Grandes tenistas retiradas por sorpresa

Las lesiones y las decepciones deportivas causas más comunes, no únicas

Kournikova dejó el tenis por la moda. Foto:lainformacion.com/EFE
Kournikova dejó el tenis por la moda. Foto:lainformacion.com/EFE

El circuito profesional de tenis femenino, la WTA, es muy exigente para sus integrantes, especialmente si su calidad o su belleza convergen cerca del Top 10. Si a todo ello se le añade la precocidad o la juventud, las grandes irrupciones pueden acabar en un hermoso principio y un trágico final.

La presión de la élite, la rivalidad, la fama y en muchos casos la familia, ha hecho que muchas tenistas de alto nivel acaben poniendo punto final a sus carreras de manera inesperada y prematura.

La mayoría de los casos de retiradas de jóvenes tenistas, entendiendo por jóvenes aquellas que andan por debajo de los 28 años o en la franja entre los 25 y los 30, han sido problemas de lesiones o bien crónicas o bien demasiado prolongadas en el tiempo. La exigencia a la que una tenista de élite somete a su cuerpo es enorme. Bestial. Pero no lo es menos la exigencia psicológica.

Safina, última ex número 1 en retirarse. Foto:lainformacion.com/EFE

Dinara Safina ha sido la última en poner punto final a su exitosa carrera, pero no la primera ni la más sonada. La rusa, que reúne la curiosa característica de tener un hermano que también llegó a ser número 1 del mundo y que, de la misma manera, se retiró todavía en edad de competir.

Adiós con el corazón

Por proximidad y calidad, Justine Henin merece un apartado en esta curiosa lista de jóvenes con pies en polvorosa del circuito. La belga, tardó en llegar a la élite y en encontrar sus mejores resultados (21 años), pero se instaló en la cima con un tenis dulce y exquisito. Con todo ganado y todo por ganar, Henin se dejó el tenis para dedicarle tiempo a su matrimonio. Se lo dejó por amor. Reapareció dos años más tarde, pero no volvió a deslumbrar como en su última etapa.

A pesar de volver a ganar y a ser competitiva, esta vez, una lesión de codo acabó por jubilar prematuramente a la excelente tenista belga. No era muy joven cuando puso punto y final a su carrera como profesional, pero parecía que podría haber aumentado su palmarés holgadamente si hubiera querido y podido mantener su nivel durante los últimos años. (Quizá aún hoy sería la número 1).

Justine Henin, adiós con el corazón. Ryan Pierse/Getty Images Foto:lainformacion.com/

Otras ex número 1

Martina Hingis fue una de las tenistas que más ruido hicieron en la WTA. Su progresión meteórica y su superioridad fueron una revolución en el tenis femenino. No obstante, su intempestuosa relación con su madre fue noticia en cada día. Sus primeros escarceos amorosos tampoco ayudaron a su exitosa carrera deportiva. Hingis empezó a tener problemas físicos con tan solo 21 años. Sus constantes molestias en los ligamentos de los pies le hicieron abandonar el circuito. Cuatro años más tarde volvió a las pistas. Nuevamente dio un buen rendimiento aunque no volvió a ser la tenista dominante, hegemónica, casi tirana de su primera etapa.

Lo más curioso es que su retirada poco tuvo que ver con su situación física. Hingis dio positivo por cocaína tras Wimbledon en 2007. Sus resultados fueron anulados y la suiza no volvió a competir. Un juguete roto.

Hingis dejó la competición. Foto:lainformacion.com/Jun Sato/Getty Images

Mónica Seles

La llegada de Mónica Seles a la WTA fue estruendosa. Su salida, dramática. Seles irrumpió con una juventud y una fuerza desinusitada. Se llevó por delante del número 1 a la gran Steffi Graf. Comenzó a ganar torneos batiendo todos los récords de precocidad. Sin embargo, su carrera sufriría un revés inesperado. En medio de su exitosa carrera y progresión meteórica, con todos los récords por batir, Seles fue apuñalada por la espalda por un fanático que argumentó su acción porque quería que Graf recuperara el número 1 mundial. Seles tardó casi dos años en volver a las pistas. El ataque se produjo en 1993 y hasta 1995 no volvería. Tras su vuelta consiguió grandes resultados, pero nunca volvió a ser la tenista invencible de su primera parte de carrera profesional. Con 30 años anunció su retirada después de varios años con altibajos, aunque, oficialmente, se retiró en 2008.

