La raqueta, un quebradero de cabeza

Curiosidades de Alberto Berasategui, Carlos Costa o Félix Mantilla

La raqueta no sólo es la herramienta de trabajo principal de un tenista, si no que, en muchos casos la relación que se tiene entre deportista y raqueta trasciende. Cuando hablamos de los quebraderos de cabeza que les ha producido a muchos tenistas su raqueta, en poco tiene que ver, precisamente, situaciones como la de Youzhny contra Almagro en la que, literalmente se abrió la cabeza con la misma.

Por determinadas circunstancias, algunos tenistas han tenido graves problemas de adaptación a otras raquetas que no fueran estrictamente con las que tenían mejor feeling. Aquí contamos algunas odiseas.

El misterioso drive de Berasategui

Alberto Berasategui fue un innovador en la forma de empuñar su raqueta. Hay tres empuñaduras, llamémosles universales. La Continental y la Este y la extrema, la Oeste para golpes más liftados. Vemámoslo gráficamente, con un tutorial:

Sobre estas dos bases, la empuñadura tiene ocho caras, la primera sería la cara norte y es para golpes planos o cortados, el nombre Este, proviene de la costumbre que se tenía en el Este de Estados Unidos para jugar en sus pistas duras. En la zona de California. La Continental hace referencia a la empuñadura que era más utilizada habitualmente en Europa, concretamente en las pistas de tierra de Francia. Cogiendo la raqueta de frente, verás que uno de sus cantos coincide con uno de los lados de la empuñadura, el que está situado más al norte si la ves por detrás. La continental es la que está más esquinada. Que tiene una de los vértices más pequeños. Es la empuñadura que se toma para hacer los saques, la voleas, los mates o los golpes cortados.

Berasategui, saltándose todas las nomas conocidas, le daba una vuelta a su muñeca. La cogía unos 135 grados desde la empuñadura Este o 45 grados desde la Oeste. Allí giraba la muñeca y le pegaba a la derecha con la misma cara que le pegaba al revés. Era un golpe poco ortodoxo, pero con unos resultados increíbles. Su golpe dominante, la derecha, era tan poderoso y definitivo que sobrevivió a buen nivel en el tenis profesional con muchas limitaciones en el resto de sus movimientos. Ni tenía un gran revés ni podía pegar grandes saques. Era un tenista que nunca hacía dobles faltas, porque su primero, siempre, era como un segundo saque. Conocedor de sus limitaciones y de que con su empuñadura, era imposible pegar fuerte y plano al servicio, tenía el porcentaje de "primeros" más alto del circuito.

Su empuñadura acabó por llamarse Alberto Berasategui The Hawaiian grip, (el agarre hawaiano de Alberto Berasategui), la parte más Oeste de Estados Unidos en referencia a su agarre tan extremo que tenía el vasco. Puedes encontrar más información en el artículo que publicamos en marzo a cerca de su peculiar forma de pegarle a la bola.

Las angustias de Carlos Costa

Costa, fue otro tenista destacado a finales de los 80 y principios de los 90. El que hoy es el representante de Rafa Nadal era muy maniático con su raqueta. Siempre jugó con la misma, una Rossignol. Era una raqueta muy difícil de encontrar en el mercado. Tanto es así que Costa empezó a deseperarse cuando se dio cuenta que la marca dejó de fabricarlas. De echo, Rossignol ya sólo se dedica a la fabricación de elementos para el esquí .

Cuando, a principios de los 90 Costa no pudo comprarla en ningún establecimiento ni distribuidor se volvió completamente loco. Era la fase final de su carrera y Costa, psicológicamente no estaba preparado para cambiar de raqueta. Durante un par de meses anduvo desorientado y tratrando de buscar dónde podía comprar la raqueta. Su situación anímica, según ha confesado a su entorno en multitud de ocasiones llegó a ser crítica. De hecho, en muchos torneos no alcanzó el nivel de juego que en él era habitual, preocupado por sus raquetas.

Félix Mantilla

Para Mantilla, sobre todo en su etapa júnior, el problema de la raqueta no sólo era la calidad o la empuñadura, era, básicamente, poder financiarse un número suficiente. Durante todo un año, jugó sólo con dos raquetas. En sus inicios, Mantilla, de una familia humilde, bastante tenía con poder financiarse los viajes para poder ir jugando los torneos que le permitían seguir sumando los puntos necesarios para seguir en el Circuito e ir progresando.

Mantilla, acabó siendo muy conocido también por una enfermedad, el terrible cáncer de piel del que salió bien parado. Mantilla, que había encontrado acomodo ya en la ATP y estaba económicamente muy bien asentado aportó una parte de sus beneficios para formar una Fundación contra el cáncer de piel

Bryan Battistone. La doble vía

Claro que ante tantas dudas de si coger la raqueta de una forma u otra o de si la empuñadura se ajusta mejor de una forma u otra, dependiendo de si vas a sacar, restar, volear, pegar un revés plano o un drive liftado, está la alternativa por la que ha optado Bryan Battistone, una raqueta con dos mangos. En realidad, a la velocidad que se juega hoy en el circuito ATP, es muy difícil poder cambiar de empuñadura dependiendo del golpe que quieras ejecutar. Es más fácil coger la raqueta desde otra posición que cambiar de mango, pero a Battistone no le ha ido mal la idea. En principio, la gran ventaja que le ofrece su nuevo diseño, creado por Lionel Burt.

Battistone no es ningún destacado jugador del circuito por sus resultados, pero su estilo ha sido innovador y podría tener éxito en un futuro. De momento, el diseño, ahí queda.

Al final, encontró un distribuidor con unas 60 unidades. Las compró todas. Con ellas tuvo suficiente para acabar su carrera de profesional y aún tuvo buenos resultados. Su presencia en España, en el torneo de El Espinar, fue muy llamativa y espectacular, aunque poco efectiva.

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