Nadal gana a Del Potro y le da la quinta Copa Davis a España

Nadal tuvo que sufrir al máximo para dar el punto definitivo ante Del Potro

España consiguió su quinta Copa Davis en La Cartuja después de dos partidos heroicos de sus dos jugadores de individuales: David Ferrer y Rafael Nadal. Para conseguirla, primero se le tuvo que vencer a Juan Mónaco, en un partido cómodo y con esplendor del número 1 español y con sendos partidazos para poder tumbar al número 1 argentino. Del Potro, un titán, murió de pie en dos partidos en los que exigió lo mejor de los dos mejores jugadores españoles de la historia en Copa Davis y posiblemente dos de los mejores jugadores que este deporte recuerde en esta competición. Se llevó a Ferrer a casi cinco horas de partido en 5 sets y hoy a Nadal al cuarto, al tiebreak y contra las cuerdas en más de un momento del partido. El argentino mostró que su país puede contar con él para una empresa que se les resiste. La Ensaladera se quedará en España, pero pronto volará a Argentina. El país sudamericano, campeón de todo, pero todavía no de la Davis, se la merece y la acabará por conseguir. Quizá el año que viene cuando podría recibir en casa a sus principales rivales, Serbia, España, Francia... Puede que hablemos del principal favorito.

Otro partido para la historia

Los nervios presidieron el principio del partido. Del Potro, impreciso, empezó a echar bolas fuera y a subir a la red atemorizado por los intercambios largos. Con 40 iguales, hizo dos dobles faltas perdidas. Fue el primer y único juego que iba a perder, prácticamente regalar, Del Potro. Nadal no volvió a encontrar la vía para ganarle un juego al argentino. Sus golpes eran completamente inofensivos para el gigante de Tandil. Quien acusa habitualmente a Rafa de ser un “pasabolas”, podrá entender hoy que sólo pasar bolas no vale contra los mejores del mundo. Esto es lo que hizo Nadal y esto es lo que aprovechó Del Potro para dominar el set con seis juegos consecutivos. Sus golpes planos desde el fondo desbordaron al balear. Paralelos, derechas impresionantes y reveses cruzados de gran nivel. Del Potro jugaba metido en la pista, pegando desde la línea y hasta las líneas de la parte de la pista defendida por Nadal.

Sin embargo, el español disfrutó de ocasiones para sumar. 7 puntos de break al limbo. Sin embargo, las oportunidades venían dadas por los fallos de Del Potro, no por los aciertos de Nadal que vivía a expensas de los errores no forzados del argentino. Claro que su mayor porcentaje de acierto que de fallos le llevaba a remontar sin problemas. Era el dominador absoluto. Nadal hizo 3 golpes ganadores. Del Potro 18.

Del Potro no pudo hacer la gesta. Foto:lainformacion.com/La pelota de Nadal flotaba sobre la pista de La Cartuja, la de Del Potro volaba. Con 3-1 Nadal tuvo dos bolas de break que Del Potro. El de Tandil las salvó con la ayuda de la red. Pero la suerte caía del lado del mejor.

El 6-1 final demostraba que la ambición era recompensada con el resultado. Hubo mucha diferencia entre el jugador atacante y el especulativo.

El segundo set no varió el guión y la tragedia comenzaba a mascarse. Del Potro cosió a Nadal con su servicio para romperle por cuarta vez consecutiva. Con suficiencia, con autoridad y con la potencia de un titán. El golpe moral que se llevó el viernes podía haber crucificado a cualquiera. No a Del Potro.

Con 1-0 y saque, con el primer set en el bolsillo, ocurrió lo inexplicable. Del Potro aflojó. Con su rival cogido por el cuello, estrangulado y agonizando, el de Tandil bajó la intensidad, tiró dos bolas fuera, bajó la precisión de sus golpes y dejó escapar un 4-0 que parecía poner el 2-0 y el set en franquicia. No fue así. Nadal se encontró con golpes profundos y la bola empezó a pesarle un poco más al argentino. De repente, en vez de pegar palazos desde la línea de fondo tenía que atacar desde dos o tres metros más atrás. Y claro, no es lo mismo ni es igual.

