Huelga sí, huelga no

¿Por qué quieren los tenistas un cambio de calendario si juegan menos partidos que antaño?

Nadal: "No, no, no, no quiero jugar"/AFP
Nadal: "No, no, no, no quiero jugar"/AFP

Desde que se abriese la caja de pandora gracias a la lluvia y los retrasos en el Abierto de EE.UU., las voces de los jugadores más importantes del circuito ATP se escuchan de nuevo reivindicando unas peticiones desoidas, según ellos, por los directivos de la Federación Internacional de Tenis. Esta vez los tenistas van en serio y se habla incluso de huelga.

Se ha declarado una guerra en el mundo del tenis que cuenta con varios frentes y en la que cada uno puede sacar sus propias conclusiones:

Los jugadores

Según declaraba Andy Murray a BBC Sport la semana pasada, los jugadores han quedado en reunirse en Shanghai, aprovechando la celebración del Masters 1000, para definir sus exigencias (aunque hay muchos jugadores que son duda para ese torneo).

Murray decía: "Sólo queremos que las cosas cambien, cosas pequeñas. Dos o tres semanas libres durante el año, unos pocos torneos menos al año; no creo que sea poco razonable". Cuando se le apuntaba que el ex-jefe ejecutivo de la ATP, Adam Helfant, ya anunció este año que en 2012 el Masters 1000 de París y las World Tour Finals se jugarían en semanas consecutivas, lo que eliminaba dos semanas del calendario ATP, Murray respondía: "Ahora mismo cuesta tanto cambiar las cosas. Para que haya otro cambio pueden pasar cinco o seis años; al paso que va todo, ya estaremos retirados. Queremos que pase más bien pronto que tarde".

El Abierto de EE.UU. acogió un récord de bajas inaudito durante la edición de este año. En ese torneo, Rafa Nadal jugó tres partidos en tres días y en cuanto acabó la final, se fue a Córdoba a jugar la eliminatoria de Copa Davis con España. Tras "apechugar" con esta situación, el español fue de los primeros en utilizar eufemismos para hablar de huelga: "Tiene que haber una evolución en calendario o tendremos que llegar a un punto en el que no queremos estar [...] No quieren cambiar nada. No siempre se puede pensar en el beneficio personal, parece que los que están a cargo no se den cuenta. [...] Nosotros no queremos llegar a ese punto. Queremos jugar. Pero es una lucha por algo que creemos que es justo, algo tiene que pasar. A veces la única manera de que las cosas cambien es a través de la acción directa".

Otros, como David Ferrer, son todavía más gráficos: "No somos máquinas, hay límites para nuestra habilidad física. Sin duda algo tiene que cambiar".

El circuito

Los jugadores están obligados a disputar un mínimo de 12 eventos a parte de los cuatro Grand Slams. Hay 9 Masters 1000, de los que 8 son obligatorios, además de ATP 500 y ATP 250; en total, un calendario que termina un mes después que el de las mujeres.

Sin embargo, los tenistas de hoy en día no juegan más que los de antaño. Por ejemplo: Novak Djokovic, el hombre que está rompiendo todos los récords y ganando como si no tuviera fin, ha disputado esta temporada 69 encuentros; Guillermo Vilas, en otra temporada para enmarcar, la de 1977, jugó 144 partidos. El serbio nunca podrá igual el récord de 130 victorias en una temporada del argentino porque desde ahora, hasta el final de temporada, es imposible que juegue 75 partidos más.

Guillermo Vilas, con una temporada de 144 partidos, sabe mucho de calendarios apretados

Las semifinales y final de Copa Davis, que no entra en el circuito ATP sino que depende de la ITF, se celebran una semana después de la final de dos Grand Slams (Wimbledon y US Open). Esto es consecuencia de la decisión de los propios jugadores. En octubre de 2006, 17 de los 20 mejores tenistas del mundo -incluidos Roger Federer, Andy Roddick o Rafa Nadal- firmaron una carta en la que pedían que la Copa Davis se jugase inmediatamente después de los Grand Slams y no dos semanas después, tal y como estaba programado en principio. Esta medida se hizo efectiva desde 2009.

El tenis actual

Es bastante razonable asumir que si Guillermo Vilas jugase al tenis hoy en día, no aguantaría 144 partidos al ritmo que se juega hoy en día. La velocidad y la potencia que se imprime a la bola actualmente, poco tiene que ver con la de los años 70. Entonces las raquetas y las pelotas pesaban más, por lo que el juego era más lento; además, las superficies son cada vez más lentas, por lo que no sólo se juega más fuerte sino que los intercambios son más largos.

