Gaudio se despidió del tenis en una exhibición con Zabaleta

El tenis argentino sigue creciendo, pero dice adiós a uno de los grandes, Gastón Gaudio

Gastón Gaudio ha sido uno de los estandartes de la época dorada del tenis argentino. A principios de la primera década de 2000, Argentina presumía de una generación excelente que arrasaba en todos los torneos, más numerosa, incluso que la española y con un potencial impresionante, sobre todo, en tierra batida. A Gaudio le discutían el número 1 argentino Guillermo Coria, David Nalbandian y Mariano Zabaleta, pero también jugaban a altísimo nivel, Mariano Puerta, Guillermo Cañas o Juan Ignacio Chela.

Gaudio, fue el único que consiguió ganar un Grand Slam. Al tenis argentino, siempre presente en las rondas finales de todos los torneos, especialmente los que se disputaban en tierra batida, siempre le faltó concretar. Cerrar un gran triunfo. Al final, en 2004, con tres semifinalistas en Roland Garros, coparon la final y Gaudio se llevó "el Gato al agua", nunca mejor dicho. Derrotó a Guillermo Coria, que era el cabeza de serie más alto de todos los sudamericanos y que incluso, de haber ganado en París, se hubiera puesto número 1 del mundo en la Carrera de Campeones. No fue así, en un partido histórico, Gaudio levantó los dos primeros sets de desventaja para lograr, después de Guillermo Vilas y Gabriela Sabatini, un nuevo Grand Slam para su país. Del Potro conseguiría el quinto en el US Open. Ahora, en un momento crucial para el tenis argentino, Gaudio dice adiós. Después de su mayor éxito, el Gato bajó muchísimo su nivel. Su capacidad de concentración era bajísima y no podía competir. Gaudio desapareció, como Coria, misteriosamente de la elite del tenis mundial. En su casa, en Buenos Aires, puso punto final a una carrera llena de éxitos. Su rival fue su compañero Mariano Zabaleta.

Gaudio y su tenis

Gastón Gaudio fue un jugador que dominaba todos los golpes desde el fondo de la pista. No era un gran sacador, pero su derecha y especialmente su revés fueron la envidia del circuito durante muchos años. Su golpe a una mano con el revés era una delicia técnica. Su precisión en los envíos desde el fondo y su capacidad para defender le dieron el mote de Gato. A él nunca le gustó que le llamaran así, pero es como ha pasado a la historia.

Gaudio no provenía de una familia muy adinerada, de tal manera que todo lo que tuvo que ganar en el tenis era a base de su esfuerzo y sus resultados. El bonaerense, era un gran apasionado del fútbol y un hombre muy reflexivo. Su autoexigencia y sus problemas mentales le alejaron de la elite y estuvo sin rumbo en los últimos años de su carrera.

Sin embargo, en su esplendor, Gaudio fue uno de los tenistas más admirados sobre pistas de tierra batida. Sin embargo, como al resto de sus compatriotas, su gran espina clavada fue la Copa Davis. Guadio, enmarcado en una generación espléndida de tenistas no pudo llevar nunca la Ensaladera a las vitrinas albicelestes. En 2003, el equipo argentino, una máquina que devastaba a sus rivales en la tierra batida del Lawn Tennis de Buenos Aires, perdió las semifinales en Moscú contra Rusia. Gaudio, defendió el segundo punto ante Kafelnikov y perdió un partido que parecía tener remontado en el quinto set, 3-6,7-5,6-3,2-6 y 8-6. La eliminatoria fue dramática, con este punto y el del doble, que Nalbandian y Arnold Ker consiguieron rescatar 19-17 en el quinto.

En 2003 volvió a disfrutar de una gran oportunidad para alzarse con la Copa Davis, pero nuevamente España se cruzó en su camino. Entonces, como ahora, la gran ventaja de los argentinos radicaba en que España no les iba a encerrar en una pista indoor con Taraflex como superficie, como los rusos. España les iba a poner a jugar en su mejor terreno, la tierra batida. Allí Gaudio venía de hacer algunos de los mejores resultados de su carrera, incluso, meses antes, les había derrotado a todos en el Godó de Barcelona. Sin embargo, perdió sus dos partidos con estrépito, ante Juan Carlos Ferrero y ante Carlos Moyà, de tal manera que de nada sirvió el esfuerzo de la pareja de dobles y la épica victoria de Calleri ante Ferrero en el cuarto punto. Sus derrotas y la imagen que dejó le acarreó las feroces críticas del Presidente de la Federación Argentina, Enrique Morea.

Después de muchos años sin confianza y con las puertas de la selección argentina cerradas, Gaudio deja el tenis profesional aunque sigue con sus voces críticas. En las vísperas de jugarse la gran Final de la Copa Davis en Sevilla, este año, entre España y Argentina declaró: "Prefiero que Independiente gané una Copa Libertadores a que Argentina gane una Copa Davis". El hastío por el tenis le ha llevado a decir que le gusta más el fútbol. En sus últimas declaraciones critica mucho la soledad del tenista y habla de una profesión muy dura y psicológicamente muy exigente.

Ahora, su amigo Mariano Zabaleta es el segundo capitán de la Copa Davis, con Martín Jaite, y el proyecto de Argentina es intentar esta temporada hacerse con la soñada Ensaladera.

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