El ránking de los decibelios

Las jugadoras que más gritan en el circuito WTA

Uno de los temas más manido este año en el circuito WTA ha sido el de los gritos en la pista. Todo un clásico que vuelve a ser actualidad seguramente por la falta de tenis sobre el que hablar.

En Wimbledon 2011, el jefe ejecutivo del All England Lawn and Tennis Club, Ian Ritchie, emprendió una pequeña batalla contra los chillidos en la cancha diciendo que eran molestos para los otros jugadores y para los espectadores, que deberían estar prohibidos y que era lícito para los rivales de los tenistas "gritones" quejarse al juez de silla por este hecho. En el US Open de este año, en el incidente de la final femenina que le valió una multa de 2.000$ a Serena Williams, la jugadora intentó colar su "C'mon!" a destiempo diciendo que era un grito que le había salido de manera espontánea y que no había podido controlar: el argumento más utilizado por los jugadores que gritan.

Estamos usando el término "jugadores que gritan" pero la verdad es que, nos guste o no, deberíamos decir "jugadoras que gritan". Monica Seles abrió la veda con sus golpes a dos manos y esos gritos que provenían de una rabia brutal cuyo origen estaba en esa legendaria historia de cómo le pintaban la cara de Mickey Mouse en las pelotas de tenis para que pegase más fuerte, ya que la pequeña Seles tenía fobia a los ratones. Otras jugadoras tomaron el relevo y han creado toda una escuela de "gritonas" que influye en gran manera a las nuevas generaciones.

En Australia a una niña de 9 años se le llegó a prohibir que jugase en su club, el Mt. Carmel Tennis Club de Sunbury, porque sus gritos eran demasiado altos. Según el padre de la criatura, Duncan Edwards, los responsables del club le dijeron que les tenía que garantizar que su hija no iba a gritar más o no podría jugar. Para darle un giro todavía más dramático a la historia, parece ser que la pequeña Lauryn Edwards tiene un déficit de atención que el tenis le ayuda a superar; la fan de Sharapova llevaba jugando desde los 4 años para superar su problema y desde entonces había gritado.

Seguramente nuestras siguientes protagonistas también llamaron la atención de sus clubes cuando eran unas niñas. El próximo año, con los Juegos Olímpicos en Londres y espectadores que no estén tan acostumbrados a ver tenis, volverán a ponerse en el punto de mira por sus gritos. Por fortuna, la BBC ya ha estado barajando alternativas para que las jugadoras puedan seguir gritando y los espectadores no se quejen. Durante la retransmisión de Wimbledon en la radio digital Radio Five, los oyentes podían utilizar el 'NetMix' para eliminar o bajar el sonido tanto de los comentaristas como de la pista. La aplicación, de momento, no distingue los gritos del resto de sonido ambiente pero es una solución para aquellos a los que les molesta el ruido que emiten las tenistas.

De cara a esa cita olímpica que nos ocupará en 2012, hemos preparado un podium con las medallas a los gritos más significativos del circuito.

Bronce - Serena Williams

La pequeña de las Williams puede compartir medalla con su hermana, aunque sea ella la titular de esta mención. La singularidad de estas jugadoras es que a menudo se les ha acusado de "utilizar" los gritos. No es una investigación de carácter científico pero dicen las malas lenguas que las Williams sólo gritan cuando van perdiendo, para poner nerviosa a la rival. Serena se defiende diciendo: "Simplemente hago mi juego y a veces grito y a veces no. No soy consciente de cuándo lo hago... la verdad es que no me afecta".

Aquí tenemos una prueba de como suenan las Williams en directo:

Plata - Michelle Larcher de Brito

Esta portuguesa de 18 años es más conocida por sus gritos que por sus méritos en el tenis. Ella misma se quejaba de este hecho cuando, con 16 años, ganó a Aravane Rezai en Roland Garros 2009. La francesa incluso se quejó al juez de silla y hasta el público local recriminó a De Brito sus gritos. La portuguesa tuvo incluso que dar explicaciones pero ella lo tiene muy claro:

"Estoy aquí por mí misma. No estoy aquí para callarme por nadie. Estoy aquí para ganar. Esto es así, si a la gente no le gustan mis gritos, pueden irse. [...] Está en mi cuerpo y en mi mente. Depende de cómo vaya el partido; si mi cuerpo siente que necesita gritar más, grita. Si no, está callado. [...] Nadie puede pedirme que pare de gritar. El tenis es un deporte individual y yo soy una jugadora individual. Si van a multarme, adelante, porque prefiero que me multen a perder un partido porque tenga que parar de gritar".

Aquí vemos a la portuguesa con otra jugadora que también milita en la liga de los gritos, Svetlana Kuznetsova, pero que al lado de De Brito parece que esté afónica:

Oro - Maria Sharapova & Victoria Azarenka

La reina indiscutible de los gritos es sin duda la rusa Maria Sharapova. Desde que saltase al estrellato en Wimbledon 2004, marcó un antes y un después en el tenis femenino. Posee el récord de decibelios que se registró en 2009 con un chillido de 105 dB, que está entre el sonido de una perforadora eléctrica y el de un concierto (para que nos hagamos una idea, el umbral del dolor se sitúa en 140 dB). Además, la actual número dos del mundo, no sólo es la que más potencia tiene sino que cuenta con un amplio abanico de variaciones que van desde los gemidos hasta un original "ayayay" como el que podemos escuchar en este vídeo:

Sin embargo, si hay alguien que amenace el reinado de Sharapova, esa es Victoria Azarenka. Este año en su partido de primera ronda de Wimbledon ante Magdalena Rybarikova soltó un grito que duró más de un segundo y medio (tuvo incluso que soportar las continuas risas del público), y ya ha logrado registrar gritos de 95 dB, que está entre el ruido del tráfico y la perforadora eléctrica.

La bielorrusa se sitúa en la misma posición que sus compañeras: "La gente puede hacer lo que quiera pero espero que respeten a todos los jugadores que gritan, que son como un 70% del total del tour. Yo lo hago desde que tenía 10 años. No era muy fuerte y eso me ayudaba a acelerar y dar más potencia a la bola. No voy a cambiarlo. Es algo que me ayuda a jugar y voy a seguir con las cosas que me ayudan a jugar".

No hay muchos que defiendan semejantes gritos sobre la pista pero para aquellos a los que les divierte o incluso les gusta el ruido que emiten estas jugadoras, aquí tienen un duelo de auténticas profesionales del berrido.

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