En el juego que predomina en la ATP poco queda de los jugadores de saque-volea que apenas se despeinaban al salir a la pista. Los jugadores someten a su físico a unas condiciones que los contemporáneos de Vilas no llegaron a experimentar y además lo hacen desde edades muy tempranas, como bien ejemplifica Rafa Nadal.

Por mucha burbuja de aire y mucha dieta sin gluten que se tenga, cuando alguien juega al nivel en que lo ha hecho Novak Djokovic este año, lo normal -con perdón- es que reviente.

La ATP/ITF

Tanto los responsables de la ATP como los de la ITF insisten en que ellos están siempre abiertos al diálogo, aunque el presidente de la ITF, el recién elegido Francesco Ricci Bitti, se niega en redondo a cambiar el formato de Copa Davis. De "mundialito" cada cuatro años: ni hablar.

"Para nosotros es inacceptable relajar el calendario de Copa Davis. Los jugadores ya juegan menos de dos semanas de Copa Davis cada año". Ricci alega que para algunas Federaciones de tenis, el revulsivo de la Davis es fundamental para su supervivencia. Además le recuerda a Nadal que sólo ha participado en Copa Davis en tres ocasiones en los últimos dos años. Cuando decimos que "esto es la guerra", no exageramos.

En cuanto a la ATP, uno de sus representantes también salió al paso de las acusaciones de los jugadores diciendo que en los últimos tiempos se han realizado cambios en el circuito que benefician especialmente al Top 10: más dinero en los premios, byes para los ocho primeros (están exentos de jugar la primera ronda) y finales al mejor de tres sets.

El dinero

No es un secreto que el mundo del tenis mueve millones y millones de dólares. Los deportistas, debido al desgaste físico que sufren, se retiran antes y, como no, hay que ser precavido. Cuanto más se recoja en el presente, mejor para el futuro.

Cada vez hay más torneos, cierto, pero también lo es que cada vez son más atractivos. ATP 250 como los de Qatar, Moscú o Kuala Lumpur, reparten premios que rondan el millón de dólares. Competiciones pequeñas donde son menos a repartir y que pueden salir más rentables que un Masters 1000 (los premios oscilan los dos millones de dólares pero hay más rondas y más competencia para avanzar). Los torneos "menores" son cada vez más generosos para intentar atraer estrellas pero los Top 10 se ven obligados a jugar esos Masters porque si no defienden sus puntos caen en el ránking y sus patrocinadores se enfadan.

Luego están los partidos de exhibición. De acuerdo que esos no cansan tanto como "los de verdad" pero a veces implican desplazamientos absurdos. Rafa Nadal, por ejemplo, tiene previsto un partido de exhibición en Taiwan el 1 de octubre -ese mismo día empiezan el Abierto de Japón y el de China, Nadal participa en el primero pero como no tiene que disputar la primera ronda, aprovecha- y también se supone que tiene una cita en México para finales de año.

Las opiniones

Por si no hubiera bastante leña en el fuego, todo el mundo tiene derecho a opinar sobre el tema. El que ha hablado más alto y más claro ha sido Michael Stich.

Michael Stich

El ex-tenista alemán, haciendo amigos como siempre, cree que los jugadores de hoy en día no se pueden quejar: "Creo que a veces se olvidan de que esos torneos son los que les dan trabajo".

Dice que los tenistas de su generación jugaban más partidos pero nunca se quejaban y que quizás los tenistas de ahora deberían saber elegir mejor los torneos que juegan: "Parece que quieran jugar menos pero ganar más y tener más influencia en el calendario. No es un mundo ideal, es un trabajo. [...] Parece que sólo vayan a por los partidos de exhibición, están intentando ganar más dinero y a veces ni siquiera cumplen sus compromisos con los torneos pequeños".

Las modas

La huelga está en todas partes. Sólo en el deporte, los futbolistas fueron a la huelga, los pilotos de Moto GP amenazan con huelga, en la NBA hay huelga y ahora también los tenistas amenazan con huelga.

Hay tantas huelgas que el hecho de reivindicar los derechos de un trabajador se está incluso banalizando. Un fenómeno social que está llegando a extremos surrealistas, como que los "currelas" no pueden ejercer esa opción porque no pueden perder ni un día de sueldo o que se dé por sentado que un colectivo como el de los controladorees aéreos no pueda tener derecho a protestar porque tienen unos sueldos muy altos.

Los tenistas por el momento cuentan con el apoyo de la mayor parte de aficionados y medios, especialmente cuando los vemos retorcerse de dolor sobre la pista, pero pueden convertirse en los próximos controladores aéreos si no tienen bien claro qué quieren y, sobre todo, por qué lo quieren, antes de pasar a la acción.

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