Los problemas de las tenistas con sus padres y el entorno familiar

Malos tratos, abusos, secuestros, insultos y amenazas de los padres a sus hijas tenistas

Las declaraciones de ayer de Arantxa Sánchez Vicario cuando volvió a la palestra pública para hablar de su mala relación con sus familia y más concretamente con sus padres, destapa un tema tabú en el mundo del tenis que tiene que empezar a ser tomado no sólo muy en serio sino con medidas drásticas para proteger a las jugadoras. En un mundo tan competitivo como el que vivimos, tener en una familia un hijo o una hija con un gran talento puede ser un auténtico drama, más allá de la fama, los éxitos o el dinero que esto pueda reportar. El caso de Arantxa no es sino la punta de un iceberg cuyos casos más llamativos saltan a la luz cuando las jugadoras afectadas, de alguna manera, hacen cima en la élite mundial. Sin embargo, las presiones psicológicas a las que algunos padres someten a sus hijos/as cuando ven la posibilidad de una gran evolución profesional, llegan a puntos insospechados. Al abuso, a las agresiones, al secuestro, a los insultos, a las amenazas o incluso a una malversación de fondos. Conozcamos algunos de los casos más significativos entre los que destacan los de las hermanas Williams, Martina Hingis, Aravane Rezai, Mary Pierce, Marion Bartoli, Maria Sharapova, Justine Henin, Petra Kvitova o las hermanas Radwanska. En muchos casos, el problema de que los padres sean los propios entrenadores.

Objeto de debate

El tenis es un mundo totalmente profesionalizado donde las categorías y los niveles no tienen edad. Esto puede hacer que una niña de 14 años pueda competir en el circuito profesional y existe un tremendo vacío legal con respecto a cómo una chica que no tiene derecho a conducir, a casarse o a hacerse un piercing o un tatuaje, puede ganar millones de euros. La tutela de los jóvenes siempre queda en manos de sus padres, pero en muchas ocasiones estos no están a la altura de las circunstancias. El talento es un don que puede venir en forma de bendición para una familia o un arma de doble filo para quien no está preparado para saber llevar la fama y el dinero.

Serena Williams, producto de la factoria Richard Williams. Foto:lainformacion.com/R. Pierse/ Getty Images

En muchos casos, los tenistas más cualificados no saben administrar bien su carrera, pero en otros, ocurren cosas aún peores. Familias que nunca han tenido posibilidades económicas centran en el talento de sus descendientes el presente y el futuro de los progenitores. La administración de la hacienda y de los emolumentos conseguidos por la calidad de un tenista junior puede enterrarle. Los casos más significativos nos hacen pensar en una sociedad degenerada y machista. Parece mentira, pero en mitad de la segunda década del siglo XXI, la inmensa mayoría de los casos de “abusos” de cualquier tipo de los padres con respecto a los jóvenes deportistas se produce en el circuito femenino.

¿Por qué hay más abusos en el circuito femenino?

La primera explicación puede tener un eximente genético. Las chicas desarrollan antes de los chicos y pueden alcanzar una madurez física que les permita competir con las mujeres más mayores con anterioridad. Sin embargo, su madurez física puede no ir acompañada de una estructura psicológica lo suficientemente fuerte como para soportar la presión a la que el entorno familiar, la prensa, el propio circuito y el dinero pueden ejercer sobre ella.

En general, un deportista de élite gana más dinero del que pueda asimilar antes de ser lo suficientemente maduro para saber cómo administrarlo correctamente, pero, casi siempre ocurre que una familia que ha sido incapaz de posicionarse en la elite de una sociedad a través de sus propios medios, pueda asimilar la fama y el dinero de su retoño.

Sin embargo, nada parece explicar los motivos por los cuales se conozcan menos casos de "abusos" en la formación de los niños que de las niñas, o por qué se dan más casos de chicas que son entrenadas por sus padres que los chicos.

Marco legal

En muchos países, la tutela legal del menor de los padres alcanza hasta que éste/a tenga 18 años. Aunque en muchos casos un juez pueda concederle la independencia, lo cierto es que la administración de las cuentas de un joven y sus ganancias queda tutelado por su familia. El problema es que muchas familias no saben qué hacer con el dinero ni cómo regir los destinos de sus talentosos descendientes.

