El dúo dinámico

Henri Leconte se une al equipo de Gael Monfils para ayudarle a preparar "las grandes citas"

Como se suele decir popularmente: "Se ha juntado el hambre con las ganas de comer". Henri Leconte, uno de los jugadores con más carisma que ha dado Francia, se une a uno de sus actuales herederos, Gäel Monfils.

Tal y como anunciaba el propio Leconte en su página web, el ex-jugador de 48 años se va a encargar de ayudar a Monfils a preparar las grandes citas; empezará a trabajar con el nº9 del mundo a partir de finales de octubre de cara al ATP 500 de Valencia y el Masters 1000 de París-Bercy, ya que "vista mi experiencia, no puede ser más que beneficioso para él".

Henri Leconte y Gael Monfils/EQ/l'equipe.com

Henri Leconte, que gracias a su labor de comentarista en el Open de Australia ya ha dado muestras públicas de su devoción por la nueva generación de tenistas galos, se deshace en elogios hacia Gäel: "es alguien que me gusta mucho y que tiene un potencial enorme, un juego atípico y mucho carisma". Parece que Leconte se esté describiendo a sí mismo.

Tanto Monfils como Jo Wilfried Tsonga, a quien hemos visto en más de una ocasión morder la pelota al más puro estilo Leconte, se diferencian de otros jugadores del circuito -especialmente de los de la parte alta de la clasificación- por un gran sentido del espectáculo que han heredado de compatriotas como Fabrice Santoro y el propio Leconte; esa imagen del francés remilgado que acompaña muchas veces al tópico, no se aplica en el tenis.

Pese a esta conexión entre Leconte y Monfils por nacionalidad y por espectáculo, la contratación del veterano no ha sido idea del jugador parisino. El contacto se produce por Patrick Chamagne, antiguo preparador físico de Monfils y también su entrenador tras la marcha, después de Wimbledon, del australiano Roger Rasheed con quien estuvo tres años. Chamagne, que es casi como un padre para Monfils, se ocupó de Leconte a principios de los '90 y ha seguido siendo muy amigo del ex-jugador.

Gael Monfils con Patrick Chamagne/AFP

El propio Monfils confirmaba a través de su página de Facebook que "siguiendo las recomendaciones de mi entrenador Patrick Chamagne, he decidido trabajar con Henri Leconte durante las semanas previas a las grandes citas. Él será mi consejero".

Veremos qué consejos le puede dar Leconte a un Monfils que no acaba de estar cómodo este año. Podríamos definir la temporada del de París como un "año de cuartos de final", marcado enormente por las molestias físicas y por el cambio de entrenador que se produjo tras su derrota en tercera ronda en Wimbledon ante Lukasz Kubot. Gäel depende mucho de su físico y el hecho de que ya no sea el hombre que llega a todo, hace que haya tenido que ceder el nº1 francés a Tsonga. Eso sí, puede que Monfils haya perdido algunas de sus cualidades como atleta pero nunca como animador.

Leconte reconoce que su colaboración con Monfils "es un gran desafío" y, aunque le causa "mucho placer", es cierto que se presenta complicado. Para empezar, tras alcanzar las semifinales del torneo de Bangkok (donde perdió contra Donald Young), volvió el dolor de rodilla que le impidió disputar las semifinales de Copa Davis contra España y que le ha obligado a volver a Europa para hacerse más pruebas. Por el momento, ni ATP 500 de Pekín ni Masters 1000 de Shanghai, y sus posibilidades de acudir a las ATP World Tour Finals de Londres prácticamente se esfuman -ocupa el puesto 14 en la Carrera a ocupar una de las 8 plazas para los mejores jugadores del año. Y contra eso, por mucho que le aconseje Leconte, hay poco que hacer.

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