Nadal puede ganar el Open de Australia

Federer Djokovic o Murray van a tener que rendir a un altísimo nivel para batirle

Rafael Nadal se ha presentado en las semifinales del Open de Australia y muchos no le esperaban ni siquiera por estos lares. Pero lo cierto es que ha ganado 15 sets y ha perdido 1, en el tiebreak, contra todo un top 10, como Tomas Berdych y que se ha mostrado intratable con su servicio, con el 70% de acierto y por encima del 82% de puntos ganados con él.

A Nadal se le quiere enterrar hace mucho tiempo, pero cada nuevo reto que se le presenta lo supera. Es un superviviente. Ha pasado muchos años complicados en el plano psicológico y sobre todo muchos problemas físicos que, no duden sus detractores, acabarán con él. Su tenis, atlético y demasiado físico, no enamora a los puristas. Es demasiado lento en la ejecución y poco plástico. Muy racial. Pero sin embargo es admirado por millones de espectadores que ven en su entrega, su abnegación y su talento algo más que un trotón y un "pasabolas".

Se esperaba mucho de esa segunda unidad del ejército que trabaja por la ATP con la boca llena y hablando de lo buenos que son. Ahí estaban los franceses apuntando con bayonetas y preparando las guillotinas para cuando los suyos llegaran a rondas avanzadas para sacudirles a los grandes. Pues no. No llegaron a ninguna parte. Monfils cayó contra el inofensivo Kukushkin y Tsonga, la mejor baza gala, no pudo con el primer rival que le hizo correr y le puso una mínima dificultad.

Ahí estaban los orgullosos australianos para exhibir el talento de su joven promesa, Bernard Tomic y el pundonoroso Hewitt, que le pudo secuestrar un set a Djokovic con 3-0 abajo en el tercero. Pero no. Tomic no dio el nivel. No estuvo a la altura y no compitió al nivel esperado contra Federer. El suizo lo ninguneó y lo hizo pequeñito como en su carnet de conducir. Perdón, de identidad.

Luego llegaron retos mayores. Para Federer el cuadro había preparado a Juan Martín Del Potro, "el Messi del combinado de fútbol", según su amigo y compañero Juan "Pico" Mónaco. Pues tampoco. Messi no se hubiera dejado ningunear. Compitió el partido con todo, pero todo resultó muy poco contra un gran Federer. Del Potro no pudo coger la iniciativa en ningún momento, siempre fue él quien se situaba dos o tres metros detrás de la línea y quien tenía que correr detrás de la bola. Y claro, Delpo es un pegador, no un trotón. Así que tampoco fue válida la inventiva argentina. Y empezamos a quedarnos sin argumentos para discutir al Big4.

Lo que queda es Ferrer, ese hombre infravalorado al que todo el mundo parece que le puede meter mano, a uno de los hombres más bajitos del circuito y quien, sin duda, tiene el peor servicio de los 20 mejores del mundo. Y sin embargo, Ferrer es el claro ejemplo que donde no llega la calidad tienen que llevarte tus piernas. Y en eso está. En correr cada bola y seguir peleando y en convertir cada resto en un servicio poderoso. Hoy será el rival de Djokovic y posiblemente le dé más dolores de cabeza de todos los que ha tenido en cinco días por Melbourne.

Y después está el debate final. Sí bueno, pero Djokovic es el mejor y a él sólo le puede ganar Federer en un gran día. Pues yo creo que Federer, para empezar, tiene un jardín con mucha mala hierba por limpiar antes de salir de casa camino hacia la final.

Las estadísticas de Federer con Nadal no son muy halagüeñas por no decir que son desoladoras. Sólo hay un precedente de ambos en Australia y lo ganó el español. El día de la lágrimas de 2009. Aquel día el gran campeón lloro desolado y fue de pura impotencia. Las cosas han cambiado y a Federer le cuesta menos digerir las derrotas. Esto le ha ayudado a encontrar más veces el camino de la victoria, pero eso no quiere decir que Nadal esté peor.

A final del año pasado había foros queriendo enterrar al español, jubilarlo y verlo lejos de la cabeza. Eso es muy difícil, porque ganarle 3 sets a este señor en un mismo día es muy complicado. Nadal no tiene el golpe decisivo que te vaya a aniquilar, pero sigue vivo en cada minuto de respiro que te tomas y levantas el pie. Cuando parece que la cucaracha está muerta, te echas a andar y vuelve detrás de ti.

La distancia que se mostró en la Barclays ATP World Tour Finals fue muy grande. Quizá ya no lo sea tanto. El partido aquel fue parecido a la exhibición que hoy se ha despachado el suizo con Del Potro, pero no es lo mismo pegar palos dos horitas bajo el techo de Londres con todo bien acondicionado, que estar tres horas soltando el brazo con más de 30 grados de calor.

Y esta vez, Nadal no le va a regalar puntos ni le va a dejar sumar winners sin descanso. En cada bola que deje lejos de las líneas se va a encontrar con una bola picuda que sube y sube, como siempre. Y con Nadal corriendo una y otra vez. Con más moral. Con la misma intensidad. Y con muchas ganas de meterse en la final. Las cotizaciones dan favorito a Federer sobre 1'60 y hasta 1'80. A Nadal se le puede encontrar casi a 3. Ya veremos cómo evolucionan estas cuotas durante las próximas 24 horas.

Claro que luego quedaría el partido contra Djokovic. El gran Djokovic o el invencible Nole. Si alguien le pregunta hoy a Berdych cómo se ha encontrado en el partido, sobre todo después del segundo set, me imagino que recibiría la respuesta correcta. ¡Cuántas cosas bien y durante cuánto tiempo para poder ganarle a este chico! Porque Bedych no llegaba a los 14 errores no forzados y estaba con porcentajes enormes en el primer servicio y en bolas a la línea.

Sí, Djokovic lo puede hacer. Es verdad. Djokovic es mejor. Pero que nadie entierre a Nadal.

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