Un español en Australia

Andrés Gimeno fue uno de los discípulos del "rey Midas" australiano, Harry Hopman

Andrés Gimeno en 1968/Foto: Ed Lacey
Andrés Gimeno en 1968/Foto: Ed Lacey

Andrés Gimeno es noticia durante esta última semana por dos cosas: su precaria situación económica y el homenaje que se le va a hacer en el Paula Blaugrana (Barcelona) el 22 de octubre y que contará con la presencia de los mejores jugadores españoles de la historia: desde Manolo Santana a Rafa Nadal, pasando por Sergi Bruguera o Emilio Sánchez Vicario.

Hay que lamentar la situación de uno de los grandes del tenis español, uno de los cuatro tenistas españoles en estar el Hall of Fame y la voz del tenis para los que crecimos viendo partidos en la televisión pública, porque además de ser un signo de los tiempos que corren, es triste ver que una leyenda viva de uno de los deportes que más dinero mueve en el mundo, tenga que llegar al extremo de reconocer públicamente sus dificultades para llegar a final de mes. Andrés Gimeno es un hombre que ha trabajado mucho para popularizar el tenis y que aprovechó al máximo su experiencia como jugador; todavía a día de hoy es el ganador de Roland Garros más mayor de la historia al ganar el Abierto Francés en 1972 con 34 años y 11 meses.

Andrés Gimeno, ganador de Roland Garros 1972

Como en la gran mayoría de historias tristes, también hay un lado positivo: primero que, gracias a los logros pasados de Gimeno, puede contar con la ayuda de la Federación Catalana de Tenis y el RCT Barcelona y con la colaboración de todos los tenistas que van a participar en el homenaje "Todos con Andrés"; segundo que, gracias a que se vuelve a hablar de Andrés Gimeno, hemos podido recuperar una parte de la historia del tenis español estrechamente ligada a Australia.

En una entrevista de Manel Serras con Andrés Gimeno publicada ayer en El País, el ex-tenista catalán habla del contrato que le ofreció Jack Kramer tras ganar el Conde Godó y alcanzar la final de Roland Garros en dobles (junto a José Luís Arilla) en 1960, y también de sus experiencias de formación en Australia. 

A Kramer, además de sus méritos como jugador, también hay que reconocerle su labor como precursor de la profesionalización de los tenistas y fue uno de los responsables de la fundación de la ATP (Asociación de Profesionales del Tenis).

Andrés Gimeno es la memoria viva de dos formas de entender el tenis que convivieron y estuvieron en conflicto en la década de los '60. Mientras Kramer abogaba por la profesionalización, Harry Hopman representaba todo lo contrario. 

Harry Hopman

El tenista que da nombre a la Hopman Cup -competición de dobles mixtos que representan a varios países- fue capitán de 22 equipos australianos de Copa Davis y una figura fundamental para el desarrollo de los tenistas de ese país. Ken Rosewall, Roy Emerson, John Newcombe o Rod Laver fueron algunos de sus discípulos. El australiano fue un acérrimo defensor de los amateurs y era como una gallina con sus polluelos; según Newcombe, en el momento en que uno de sus chicos se hacía profesional, se olvidaba completamente de él.

; final que Gimeno perdióHopman, que ganó 16 Copas Davis con Australia, era toda una institución; un hombre que vivía por y para el tenis, y que ayudó a multitud de tenistas, además de los australianos, desde John McEnroe a Jim Courier pasando por Guillermo Vilas, Bjorn Borg o Illie Nastase. Entre estos tenistas también estuvo Andrés Gimeno. El español, junto a otro ex-tenista y amigo, Lis Arilla, se "exilió" en Australia durante seis meses para aprender del tenis internacional; un tenis que estaba a otro nivel, que estaba técnicamente más avanzado que lo que se jugaba en España. Allí compartió piso con Rod Laver, con quien se vería las caras, ya como profesional, en la final del Open de Australia en 1969.

Rod Laver, en el centro, con los jugadores que tuvo que superar en el Open de Australia 1969: Andrés Gimeno, Ken Rosewall, John Newcombe y Tony Roche

Gimeno fue primero a Australia a aprender de Hopman y luego se profesionalizó con Kramer para poder vivir del tenis; una trayectoria que personifica un momento clave en la historia del tenis. El inicio de la Era Open supuso un antes y un después para jugadores que, según el propio Gimeno, eran "aficionados" que no podían "cobrar por jugar".

Cincuenta años después del periplo australiano de un español como Andrés Gimeno, la situación se ha dado la vuelta por completo. Ahora son los australianos los que vienen a aprender a España. Mientras que Australia tiene un sólo jugador Top 100 en el circuito de individuales masculino (nº49 Bernard Tomic), España tiene 14. El tenis australiano está invirtiendo mucho dinero para intentar volver a lo más alto del tenis mundial y lo hacen con la ayuda de España. El programa para profesionales del Instituto Australiano de Deporte que incluye a jóvenes promesas como Luke Saville y Ashleigh Barty, campeones de Wimbledon Júnior 2011, cuenta con academias en Canberra (Australia) y en Barcelona, y además la Federación Australiana de Tenis ha pedido a tenistas espeñoles, como es Conchita Martínez, que se ocupase de sus chicas.

La historia de Andrés Gimeno fue testigo de la gloria tenística de otros tiempos del tenis australiano y lo será el día 22 de la evolución del tenis español.

 

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