Feliciano López, el diplomático

La selección de la sede de la final de Copa Davis ya no causa polémica, causa aburrimiento

López y Verdasco en Córdoba/Foto: Jasper Juinen/lainformacion.com
López y Verdasco en Córdoba/Foto: Jasper Juinen/lainformacion.com

Nótese el tono irónico del titular.

El hecho de que Feliciano López declare su preferencia por Madrid como sede de la próxima final de Copa Davis, no es ninguna novedad. Que ignore un posible pacto de silencio por parte de los componentes del equipo Davis y dé su opinión, no sólo es lícito sino que tampoco nos sorprende. Ahora bien, lo que sí llama la atención es que, con todos las polémicas que ha habido sobre la elección de las sedes, declare su opinión con un argumento como "Madrid se lo merece más".

¿Se lo merece más? ¿Por qué? Feliciano responde: "Por no haber tenido ninguna de las tres anteriores". Un argumento aceptable pero que sólo dejaría fuera a Sevilla, porque que sepamos, las últimas tres finales que se han disputado en casa han sido en la ciudad hispaliense (2004) y en Barcelona (2009, 2000), que no presenta candidatura pero no en Valencia ni en Málaga (la última de las candidaturas en optar a la final).

Feliciano López tiene un perfil social muy claro y siempre ha mostrado abiertamente sus posición respecto a muchos temas, especialmente desde la existencia del Twitter, lo cual es muy loable. Se presenta como un chico muy torero, muy madridista, cristiano y de corte clásico, por lo que no hace falta conocer en persona al jugador ni realizar un análisis en profundidad, su preferencia por Madrid respecto a otras ciudades españolas es más que comprensible. Sin embargo, hubiera sido mejor que dijera simplemente que prefería Madrid porque vive allí y le gusta la capital de España, que lo intentase justificar diciendo que se lo merece más.

No tenía el tenista ninguna necesidad desmerecer a las otras ciudades, menos con los antecedentes que ha habido. Parece que estemos en un "bucle Davis" donde la historia no deja de repetirse.

En 2008, la Real Federación Española de Tenis desoyó cualquier opinión de los jugadores que tenían que jugar la semifinal de Copa Davis capitaneados por Emilio Sánchez Vicario y decidió que se disputase en Madrid. Este incidente, sumado a otros, provocó un profundo rechazo del equipo hacia Pedro Muñoz, presidente entonces de la RFET. Rafa Nadal lo explicaba así a TVE: "Nosotros no nos sentimos representados por él y no le queremos. [...] Madrid sí se merece una semifinal pero no aceptamos que se nos imponga. [...] No puede ser que un presidente mire sólo sus intereses personales y políticos y deje de lado a sus jugadores. [...] No tenemos ni voz ni voto".

Al año siguiente, con España alcanzando de nuevo la final de Copa Davis -en 2008 se disputó en Argentina, donde también hubo problemas con la elección de la sede-, los jugadores pasaron de no tener voz a no dejar de hablar.

Madrid no se presentó como posible sede y Fernando Verdasco declaró que se alegraba porque así no se llevarían "otro chasco" (seguramente se refería a la candidatura olímpica). Quedaban Tenerife, Málaga, Valencia y Barcelona y tanto Verdasco como Feliciano López dijeron que les daba igual pero que "Barcelona no, porque no se lo merece", pues ya había acogido una final.

Pero no quedaba ahí la cosa. Verdasco contraatacaba: "Yo creo que nadie ha dado nombres de nada, cada uno ha dado su opinión y el único que ha dado nombres ha sido él [Nadal], diciendo que Feli y yo, poniendo a Madrid, estamos jugando nuestra propia guerra y estamos haciendo como que los demás no querían jugar en Madrid [...] Si él se da por aludido, no es mi problema. [...] Yo no he dado ni el nombre de Rafa Nadal, ni el nombre de Robredo, ni el de Almagro, ni el de Ferrero, ni de Ferrer, ni de nadie". Ahí queda esa.

Si no fuera porque tras las declaraciones de Feliciano López respecto a la sede de 2011, el resto de jugadores ha preferido permanecer en silencio, tendríamos el déjà vu completo porque, desde luego, la historia es la misma.

El mayor error de Feliciano López ha sido tirar piedras sobre su propio tejado. Después de su actuación junto a Verdasco en la eliminatoria de semifinales, con un pésimo partido de dobles, no se puede evitar rescatar las palabras de Nadal: "los jugadores tienen que dedicarse a jugar". Además, le ha hecho un flaco favor a Madrid porque, si ahora se elige a la capital, todo el mundo pensará que ha sido por favoritismo y "colegueo".

Parece que el toledano no se ha dado cuenta de que al afirmar que "Madrid se lo merece un poco más que las otras", lo que está diciendo es que las demás no se lo merecen tanto como Madrid. El martes, en sus declaraciones en la radio de Onda Cero, López se explayaba: "Mi preferencia es jugar en Madrid y sería impresionante. Hay mucha gente que ha hecho mucho por el tenis aquí y es la cuarta final que jugaremos en España".

Si cuando Feliciano López aparezca por el Valencia Open 500, ya explicará por qué Valencia no merece la final de Copa Davis. Que le explique a David Ferrer eso de que "Hay mucha gente que ha hecho mucho por el tenis aquí", cuando el alicantino tiene un balance en Copa Davis de 16 victorias por 4 derrotas, es número cinco del mundo y ha dado todo su apoyo a un torneo ATP250 que, teniendo en cuenta los tiempos que corren, se la tiene que jugar cada año para poder sobrevivir. Por no mencionar a otro levantino ilustre, Juan Carlos Ferrero, que con su número uno, su papel en la organización del Valencia Open 500 y su academia de tenis, nos parece que también es de los que "ha hecho mucho por el tenis".

Si lo que quiere Feliciano López es conseguir que se hable de la Copa Davis, lo está consiguiendo, pero si lo que quiere es que el público se involucre y se sienta parte de esta competición, está logrando el efecto contrario. Y si lo que quiere es que sólo vayan a verlo sus amigos, que lo ponga en el Twitter y se hará su voluntad.

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