Los ejemplos más alarmantes; Rezai y Dokic

Son muchos los ejemplos de los padres que han influido muy negativamente en el rendimiento de sus hijas. Sin embargo, llaman poderosamente la atención de dos jugadoras del circuito actual que han denunciado a sus padres por abusos, insultos o amenazas.

Rezai tuvo que denunciar a su padre. Foto:lainformacion.com/Getty Images/Cameron Spencer/ Getty Images

Jelena Dokic es un ejemplo del talento balcánico. Nacida en Croacia, Jelena Dokic denunció a su padre por abusos cuando ella era pequeña. Damir, como se llama el progenitor, es un ex boxeador y conductor de taxis que ha tenido más de un problema con la Ley. Jelena decidió nacionalizarse australiana para acabar con el acoso de su padre a quien incluso denunció por secuestro. El papá llegó a amenazar a un juez de silla en un partido de su hija, tuvo que ser desalojado del Melbourne Park durante el Open de Australia, al que tiene prohibido el paso, y ha amenazado con “lanzar una bomba nuclear sobre Sydney” o “matar a un australiano para desahogarse”.

Los problemas de Damir Dokic son comparables a los que ha tenido que sufrir Aravane Rezai. La francesa denunció a su padre por acoso, estafa, amenazas de muerte y violencia. El dinero ha sido el principal problema de Aravane que sostiene económicamente a toda su familia, de humilde procedencia. La tenista pasaba a su padre una pensión de 2000 euros, pero el progenitor seguía amenazándola y pidiéndole más.

Aravane ha llegado a renunciar a jugar con su selección, la francesa, la Copa Federación en pistas cubiertas o a jugar algún torneo en Francia por miedo a que algún miembro de su familia le acosara.

Otro de los casos más sonados y graves fue el de la tenista Marina Lucic, que también denunció a su padre por malos tratos cuando perdía un partido o incluso un set. La jugadora de origen balcánico también tuvo que huir, ella lo hizo a Estados Unidos con el resto de su familia y tuvo que dejarse el tenis. Volvió años después, pero ya no consiguió el mismo nivel.

La Regla Jim Pierce
Uno de los casos más sonados fue el de Jim Pierce, padre de Mary Pierce. El francés, que intervino positivamente en la formación deportiva de su hija, fue un buen entrenador pero un nefasto gestor, sobre todo de emociones. Su carácter violento le valió para que fuera expulsado de Roland Garros y para que la Federación Internacional decidiera alejarlo de las pistas durante 5 años. Se creó una regla que impide le conducta abusiva de jugadores, familiares o entrenadores durante el transcurso de un partido. El padre de Pierce llego a decir a su hija, “Mary, mata a esa puta”, en un partido junior del Grand Slam que se disputa en Francia durante un partido en 1987. Finalmente la jugadora denunció a su padre y hasta tuvo que contratar seguridad privada para que no se acercara a ella durante los torneos y dejara de acosarla.
Jim y Yannic Pierce, padres de Mary: Foto:theguardian.co.uk
Hingis, las Williams o Henin; Presión mayúscula

