Suecia; cuna de leyendas del tenis en crisis

Suecia ha sido una superpotencia en tenis, histórica en Copa Davis y país natal de leyendas

Robin Soderling, el último estandarte. Foto:lainformacion.com/Getty Images/M.R.
Robin Soderling, el último estandarte. Foto:lainformacion.com/Getty Images/M.R.

El tenis mundial tiene muchas cosas que agradecer a Suecia. El país nórdico ha sido uno de los grandes productores de estrellas de este deporte. El carácter sueco, el país donde se producen más suicidios al año, encaja perfectamente en un deporte individual y donde los caracteres introvertidos, controvertidos, en ocasiones agrios y hasta desagradables, son completamente compatibles con el desarrollo del talento y la máxima expresión del éxito personal. Así hemos conocido muchísimos tenistas suecos que han brillado por su tenis. Los han habido de todos los perfiles tenísticos, grandes jugadores de fondo, como Bjorn Borg o Mats Wilander, o los mejores voleadores de la historia como Stefan Edberg. Han sido especialistas en cualquier tipo de pistas. Dominadores en la Copa Davis, donde se gestó uno de los equipos más inolvidables, con Edberg y Wilander en la que dominaron toda la década de los 80, (7 finales). Sin embargo, hoy, sólo queda Robin Soderling como tenista destacado. Otro país, cuna de leyendas de este deporte que no encuentra relevos.

Bjorn Borg

No se puede hablar de la historia del tenis sin hacerlo de uno de los grandes mitos de este deporte; Bjorn Borg. El sueco fue una de estas leyendas de las que se pueden escribir horas sobre anécdotas, frases, jugadas... Sus resultados fueron tan asombrosos que detenerse en el personaje parece banal y de mal gusto, pero Borg fue mucho más que un tenista. Su retirada del mundo profesional, con 26 años, fue una de las grandes noticias, un evento a nivel mundial. Un auténtico cisma. 

Borg en la actualidad. Foto:lainformacion.com/Getty Images/J. Finney

A nivel deportivo basta con destacar que Borg es el tenista que más títulos ha ganado en menos tiempo. Evidentemente batió muchos récords de precocidad, (jugador más joven en ganar Roland Garros, cuando contaba sólo con 18 años, tras derrotar a Manuel Orantes en cinco sets y remontarle los dos primeros con un 6-0, 6-1 y 6-1, el récord se lo batieron más tarde su compatriota Mats Wilander en 1982 y lo tiene actualmente Michael Chang, que lo consiguió en 1989), jugador más joven en ganar Wimbledon con 20 años, récord que le quitaría Boris Becker en 1985...

También consiguió récords todavía hoy lejos del alcance de nadie: 41 victorias consecutivas en Wimbledon, un porcentaje de victorias en Londres del 92'73% (51-4), 6 títulos en Roland Garros, 4 de ellos consecutivos, (igualado por Rafael Nadal). Ganó 33 partidos de individuales consecutivos en Copa Davis...

Pero a Bjorn Borg, no sólo hay que agradecerle sus aportaciones al mundo del tenis. Fue el primer tenista que se recuerda, al menos de máximo nivel, que jugaba con el revés a dos manos. Fue el principal impulsor del top-spin como efecto a sus golpes, un innovador en la indumentaria y el aspecto, con su larga melena rubia, sus cintas y su raqueta de madera, (la que se utilizaba por entonces). Borg hizo que el tenis trascendiera al plano de la fama, al glamur, a que los jugadores fueran como las estrellas de rock. La gente ya no iba sólo a las pistas de tenis a ver tenis. Iban a ver a los tenistas. 

