Martina Navratilova. 55 años. Toda una vida.

Por títulos, profesionalidad y personalidad, un mito del tenis. La número 1.

En la celebración del 125º de Wimbledon. Foto:lainformacion.com/Getty Images
En la celebración del 125º de Wimbledon. Foto:lainformacion.com/Getty Images

Martina Navratilova cumple hoy 55 años. Felicidades. Para mucha gente 55 años pueden ser anecdóticos o simplemente todos estos otoños. Pero en el caso de Martina Navratilova estamos hablando de una persona que cumple sus once lustros con toda una historia tras ella. El comunismo, sus huidas de su país natal, de los corsés que ataron su sexualidad, de las mentiras de su vida privada y de cada paso adelelante para convertirse en la número 1. No sólo de su época, sino, para muchos, de todos los tiempos.

Su juventud

Navratilova estuvo marcada por una infancia durísima que hay que enmarcar en la Checoslovaquia comunista. Bajo el yugo de la URSS. Martina vio cómo se divorciaban sus padres cuando sólo contaba con cuatro años. Por entonces, abandonó su Praga natal para ir a Revnice, una población cercana a la capital, montañosa, con su madre y su abuela.

Su padrastro fue quien le dio su priemera raqueta. Tras la invasión rusa con los tanques por medio de Praga, (Agosto de 1960). Navratilova quiso abandonar el país para afincarse en Estados Unidos, su nueva nación y donde siempre se encontró más cómoda que en su Checoslovaquia natal.

Europa vivió años convulsos y el comunismo se fue desintegrando a medida que fue fracasando en distintos países. La nación que ella había conocido unida se separó en la República Checa y Eslovaquia, pero ella ya se sentía definitivamente estadounidense.

En Estados Unidos coincidiría por primera vez con quien sería su gran rival y, a la vez, su gran amiga, Chris Evert.

Navratilova y Evert. Rivales y amigas. Foto:deportes.orange.es

La hégira

La historia de Navratilova está llena de constantes huidas y luchas contra todos los elementos y contra todo. En el US Open de 1975 tomó la decisión de aprovechar su participación en el Grand Slam americano para abandonar un país como Checoslovaquia lleno de problemas y donde la homsexualidad, otro de sus grandes caballos de batalla era penada, era considerada una enfermedad.

Su salida no fue nada sencilla y en su estancia en el hotel mientras disputaba el US Open del 75, fue custodiada, casi secuestrada por el FBI. Allí perdería la final contra su amiga norteamericana.

Tres años durísimos (1975-1978)

Navratilova engordó tras su llegada a Estados Unidos y fue muy criticada por su apariencia física. Su primera parte de formación la vivió en Checoslovaquia con quien, hasta la llegada de Ivan Lendl, había sido el mejor jugador de su país hasta la época, George Parma.

Después, su mala alimentación y su desafortunado enfoque en los entrenamientos le llevaron a un estado físico que no le ayudó. Pero empezó a trabajar con la ex golfista profesional Sandra Haynie.

Sandra Haynie cambió su entrenamiento. Foto:blacherreport.com

Su entrenamiento cambió radicalmente, su alimentación también y con ellos sus resulados. Navratilova pasó a ser una perfecta atleta. Corría muchísimo para afilar su puesta a punto, después entrenaba en la cancha para mejorar su técnica y su táctica y además comenzó a trabajar muscularmente en el gimnasio. Su evolución fue sorprendente.

En 1978 ganó 38 partidos seguidos y aquí comenzaría su exhuberante carrera. Sus récords son por todos conocidos. Especialmente su impresionante idilio con Wimbledon. Su juego se adaptaba perfectamente a la hierba londinense. Su supremacía física era incuestionable y sus saques inabordables, cuando no sus voleas. Fue la primera cañonera del circuito.

Su fuerza y su plasticidad atlética eran inasequibles para sus rivales. Comenzó a batir todos los récords. Sólo puntuaremos que consiguió 9 veces reinar en Wimbledon y jugar hasta 12 finales. 9 consecutivas. Consiguió 19 semifinales de Grand Slam consecutivas entre 1983 y 1988, 2 Roland Garros, 4 US Open, 3 Opens de Australia los Masters de 1980/81/82/84/85 y los dos de 1986...

Vida íntima

Su lucha por ser una gran jugadora, la más fuerte de todas, fue muy complicada y tuvo que aguantar las arremetidas de muchas generaciones. Además de Evert, Navratilova jugó contra Steffi Graf o Monica Seles (cuando ella tenía 35 años perdió una final de Wimbledon contra la yugoslava). Sin embargo, su espíritu de superación en el deporte no es nada comparado con los obstáculos que tuvo que salvar en su vida privada.

Martina, en su biografía y tantas veces cuando se le ha preguntado al respecto se ha manifestado abiertamente bisexual, aunque reconoce que tras su relación con Karen Walker se había vuelto homosexual. El lesbianismo de Navratilova fue un escándalo para la sociedad comunista que hacía de sus deportistas un icono para la socidad. En Checoslovaquia era inaceptable, donde los homosexuales eran enviados a asilos para enfermos. Hasta su propio pardre llegó a declarar que hubiera preferido que su hija hubiera sido prostituta a lesbiana.

Sin embargo, Navratilova fue la primera tenista homosexual abiertamente reconocida. Después, muchos deportistas han abierto su corazón al gran público, como publicamos en nuestro artículo tenistas gays.

Su vida privada siempre fue "muy pública" y su relación con la escritora Rita Mae Brown fue muy conocida.

Su actividad política

Navratilova no sólo se ha dedicado a ganar partidos de tenis en su vida y a superarse a sí misma como persona. Siempre se ha manifestado abiertamente anti comunista después de su mala experiencia personal con el sistema que dominaba su país natal. Pero ha sido muy activa en la defensa de los derechos de los homosexuales, en la de los niños desvalidos y la de los derechos de los animales. Una persona muy activa, que hoy celebra su 55 cumpleaños. 55 años muy cargados de eventos, trabajo, éxitos y críticas. Felicidades.

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