Seles continúa vinculada al tenis. Foto:lainformacion.com/D Dipasupil/FilmMagic

Jennifer Capriati

Otro de los casos donde la precocidad pudo con el talento es del de Jennifer Capriati. Su presencia en la WTA fue una auténtica revelación. Capriati comenzó a ganar paridos y torneos siendo una niña, casi ni una adolescente. El mundo del tenis explotó su imagen tanto que sus primeras derrotas fueron consideradas, casi, una tragedia. Capriati, sobrepasada psicológicamente por la presión mediática, especialmente en Estados Unidos, decidió tomarse unos años sabáticos para tratar de encauzar su vida y seguir formándose como mujer y como persona tras haber consumido su juventud de torneo en torneo.

No le fue bien su evasión del tenis. Jennifer comenzó a tener problemas con las drogas y llegó a ser considerada una cleptómana tras robar algunos objetos de tiendas importantes.

Capriati ingresó en el Hall of Fame. Foto:lainformacion.com/Jim Spellman/WireImage

Su vuelta al tenis profesional, se produjo escalonadamente. Primero a los pocos meses de haberse dado un tiempo y después año a año jugaba algún partido profesional, pero había descendido mucho en el ranking y su vuelta, en serio, no se produjo hasta tres años más tarde. Su periplo en el final de su carrera fue mediocre. Consiguió algunos títulos, pero nunca confirmó lo que vaticinaba en su juventud, ser una tenista arrolladora. Aún así se retiró muy joven, con 28 años.

Iva Majoli

La tenista croata, (nació en Zagreb), llegó a la cúspide con apenas 20 años. Su mejor tenis lo desarrolló cuando era una adolescente. Majoli consiguió su mayor éxito en Roland Garros 1998 donde derrotó a Martina Hingis en la final para alzarse con su primer y único Grand Slam en un partido memorable. Majoli nunca llegó a ser número 1 del mundo, pero todo apuntaba a que podría disputarle esta posición a la suiza. Sin embargo, su nivel fue decreciendo con el paso de los años y en 2003 estaba por encima de las 100 primeras. Aunque su retirada efectiva hasta los 27 años, lo cierto es que su último periplo profesional no tuvo nada que ver con las expectativas que había alzado en su juventud. Al ver que su tenis ya no podía volver a la élite se casó, se quedó embarazada y ya nunca volvió a las pistas.

Kournikova, del tenis a la moda

Otro caso curiosísimo fue el de Anna Kournikova. La rusa deslumbró al circuito más que por su tenis por su belleza y sus modelitos. No obstante, y pese a no haber ganado nunca un Grand Slam, motivo por el cual tiene grandes detractores, Kournikova fue una gran tenista. Se mantuvo regularmente en el Top 10 y era un tenista muy regular cuando jugaba con rivales que estaban por debajo del puesto 15 de la WTA o tenían un ranking superior al suyo. De hecho, esta característica, la de ganar siempre a tenistas de un perfil inferior al suyo, en nada tiene que ver con el tenis moderno o actual.

Kournikova, de las pistas a la moda. Foto:lainformacion.com/Jason LaVeris/FilmMagic

Sin embargo, sus resultados en las finales o contra rivales de su mismo nivel eran mucho peores. Kournikova nunca ganó un gran título, pero sí se hizo con 16 campeonatos de distintos niveles. Y sobre todo, fue una revolución en cuanto a la simbiosis entre el tenis profesional y el "sex symbol". En 2003, tan sólo con 22 años, Kournikova tuvo que alejarse de las canchas de tenis por una lesión que, en cualquier caso, parecía menos importante de lo que finalmente ha resultado. Entre la posibilidad de lesionarse más seriamente y su actividad como modelo y show-woman, acabó optando por la vía del espectáculo, la moda y el glamour para abandonar las pistas.

Comentarios recientes