Borg y McEnroe encumbraron el tenis. Foto:lainformacion.com/Getty Images/J. Finney

Borg le dio popularidad a este deporte. Lo impulsó. Fue un innovador. Fue el momento dorado del tenis. Varias generaciones brillantes confluyeron en una época en la que los nuevos talentos despuntaban cada 5 ó 6 años. Los veteranos se resistían a abandonar en su lucha por seguir consiguiendo títulos pero, cada año volvía  a aparecer una figura mundial con nuevas virtudes. Fue la época de duelos legendarios entre Guillermo Vilas, John McEnroe, Jimmy Connors, Ivan Lendl, Ilie Nastase; mezclaron épocas con Manuel Orante, Arthur Ashe o Mats Wilander. Todos ellos tenistas históricos que defendían el tenis en sus  distintas versiones. Juego de fondo, top-spin, saque y volea, ataques, pasantes... El tenis era una delicia. Pero los duelos entre Borg y McEnroe trascendieron lo tenístico. Hoy, son grandes amigos. 

'Iceborg'

Sin embargo, Bjorn Borg no sólo fue el primer tenistas brillante y legendario que daría Suecia, también sería un hombre de un carácter muy marcado y que definiría y definirá lo que han sido muchos tenistas compatriotas suyos. Borg era un personaje dentro de las pistas y una personalidad fuera de ellas. Controvertido y en muchos casos ariscos, fue el primer tenista "all star". Su primera boda, con la tenista rumana Mariana Simionescu, fue un acontecimiento a nivel mundial. Un tenista que igual ocupaba todas las portadas de la prensa deportiva, como lo hacía con las de la prensa rosa. Borg, se has casado 3 veces. Todas sus bodas han sido un acontecimiento.

Bjorn Borg se casó en terceras nupcias con Patricia Östfeldt. Foto:hola.com

Sin embargo, su carisma llegaba más allá de sus líos de faldas. Díscolo en el trato, Borg se ganó grandes enemistades dentro del mundo del tenis. Fue el primero en protestar por los calendarios, (hasta en eso tiene ciertos parecidos con Rafael Nadal). Sus discrepancias con la Federación Internacional de Tenis fueron trascendentales para su decisión póstuma de abandonar el circuito profesional. Además, su carácter hierático, impermeable a las circunstancias de cada partido, le llevaron a que fuera conocido como el "hombre de hielo" o "Iceborg", en un juego de palabras en el que se conjugaba la traducción de hielo en inglés "ice" y su apellido, para asimilarlo a un iceberg. Su inexpresiva gestualidad en las pistas era algo parecido a lo que años más tarde, y en ciclismo se pudo ver con Miguel Indurain. Un hombre incapaz de mostrar emoción alguna durante el transcurso de un partido. 

Sin embargo, su cortísima carrera le dio para vivir a tal velocidad que su vida, después de su impecable trayectoria deportiva, le llevó a terrenos complicados. Se publicó que Bjorn Borg trató de suicidarse o que tuvo problemas con las drogas. Borg siempre lo desmintió. 

Su tenis fue punto de partida para algunos mitos del tenis y fuente de inspiración para muchos suecos que le seguirían. Curiosamente, en la Copa Davis, y a pesar de su portentoso historial, él sólo ganó una ensaladera. 

Stefan Edberg

La personalidad de Borg, controvertido y excéntrico, contrastó mucho con la de algunos de sus compatriotas que le sucedieron en el Olimpo del tenis. Para muchos, Bjorn Borg, fue el mejor tenista sueco de todos los tiempos, pero Stefan Edberg podría discutir este argumento con peso. No ganó tanto en tan poco tiempo, pero Edberg también pasará a la historia como uno de los más grandes de este deporte. A la sucesión de Borg, llegó una generación sencillamente irrepetible, no sólo para Suecia, posiblemente para cualquier país, en este deporte. Edberg ya destacó en sus primeros pasos como tenista y ha sido uno de los pocos que ha conseguido el número uno como júnior y como tenista profesional. Su juego ha sido de magisterio. El último gran voleador. El último gran tenista de red. Atacante. Un fenómeno en la pista y un deportista ejemplar en todos los sentidos de la palabra. Edberg no sólo recibió el premio que otorgaba la ATP a la Caballerosidad Deportiva, si no que consiguió que tal premio se renombrara para adoptar su apellido, y desde 1996 sea denominado Edberg Sportsmaships Award.

