La onda expansiva de Almagro

El murciano deja a Perlas cuando se juega el pase a las ATP World Tour Finals de Londres

Nicolás Almagro en el Abierto de China/EFE/lainformacion.com
Nicolás Almagro en el Abierto de China/EFE/lainformacion.com

José Perlas, antiguo entrenador de jugadores como Carlos Moyá o Janko Tipsarevic, decía de Nicolás Almagro, a principios de año, que la intensidad de la personalidad del tenista era como "energía atómica. Si se usa para la guerra, es mal. Pero si se usa para hacer electricidad, entonces es buena".

El entrenador de Almagro parece ser la última víctima de la onda expansiva de una personalidad que está muy cerca de colarse en las ATP World Tour Series que se celebrarán en Londres con los ocho mejores jugadores del mundo a partir del 20 de noviembre. Llama la atención que el murciano, que está -a falta de dos Masters 1000 y un ATP 500- a tan sólo 500 puntos del octavo clasificado en la Carrera a Londres, Jo Wilfried Tsonga, haya decidido prescindir de los servicios de Perlas.

Pese a lo volátil del carácter de Almagro sobre la pista, su trayectoria con su equipo técnico es una historia de constancia y fidelidad. Martín González es su preparador físico desde 1999 y Antonio González Palencia fue su entrenador durante muchos años, hasta que en 2009 sufrió un ictus leve que le obligó a ceder sus labores a Pepe Perlas.

La relación entre Almagro y Palencia era casi familiar. Un ejemplo: en el Abierto de Australia de 2009, en la primera ronda del español contra Nicolás Massú, Almagro se enzarzó en una acalorada discusión en mitad del partido que hizo que se llegase a decir que el tenista había despedido a su entrenador. Tras su siguiente victoria, esta vez ante Fabio Fognini, Almagro se la dedicó a Palencia y dijo que habían sido momentos difíciles por las críticas y las habladurías y que quería "decirle a esa gente que habla sin saber las cosas como son, que va a ser mi entrenador para toda la vida. Lo digo con la boca bien abierta y bien llena, estoy muy feliz con él".

González Palencia fue el responsable de crear el juego de Almagro. Ese precioso revés y ese gran segundo saque que esta temporada sólo está dando buenos resultados sobre tierra batida. Nicolás Almagro empezó el año muy bien, incluso en pista rápida, hizo semifinales en Auckland (donde perdió contra David Nalbandian) y repitió en octavos de final en el Open de Australia para seguir con unos meses de bonanza sobre tierra batida que le llevaron a entrar en el Top 10 de la ATP, aunque paradójicamente en Roland Garros cayó en primera ronda y en Wimbledon alcanzó la tercera.

Nicolás Almagro perdió en octavos de final ante Novak Djokovic en el Open de Australia 2011

En definitiva, los resultados de Almagro, como su situación ahora mismo en el ránking mundial, han sido buenos pero no lo suficiente. Suponemos que esto, unido a la ausencia de una unión emocional como la que unía al jugador con su antiguo entrenador, habrán sido los motivos del fin de una colaboración por la que Perlas había rechazado ofertas como la de Richard Gasquet para dedicarse en exclusiva a Almagro.

El jugador de 26 años decía de Perlas que le había hecho más profesional. El murciano se trasladó a Barcelona para comenzar a trabajar la temporada 2010, un año muy parecido al actual: altos y bajos pero resultados importantes -como los cuartos de final en Indian Wells y Miami-, buena temporada sobre tierra batida pero pésimos resultados en último tramo del año: cayó en segunda ronda del Abierto de China, en primera del Masters 1000 de Shanghai y París, y en primera también del ATP 500 de Valencia.

Por fortuna para Almagro, semejante final de temporada no debería ser muy difícil de superar para alguien que aspira a jugar la antigua Copa de Maestros en Londres, sea con Perlas o sin él. Por el momento, ya está en segunda ronda del Masters 1000 de Shanghai después de ganar a Tommy Robredo en su debut.

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