A Federer le faltan 'Wilanders'

Éste es el primer año que no gana un Grand Slam desde 2003

La última vez que Roger Federer añadió un palito más a su lista personal de títulos de Grand Slam fue en enero de 2010, hace casi dos años. En ese Abierto de Australia, el suizo ganó a Andy Murray y se resarcía del disgusto que se había llevado el año anterior al perder en uno de sus torneos favoritos ante Rafa Nadal.

Desde que el mallorquín se llevase la final de las finales en Wimbledon 2008, se dio por sentado que si Federer jugaba contra Nadal, no iba a poder ganar. Se confirmó en el Abierto de Australia 2009 y con una arrolladora estadística: Federer sólo ha ganado 8 de los 25 partidos en que se han enfrentado, y en las últimas 11 ocasiones sólo ha vencido en dos.

Ahora resulta, sin embargo, que la imposibilidad de volver a lo más alto, tiene otro nombre propio: Novak Djokovic. El suizo ha sido el único hombre capaz de vencer al serbio en este 2011 (contra Murray se retiró) pero tras la derrota del sábado en semifinales del US Open y tras ver la cara que se le quedó a Federer en la rueda de prensa posterior, parece claro que Djokovic acaba de entrar de pleno en su lista personal de "bestias negras". Da igual que no se entienda lo que dice en esta entrevista, la tensión se puede cortar con un cuchillo.

En esa entrevista con Federer, el suizo no hace más que arremeter en cierto modo contra Djokovic por su manera de jugar. Le compara con los júnior, que se lo juegan todo y dice que él nunca jugó así. La verdad es que es hasta entrañable que el hombre que más Grand Slams ha ganado en la historia del tenis (un total de 16), haga "pucheritos" de esta forma. Demasiado sincero para un hombre de 30 años, reconoce que se ve extraño haciendo esa rueda de prensa, que debería estar en el lado de los ganadores. Un Federer visiblemente dolido que ya no llora como hizo en Australia '09, ni se resigna como en Wimbledon '11 cuando Jo Wilfried Tsonga le remontó dos sets en contra en los cuartos de final, sino que -como se suele decir- "está rabioso". Su furia se dirige sin duda a la manera en que Djokovic salvó sus dos puntos de partido en contra; el serbio se la jugó -algo que pocas veces hace el suizo- y le salió.

Evidentemente cuando un jugador está en el momento en que se encuentra Novak Djokovic, hay que ser perfecto para ganarle. Y Federer ya no lo es. Su problema no es ni Djokovic ni Nadal sino su "falta de Wilanders".

Mats Wilander hizo hace unos años un comentario sobre el motivo por el que Roger Federer no era capaz de ganar a Rafa Nadal en Roland Garros. El sueco, que ya es todo un experto en la labor de comentarista, fue quizás demasiado gráfico pero, en nuestra opinión, estuvo de lo más acertado: "Federer hoy, por desgracia, ha salido sin pelotas... no encuentras a muchos campeones en el mundo del deporte sin corazón o pelotas. Puede que las tenga pero contra Nadal se hacen muy pequeñas y no es sólo una vez, es siempre".

Desde 2006 -Wilander es todo un visionario- cada vez que a Federer se le encoge el brazo, se dice que le faltan Wilanders. El sábado contra Djokovic, aún sabiendo que se quedaba sin Grand Slam 2011, el suizo no fue capaz de reponerse al hecho de haber perdido dos puntos de partido.

Federer sigue llegando a cuartos y a semifinales de los grandes torneos, sigue siendo el más grande hasta que se demuestre lo contrario pero con sus derrotas nos ha descubierto cuál es el secreto de su éxito: el motivo por el que Roger Federer lo ganaba todo, es porque no sabe perder.

Y eso duele.

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