Edberg en Wimbledon este año. Foto:lainformacion.com/D.Charriau/Getty Images

Edberg fue la evolución total del tenis y consiguió que Suecia fuera situada dentro del mapa tenístico mundial en primerísimo lugar, desbancando a Estados Unidos, principal potencia tenística hasta entonces, o a Australia, única nación que le discutía la hegemonía. Junto a Wilander, formó en el mejor equipo de tenis de Copa Davis de la historia, (para quien escribe), y son los que más finales disputaron, 7.

Los números de Edberg son incontestables, 6 títulos de Grand Slam en 11 finales, Oro en la Olimpiada de Los Ángeles en 1984, primer jugador en ser número 1 en individuales y dobles, además de ratificar su número 1 del mundo júnior, quinto jugador con más partidos jugados con 1079, sólo por detrás de Connors (1491), Lendl (1308), Vilas (1201) y Agassi (1144).

El futuro de Edberg y Wilander empezó así a gestarse. Foto:TennisWarehouse.com

Si Bjorn Borg fue el precursor del tenis sueco y el hombre que revolucionó este deporte y lo hizo trascender desde un deporte elitista a un deporte de masas, Edberg fue el ejemplo de la elegancia, la representación máxima de un estilo y de la categoría que podía tener un deportista. Mientras los peinados afro y los controvertidos estilos de vida de los mejores representantes del baloncesto, (Magic Johnson anunció que había contraído el SIDA tras sus constantes devaneos sexuales) o las escaramuzas extradeportivas de las estrellas de fútbol de la época, como Maradona o Platini, el tenis se vestía de gala. Después de que Borg lo hicera popular, Edberg le dio clase.

Mats Wilander

Por su parte, Wilander ofrecía otra versión del tenis. Más racial. Su juego se caracterizaba básicamente, por su carácter. Wilander no tuvo la clase de Edberg ni los recursos de Borg, pero tuvo algo que también aportó al tenis. Su pasión por el deporte y su excelente espíritu combativo. Wilander y McEnroe, junto a Jimmy Connors, fueron los primeros percusores del tenis como espectáculo más allá del mero deporte. Hoy, el norteamericano John McEnroe es uno de sus mejores amigos.

Wilander, un mito de Suecia, de la Davis y del tenis mundial. Foto:lainformacion.com

El sueco demostró que se puede llegar a la cima desde distintos estilos de juego. Wilander fue más dominador en tierra batida (ganó 3 Roland Garros) y con su juego de fondo de pista aunque también era un gran voleador. Ahí estuvo la clave de la gran Suecia de finales de los 80  y principios de los 90. La variedad de jugadores que tenía y la cantidad de recursos que ellos podían ofrecer. Mientras Bjorn Borg ganaba sus partidos en cualquier superficie en Copa Davis, pero no tuvo un compañero que le pudiera acompañar para rescatar un tercer punto, siempre muy sufrido, la Suecia de Wilander y Edberg era un equipo impresionante. No sólo ambos eran capaces de ganar cualquier punto y en cualquier superficie sino que, además, los dos eran grandes doblistas. Wilander ganó el Open de Australia en las dos superficies sobre la que se ha jugado, en hierba y en cemento. Nadie sabía a qué superficie llevarse a los suecos, ganaban en cualquier tipo de pista. Mats también ganaba Grand Slams en dobles. Su pareja, Joakim Nyström, le ayudaba a conseguir los puntos del doble necesarios y con él jugó tres finales de Grand Slam, Wimbledon en 1986, (final que ganó) y el US Open el mismo año y Australia en 1984, en hierba estas dos últimas perdidas.