Hay casos en los que la violencia no se puede interpretar como un problema con sus padres. Simplemente, la presión a la que fueron sometidas desde niñas les dio buen rendimiento, pero las exigencias fueron enormes. Por una parte está el caso de Martina Hingis, cuya madre, Melanie Molitor, creó y consiguió una número 1 a base de esfuerzos y sacrificios. La madre de Hingis había sido tenista profesional, pero nunca llegó al máximo nivel. Nacida en Eslovaquia, Martina pronto emigró a Suiza y completó su formación en Estados Unidos. Mientras su padre pasaba grandes penurias económicas, Hingis construyó su mito a través de una trayectoria impresionante. Sin embargo, el amor llegó a su vida y su nivel bajó. El primer romance que se le conoció fue con el tenista español Julián Alonso. En principio su madre no se opuso, pero un ligero sobrepeso y algunos resultados negativos hicieron que su madre le pusiera contra las cuerdas al elegir el tenis profesional y su novio. Hingis dejó al prometedor español del que no se supo más en la élite del tenis mundial.
Hingis entregó el torneo de subcampeona de Australia a Sharapova. Foto:lainformacion.com/C. Spencer/ Getty Images
Hingis sufrió una presión asfixiante por parte de su madre y llegó a pedirle que no acudiera a más partidos.
Por su parte, las hermanas Williams también son producto de su padre. Richard Williams hizo todo lo que estuvo en su mano para preparar a sus hijas de cara al profesionalismo y consiguió su objetivo. Sin embargo, las condiciones en las que las entrenó y cómo presionó a sus hijas para ser las mejores parecen ser temas de debate. Más tarde, sus hijas le pidieron en muchas ocasiones que no fueran a sus partidos. Agobiadas, por la presión a las que las sometía.
Justine Henin también fue entrenada por su padre en un régimen espartano. Finalmente, la belga optó por su marido contra la voluntad de su progenitor.
Otras tenistas que han sido entrenadas por sus padres han sido Maria Sharapova, también con muchos problemas con su padre Yuri Sharapov, como anunciamos en Puntodebreak hace escasas fechas, o las hermanas Radwanska, que también han tenido serias dificultades con su padre Robert. Así como Bartoli cuyo padre, Walter, abandonó su carrera como médico para dedicarse en cuerpo y alma a su hija. Marion está muy agradecida a su padre, pero en alguna ocasión también le ha pedido que se ausente de las pistas.
El último caso sonado fue el “despido” de Wozniacki a su padre. Ahora, sigue buscando entrenador.
Los chicos con otros problemas en el entorno familiar
Los chicos tampoco son ajenos, evidentemente al entorno familiar, aunque, en muchos casos, los problemas son distintos. Sin ir más lejos, Rafael Nadal es un tenista atípico por cuanto su tío Toni es su entrenador, mentor y orientador. Nadal ha tenido sus más y sus menos con su entrenador y tío, pero su carrera sigue un curso muy ordenado. Nadal viene de cuna de deportistas de élite y la influencia de otro de sus tío, Miguel Ángel, quien fuera defensa central de la selección española de fútbol puede haber influido positivamente en su carrera.
Sin embargo, hay otros tenistas que no han tenido la misma suerte. Uno de los casos más curiosos es del de Ernst Gulbis, hijo de un magnate letón que, evidentemente no juega por dinero. Gulbis, de un gran talento natural, va a muchos torneos con el jet privado de su padre y se permite unos lujos que no están acorde a su categoría tenística. Sin embargo, al letón se le puede medir de otra forma. El chico tiene talento y lo que le falta es una disciplina que le hiciera conseguir una regularidad mayor.
Es posible que las necesidades económicas le podrían haber convertido en un profesional más serio, pero Gulbis siempre deja la sensación de ser un tenista con un claro tinte de “hijo de papá”.
Gulbis, y su capacidad de esfuerzo. Dadswell/Getty Images Foto/lainformacion.com/
Sin embargo, el último de los casos, es el de Bernard Tomic, cuyo padre no parece estar ayudando mucho a la carrera de su hijo. John Tomic, de origen croata, dio vueltas por medio mundo hasta que encontró acomodo en Australia. Allí se ha dedicado a la formación de su hijo, uno de los talentos más soberbios de los últimos años. Sin embargo, la gran educación deportiva que ha recibido Bernard tiene poco que ver con el talante y el carácter de su padre, que le está reportando una mala fama del circuito que en poco le beneficia. Bernard, muy agradecido a su padre por cómo ha llevado su trayectoria, ha sufrido varios episodios que en poco benefician su carrera.
Su padre amenazó a la Federación Australiana de Tenis con que su hijo compitiera bajo bandera croata por cómo se le trató en el anterior Grand Slam y llegó a bajar a la pista de juego en Perth para pedir a Bernard que abandonara el torneo por el arbitraje que estaba sufriendo ante Matosevic. Su retirada le costó casi 1600 dólares y un mes de suspensión. Poco comparado con los 20.000$ de multa que le costó ir pilotando temerariamente el día 26 de enero por Australia el Día de la Nación y no atender al alto de la policía. Bernard tiene el talento, ahora habrá que ver si el talante y la mala influencia de su padre no le condena.

Comentarios recientes