ha duplicado y está cerca de triplicarse desde que comenzara el siglo XXI. En 2011, 27 jugadores no completaron un torneo de Grand Slam después de haberlo comenzado y 12 de ellos abandonaron en el US Open. Con la temporada avanzada, el número todavía crece más, por no hablar de las renuncias de muchos jugadores a torneos que tenían programados. Es una plaga que no sólo se centra en los tenistas de segunda fila, si no que el propio Djokovic fue protagonista de varios abandonos a lo largo de la temporada. Rafael Nadal no acudió al Masters 1000 de París. Murray dio una rueda de prensa en Basilea para anunciar que no se presentaría y abandonó en la Barclays ATP World Tour Finals... Sólo Roger Federer tiene una estadística que sorprende por inusual. En 1001 partidos, no ha abandonado nunca en el transcurso de un encuentro.

Estadísitcas

Las estadísticas de abandonos son realmente alarmantes. En el siglo XXI y ya en 2000, la media de abandonos por Grand Slam se situaba en 4. O sea, 16 abandonos a lo largo de los cuatro "majors". En cifras; en 2000 hubieron 16, en 2001 (15), 2002 (23; 10 en el US Open, 5 en Australia y Roland Garros y 3 en Wimbledon), en 2003 (25; 9 en Australia, 7 en Roland Garros, 4 en Wimbledon y 5 en el US Open), en 2004 (21; 7 en Australia y Nueva York, 6 en Roland Garros y 1 en Wimbledon), 2005 (19), 2006 (18), 2007 (25; 8 en Roland Garros, 7 en el US Open, 6 en Australia y 4 en Wimbledon), 2008 (21; con 10 en Wimbledon), 2009 (21), en 2010 (24, con 6 en Australia, 5 en Roland Garros, 5 en Wimbledon y 8 en el US Open); Pero todos los récords se batieron en 2011; 27, con la escalofriante cifra de 12 abandonos en el US Open, (récord absoluto), 6 en Wimbledon y Australia y 3 en Roland Garros.

Llama poderosamente la atención cuando en los años 80 apenas había una media de 1 ó 2 abandonos por Grand Slam. Por ejemplo, en 1989 no hubo abandonos en París ni Londres y en 1990, tampoco en Wimbledon.

El torneo donde históricamente se producen más abandonos es en el US Open, cuya media en los últimos 10 años es de 6'8. Wimbledon es, de largo, el torneo donde menos abandonos se producen, pero su cifra se ha disparado exponencialmente, 47 en los últimos 10 años. Ha habido 61 en Roland Garros y 59 en Australia.

Los motivos con el calendario de trasfondo

Hay dos motivos principales por los cuales se producen tantas lesiones. En primer lugar, la sobrecarga que se produce en un torneo de Grand Slam para los distintos jugadores es, evidentemente por el desgaste que se produce en cada golpe. Existe la corriente que piensa que la deceleración de las pistas, lo difícil que es conseguir desbordar un rival tan sólo en un punto, hace que los partidos se alarguen más de lo esperado. Además, los bruscos frenazos y acelerones que se dan en las pistas rápidas también sobrecargan a los jugadores.

En general, las quejas de los jugadores con el calendario siguen siendo una amenaza real para la ITF y, de hecho, el Open de Australia estuvo más cerca de lo que realmente parece, de no haberse disputado o de haberse retrasado por un plantón de los jugadores. Las exigencias, evidentemente no son para todos los mismas, pero los jugadores que suelen llegar a finales y semifinales, (concretamente los 4 primeros, y sobre todo en momentos del calendario en el que hay un Grand Slam, dos Masters 1000 consecutivos o torneos que pidan un esfuerzo de dos o más semanas, sin contar con la Copa Davis, que también puede engancharse la semana siguiente a un Grand Slam).

El concepto físico que está adoptando la competición exige muchísimo a los profesionales. Quizá Wimbledon, por la necesidad de depurar la técnica, evite forzar más las articulaciones, aunque el centro de gravedad tiene que bajar para impactar la bola, (hay que agacharse para poder impactar de manera apropiada en la mayoría de las veces, más que flexionar las rodillas), pueda conceder cierta ventaja y algo de tregua.

Un dato preocupante que tiene que hacer reflexionar a ITF y jugadores.

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