Fracaso del tenis francés en Australia

Ningún efectivo de la armada francesa cumplió sus objetivos; Gasquet, única excepción

Francia puede estar orgullosa de una generación abundante y de calidad que le da presencia en casi todos los torneos y con variedad para ganar en casi cualquier superficie. Es el país que más tenistas tiene entre los 20 primeros y suma efectivos a lo largo del Top 100 con casi 20 presencias. Además, llegan con fuerza, calidad y creatividad hombres como Benoit Paire o Adrian Mannarino. Sin embargo, sus mejores armas llegaba a Australia para tratar de codearse con los mejores. Los objetivos de Gael Monfils y de Jo-Wilfred Tsonga deben de ser los de discutir al Top 4 alguna semifinal o estar entre los mejores. Ni siquiera cumplieron con el rol que su ranking les asignaba. El parisino no estuvo ni en octavos de final y el de Le Mans cayó con estrépito ante Kei Nishikori sin tocar los cuartos, antes de poder competir con Andy Murray. Gilles Simon parece haberse consumido su brillo y cayó en segunda ronda con su compatriota Benneteau. El mejor francés fue Richard Gasquet, su representante en Perth en la Copa Hopman. Sin embargo, cuando tuvo que dar un paso adelante, se enfrentó con Ferrer y cayó en octavos.

Monfils, demasiado irregular

Monfils es uno de los grandes desperdicios de talento del circuito. El parisino es un hombre que cuenta con condiciones para poder estar entre los mejores del mundo en cada torneo y para discutir seriamente la hegemonía del Top 4 que domina de forma clara, casi tiránica. Monfils, motivado, es un jugador peligrosísimo y ni Djokovic ni Nadal ni Federer ni Murray quieren verlo en rondas avanzadas, porque conocen el peligro de su enemigo. Monfils amenaza a los mejores jugadores del mundo. Tiene un gran saque, potencia en sus golpes de derecha y de revés y también sabe cambiar el ritmo de las bolas. Además, es uno de los mejores defensores del circuito. Su elasticidad y su potencia le confieren unas características muy difíciles de superar para sus rivales. Sin embargo, le cuesta muchísimo llevar el peso de los partidos y manetener su altísimo nivel de juego durante mucho tiempo. Durante mucho tiempo en el sentido estricto de una temporada y durante mucho tiempo de un partido. Monfils parece desganado en muchos partidos y sólo se motiva cuando tiene un gran reto enfrente. Por lo visto, ser Top 10, estar entre los 5 primeros o competir por un Grand Slam, no lo es. Una lástima

Tsonga, desaparece

Tsonga es otro de esos jugadores que lo tiene todo para poder hacer mucho más que ser el sexto a una gran distancia de David Ferrer. El galo, una potencia de la naturaleza es muy inconstante y tiene despistes y errores que le cuestan muchos puntos. Tiene más argumentos ofensivos que Monfils, aunque tiene más dificultad para defenderse. Pierde los nervios en partidos sencillos y no estuvo a la altura contra Nishikori. Prefiere el rol de víctima al de favorito y ante el japonés no superó la presión. Venía cómodamente por el cuadro y en su primer partido difícil se fue a la calle. Una auténtica decepción.

Los otros miembros de la armada

Francia cuenta, además de sus dos principales estrellas, con muchísimos jugadores con capacidad para ganar en cualquier superficie y ante cualquier rival. El siguiente en el ranking es Gilles Simon, pero no estuvo nada fino en Melbourne. Allí se encontró con Benneteau, un hombre muy ordenado y disciplinado en su juego pero muchísimo más limitado que sus predecesores. Sin embargo, Simon ha pegado un gran bajón en su juego. No está fino en sus decisiones cuando va al ataque y se defiende con menos trabajo que anteriormente. La paciencia era una de las claves de su juego y ante Benneteau quiso ganar acortando los puntos. Un jugador tan táctico, cuando pierde la disciplina es mucho menos de lo que marca su ritmo.

Gasquet, llega en su mejor momento de la temporada y posiblemente con la mayor regularidad de su carrera. Desde juvenil se sabe de Richard que tiene una calidad espectacular. Sin embargo, sus lagunas mentales y sus tremendos errores y bajones a lo largo de los partidos le ha lastrado siempre. Su revés es una amenaza para todos los rivales. En la posición izquierda de la pista, cuando empieza a cruzar este golpe, solemne a una mano, es durísimo. El problema es que su derecha sigue sin ser decisiva y elige mal los momentos para forzar y cometer errores no forzados. Ferrer le mostró sus límites y la diferencia entre el número 5 del ranking y los que andan más allá.

Llodra es un hombre que no está para grandes alardes, pero que con su tenis de ataque y en pistas rápidas puede seguir dando momentos buenos a la parroquia francesa. Su mejor virtud, el saque y la volea, están en desuso en el tenis actual, pero siguen siendo prácticos. Claro que jugar más de tres o cuatro rondas es muy complicado.

Las nuevas generaciones

Por detrás la maquinaria francesa sigue produciendo grandes jugadores. Ahora, la creatividad de Benoit Paire y la calidad de Adrian Mannarino, promocionan un futuro esperanzador. Ambos perdieron en las primeras rondas, pero Mannarino le dio un buen susto a un jugador como Del Potro que tuvo que tirar de sus mejores recursos para superarlos. A lo largo del año veremos a ambos tenistas dando grandes alegrías al tenis francés, pero, evidentemente, no pudieron progresar en el cuadro del Open de Australia. El torneo esperaba grandes retos, pero todos decepcionaron. Habrá que esperar a Roland Garros, aunque da la sensación que la tierra batida no es la mejor superficie de ninguno de ellos. Noah tendrá que seguir esperando sucesor para que alguien le releve como ganador de un Grand Slam.

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