Nadal levantó el juego, rompió para igualar a 1 el segundo set y consiguió vencer su servicio por primera vez en el partido. Una hora y veinte minutos después, Nadal conseguía salvar un punto de break letal con su primer saque. Ganó los dos siguientes puntos moviendo al gigante de Tandil y haciéndolo fallar en intercambios largos con golpes en desplazamiento. La peor versión de Del Potro. Por primera vez se ponía por delante en un parcial. Le leve ventaja fue creciendo, sobre todo en el juego. Las bolas del Del Potro dejaron de ser definitivas. La presión y sobre todo la precisión de sus golpes fueron desvaneciéndose y Nadal se montó en la línea de fondo. Cada vez los peloteos eran más largos y, a más tiempo en cada punto, a más tiempo en la cancha, más opciones para el manacorí.

Sin embargo, el partido transcurrió por cómodos servicios en blanco hasta el 5-4. Con Nadal más entonado y Del Potro menos acertado, llegó el segundo y definitivo break. El partido iba a sufrir un giro mortal de necesidad.

Del Potro perdió el servicio con una derecha paralela de Nadal absolutamente descomunal. Sólo al alcance de este hombre. Míster Top Spin.

El tercer set fue una exhibición de Nadal. Con Del Potro abocado al desgaste físico y psicológico, con más de seis horas a sus lomos de tenis intenso y contra dos bestias de la tierra batida como Nadal y antes Ferrer, el gigante comenzó a correr como si fuera sobre barro en vez de tierra, y el balear a soltarse la cabellera, emergente como la crin de un pura sangre que galopaba sobre La Cartuja. 6-1 para devolverle el primer parcial y poner el partido 2-1.

En el cuarto Nadal comenzó rompiendo y afianzando su servicio. El argentino, cada vez que estaba muerto, volvía a boquear y coger fuerzas de flaqueza. Nadal se puso con ventaja y break arriba con 2-0 y 3-2. En las puertas de la muerte, Del Potro reaccionó con sendos contrabreaks. Su celebración tras conseguir el 4-3 fue muy efusiva. Consiguió ponerse por delante con un nuevo break 5-3 y servía para forzar el quinto set. No llegó. Nadal volvió a rehacerse para ponerse esta vez con 6-5 y saque. Pero esta final, estos jugadores y esta competición merecían algo más. Del Potro, un héroe muerto y en vida, forzó el tiebreak. Allí no quedaba ni una gota más de sudor, las que quedaban por venir eran de emoción, tristeza e impotencia. Del Potro rompió a llorar. Argentina entera también. Y España. Aquí acabó la historia de la Copa Davis 2011. Con el pentacampeonato de España. Pero esta competición seguirá y Del Potro la ganará, se lo merece.

Del Potro se ha encontrado en España con un muro imposible de trepar, pero hostigó hasta el final, peleó como un titán y estuvo realmente cerca de tumbar primero a Ferrer y más tarde a Nadal. El argentino es uno de los pocos hombres que puede meterse a competir en esta superficie hoy, a cinco sets con los españoles. Y sobre este polvo de ladrillo cimentará grandes tardes de gloria para el país sudamericano. No cabe duda.

Del Potro que se comportó siempre como un campeón. Porque, a veces, los campeones también pierden, si no que se lo digan al español. Argentina murió de pie porque así lo hacen los grandes. Esta selección puede ver cómo se extingue físicamente David Nalbandian, su tenista más determinante en la Copa Davis, incluso por encima de Guillermo Vilas. Pero ve nacer a un hombre con un gran corazón y que será muy difícil de batir en un futuro. Pero el presente es español. Qué gran competición, qué gran rival.

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