Así que Suecia, a finales de los 80 y principios de los 90 se había erguido como el país dominante del tenis mundial. Había presentado en sociedad al hombre más mediático del mundo del tenis, Bjorn Borg, un artista de cine encarnado en tenista y un hombre que batió todos los récords de precocidad y devorador de títulos, 'Iceborg', el glamour y la clase personificados, Edberg, y la competitividad de Wilander.

Las "pelotas" de Wilander y las "Wilanders" de Federer

Si Borg había conseguido que se le asociara al hielo y se le llamara 'Iceborg' y más tarde a Edberg se le reconoció su elegancia y deportividad hasta usar su nombre para galardonar a los mejores deportistas y los más caballerosos, Wilander consiguió que su apellido fuera sinónimo de agallas, valor, testosterona o como quieran llamarlo. Para ser más aclarador, todo esto viene de un comentario de Wilander con respecto a un partido que disputó Roger Federer ante Rafael Nadal. Wilander comentó que a Federer le faltaron "balls" para afrontar su partido ante Nadal. La traducción literal es "pelotas", pero interprétenlo como quieran. Más suave; le faltaron Wilanders, (quizá el carácter de éste), para medirse al balear. Como comentarista, tampoco le falta un punto de acidez al sueco.

Jonas Bjorkman y otros grandes jugadores

Pero Suecia no tiene para presumir sólo a tres de los mejores jugadores de la historia del tenis y tres personalidades muy marcadas, el país nórdico ha sido un referente en el tenis mundial gracias no sólo a la calidad de algunos de sus tenistas sino también a la cantidad de ellos. Antes de la llegada de la conocida como "Armada española", Suecia fue durante muchos años, especialmente finales de los ochenta y principios de los 90, el país con más tenistas en el Top 100 y con los jugadores más competitivos. Además los ha tenido de todos los tipos y clases. Sacadores, voleadores, jugadores de fondo... y todos ellos comprometidos con la Copa Davis.

Otro de los que se manejó habitualmente en el Top 10 fue Thomas Enqvist. El tenista de rasgos caucásicos, fue un jugador muy completo con capacidad para jugar muy bien desde el fondo de la pista, pero también un gran sacador y con buenos golpes en la red. Su habilidad en la misma le llevó a jugar asiduamente y con acierto dobles. Aunque sus mejores prestaciones las tuvo como jugador individual. Jugó bien en todas las superficies, pero era especialmente bueno en pistas duras.

Magnus Gustafsson coincidió con Enqvist en la parte inicial de los 90. Fue un tenista de un perfil menor al de los anteriormente mentados, pero compitió siempre sobre los veinte primeros. Gustafsson era un tenista más especialista en tierra batida. 

Otro de los jugadores que estuvo en los puestos altos de la clasificación ATP fue Joachim Johansson. El altísimo y potentísimo sueco, con excelentes condiciones de sacador, fue uno de los hombres que consiguió récords en cuanto a velocidad de servicio y a efectividad en el mismo. Llegó a conseguir 51 'aces' en su partido contra Andre Agassi en su partido de cuarta ronda del Australian Open. Sin embargo, las lesiones le impidieron llegar más lejos.

Otro Johansson, Thomas, consiguió ganar en Australia en 2002 y jugar la semifinal de Wimbledon en 2005. Era otro cañonero con pocos recursos desde el fondo de la pista, pero con muchos argumentos en la red.

Durante la época de los 90, también el gigantón Magnus Larsson fue un tenista destacado. Sobre todo anduvo con muy buenos resultados sobre 1995 cuando llegó, incluso al Top 10. Un jugador que basaba su juego en su potente derecha, pero sobre todo golpes de fondo demoledores. Muy lento en los desplazamientos pero siempre con su gesto amable y simpático, fue uno de los jugadores más queridos del circuito en la última década del siglo XX. Fue competitivo en todas las superficies y también fue asiduo de dobles.

