Berdych se salva

El checo reacciona a tiempo para no quedarse fuera de las ATP World Tour Finals de Londres

Tomas Berdych celebra su triunfo/Foto: Matthew Stockman/Getty/lainformacion.com
Tomas Berdych celebra su triunfo/Foto: Matthew Stockman/Getty/lainformacion.com

A Tomas Berdych ya no se le encoge el brazo. El jugador checo llegó al Abierto de China al borde del Top 10, a punto de decirle adiós. Sin embargo, Berdych ha tirado de casta y de derechazos para firmar un brillante torneo en Beijing y subir tres posiciones hasta acomodarse en el nº7 de la clasificación ATP.

Desde que Berdych alcanzase la final de Wimbledon en 2010, no había vuelto a disputar una final. Y desde que ganase el BMW Open de Munich en 2009, el jugador de 26 años no había vuelto a sumar ningún otro trofeo. El Top 10 le sentaba mal; podía ganar a jugadores con mejor ránking que él, de hecho, en 2010 consiguió un récord de 6 victorias por 10 derrotas contra jugadores Top 10, pero en los momento decisivos, no sabía responder.

El jugador que parecía por momentos que se iba a comer el mundo, resultaba una decepción. Tal y como sucedió en Wimbledon 2010 donde, después de vencer a Roger Federer en cuartos de final (le ganaba por segunda vez consecutiva) y a Novak Djokovic en semifinales, Berdych nos regaló una de las finales más insulsas de este Grand Slam ante Rafa Nadal, parecía un jugador completamente diferente, alguien que se conformaba con haber llegado a la final.

Este tipo de actitud tuvo sus consecuencias; las oportunidades hay que aprovecharlas porque no se sabe cuando se volverá a disponer de ellas y, en el caso de Berdych, todavía tendrá que esperar para estar de nuevo en una final de Grand Slam. En 2011, este Top 10 ha sido de los más discretos y conformistas: seis semifinales y seis cuartos de final pero, de nuevo, en los momentos clave no ha sabido estar a la altura. Otros, como Robin Söderling, tienen la excusa de las lesiones pero las molestias físicas de Berdych nunca han parecido lo suficientemente graves como para que se tuviera que retirar en cuatro ocasiones este año (Rotterdam, Dubai, semifinales del Masters 1000 de Cincinnati y 3ª ronda del Abierto de EE.UU.), aunque es cierto que hay que tener en cuenta su ruptura sentimental con Lucie Safarova.

Tomas Berdych ganador en Beijing/EFE/lainformacion.com

Al hacer números para ver quién podría ir a jugar el ATP World Tour Finals de Londres y quien no, pocos contaban ya con Tomas Berdych. Su falta de arrojo, de este "punto extra" que se necesita para estar entre los ocho mejores del mundo, hacía que casi nadie le tuviese ya en cuenta. Con un talento indudable, a este producto de la factoría checa del tenis le faltaba, en ocasiones, personalidad.

Sin embargo, tras su victoria en Beijing, todo cambia. Salva su plaza nº8 para ir a las Finales ATP y la mejora situándose en el nº7 de la Carrera a Londres; se despide del abismo del Top 10 y se pone por delante de Jo Wilfried Tsonga, Mardy Fish y Gael Monfils en la clasificación mundial; está a tan sólo 450 puntos de recuperar el puesto nº6 que ocupa un lesionado Robin Söderling; y lo mejor de todo para el checo son las sensaciones que ha dejado en China: rotundidad para ganar a Jurgen Melzer, Philipp Kohlschreiber, Fernando Verdasco, un rival directo como es Tsonga y a Marin Cilic en una final que parecía que iba a repetir el "patrón Berdych" de no saber dar la talla pero a la que supo dar la vuelta y cerrar como es debido, con una victoria por 3-6, 6-4, 6-1.

El año pasado Tomas Berdych sólo ganó uno de los tres encuentros que disputó con los "maestros" de Londres y, aunque todavía no está clasificado matemáticamente, si sigue el camino que ha iniciado en Londres puede que veamos un poco de emoción en el O2 Arena de la capital británica. Si mantiene el juego y la cabeza, y con personalidad que sólo asoma de vez en cuando, si Tomas Berdych se desmelena, puede dar mucha guerra.

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