Bjorkman y Woodbridge, una pareja legendaria. Foto:wikipedia.com

Jonas Bjorkman fue uno de los tenista más carismáticos de Suecia durante los 90. Consiguió buenos resultados también como tenista individual, donde estuvo manteniéndose entre los 4 primeros durante muchos años a lo largo de los 90. Sin embargo, lo que más destaco de Bjorkman fue su capacidad de adaptación y evolución en su juego. Bjorkman, comenzó como jugador de individuales donde exhibió su gran juego de red, saque y volea. Pero con el paso del tiempo fue creciendo y madurando en su juego de fondo. Completísimo estuvo primero como Top 10 en individuales y más tarde fue uno de los grandes dominadores del circuito de dobles. La primera pareja con la que consiguió grandes éxitos fue Jan Apell. Sin embargo, no se está en la élite desde mediados de los 90 hasta bien entrados los primeros años de 2000 por casualidad y con un solo compañero. Bjorkman demostró su categoría y ganó torneos con el bielorruso Max Mirnyi, con su compatriota Joachim Johansson y sobre todo con Todd Woodbridge. En total conquistó 54 títulos de dobles. 3 Australia Opens, 3 Wimbledons, 2 Roland Garros y 1 US Open, entre otros.

Para finalizar, cabe hablar de Magnus Norman. Fue un caso atípico. Un jugador especializado en tierra batida, que estuvo especialmente bien en 2000. Donde fue el segundo jugador mundial y se mantuvo, a principio de la década, como un Top 10 consolidado. Jugó la final de Roland Garros, contra Gustavo Kuerten. Norman era otro jugador acostumbrado a los golpes de fondo con muchos recursos y tuvo buenos resultados en pistas lentas.

Doblistas

Como hemos podido ver, Suecia ha sido cuna de grandes leyendas del tenis. Ha tenido alguno de los mejores de la historia de este deporte, pero también ha sido una superpotencia por tener muchos jugadores, de muchos tipos, buenos en todas las superficies y especialistas en dobles. Nicklas Kulti consiguió 13 títulos en esta disciplina, lo hizo haciendo pareja con Larsson y Bjorkman, pero también con Mikael Tillström, Fredrick Bergh o Peter Nyborg. Jan Apell, la pareja habitual de Bjorkman a principios o medidados de los 90, fue otro clásico. Hoy en día Simon Aspelin también sigue en activo, pero ha perdido la forma que tuvo el año pasado y a finales de la primera década de 2000. Uno de los mejores doblistas del circuito y Top 10 en esta modalidad. Gunnarsson y Jarryd fueron los doblistas especialistas del equipo de finales de los 80. A pesar de tener en sus filas a Edberg y Wilander, Suecia tiró de ellos en muchas eliminatorias para dosificar a sus estrellas. Otro de los jugadores especializados en dobles fuer Joakim Nyström, pareja habitual de Wilander.

En definitiva, un variadísimo y completísimo elenco de jugadores, de todos los tipos y de todas las características. Un país con tradición en todas las disciplinas.

El presente y el futuro sueco

El presente del tenis sueco sólo tiene un nombre, Robin Soderling. La temporada 2011 ha sido durísima para el sueco. Su curiosa enfermedad que le ha mantenido alejado medio año, le ha impedido volver a codearse con la elite del tenis mundial. Tuvo un muy buen inicio de temporada y salió muy al final del Top 10. Soderling ha tenido una gran evolución en su juego en los últimos años y será el hombre que defienda el pabellón del tenis nórdico los próximos años. Sin embargo, a largo plazo, el futuro sueco parece poco alentador. Ryderstedt y Eleskovic, los dos jóvenes que tuvieron que defender el pabellón sueco en los cuartos de final de la Copa Davis que se jugó sin Soderling no estuvieron a la altura. La ilusión la traen dos jugadores que parecen de un perfil menor. Suecia, acostumbrada a codearse con las grandes potencias mundiales, le cuesta mucho mirar a hombres por encima del Top 100 como alternativas a Soderling. Robin, ya ha anunciado que no volverá a las pistas hasta febrero. Su ausencia del Open de Australia será una baja notable y la ausencia de suecos animando la competición, también.

 

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