Las anécdotas del US Open

Mucha lluvia, enfados, tie breaks interminables, calambres y hasta algún beso en la pista

Un Grand Slam siempre nos deja historias fantásticas pero si se trata del US Open, en los EE.UU. donde casi todo es entertainment, las posibilidades de quedarnos con grandes anécdotas es mucho mayor. Algunas más divertidas que otras pero todas curiosas.

- La lluvia.

El inicio del US Open se vio amenazado por el huracán Irene pero se pudo comenzar el espectáculo sin problemas. A la semana, apareció la lluvia y con ella llegaron los problemas. Jornadas enteras que se tuvieron que suspender, aunque la organización insistía en hacer jugar a los tenistas sobre líneas resbaladizas y en pésimas condiciones. Rafa Nadal, junto a Andy Roddick y Andy Murray, ha sido de los más contundentes a la hora de criticar esta actitud por parte de los organizadores.

El partido de octavos de final entre Roddick y David Ferrer no sólo se paró dos veces sino que incluso se llegó a cambiar de pista. El Louis Armstrong Stadium, pese a ser casi nuevo, resultó tener una grieta de la que salía agua.

- Los enfados.

Además de lo molestos que se han mostrado todos los jugadores con la organización del US Open -sometida a los caprichos de las televisiones-, también se han visto enfrentamientos con los jueces de silla de esos que nos encanta mirar una y otra vez.

Se lleva la palma Serena Williams en su final contra Stosur, que arremetió duramente contra la jueza de silla, pero también Rafa Nadal, cuando iba abajo en el marcado en su final masculina contra Novak Djokovic, tuvo sus más y sus menos con el juez, al que le llegó a decir "¿Tú cantas la pelota cuando la ves o cuando te lo dice él? Es que no lo entiendo". El receptor de esta queja, un viejo conocido: Carlos Bernardes.

- Los calambres.

Sin embargo, sin duda el "momento Nadal" del torneo ha sido el dolor que el español sufrió en plena rueda de prensa por culpa de un calambre en plena rueda de prensa. Por si alguien no lo ha visto:

Y como todo buen "momento", no está exento de su parodia, aunque Caroline Wozniacki tiene que mejorar en sus dotes como artista.

- Las confusiones.

Otro de los momentos más curiosos de todo el torneo y, sin duda, de los más divertidos, se pudo ver en el encuentro entre Andy Roddick y Julien Benneteau, cuando el americano se sentó, con toda la tranquilidad del mundo, en la silla de su oponente.

- Pelotas que se muerden y raquetas que se rompen.

Ya sabíamos que Jo Wilfried Tsonga es un auténtico showman y ya le habíamos visto en otras ocasiones morder la pelota de tenis para evitar que le pase como a Serena Williams, pero no podemos evitar soltar un "ay" de dolor cada vez que volvemos a verlo.

La que no pudo decir ni "ay" de lo perpleja que se quedó fue Angelique Kerber después de ver cómo se quedó su raqueta tras un pequeño golpe.

- Puntos interminables.

Quienes vieron la final masculina entre Djokovic y Nadal saben a lo que nos referimos (más de cuatro horas de partido), aunque no se trata de un caso aislado. En este US Open hemos visto auténticas partidas de vídeojuegos pero con personas reales. Samantha Stosur, junto a Nadia Petrova, protagonizó el partido más largo de la historia de los individuales femeninos del US Open con 3 horas y 16 minutos. La australiana, ganadora del título femenino, tiene además el honor de haber perdido el tie break más largo: 17-15 con Maria Kirilenko.

Quienes tampoco se quedaron cortos (16-14) fueron Novak Djokovic y Alexandr Dolgopolov en su encuentro de cuartos de final. Atención, porque son 28 minutos de muerte súbita.

- El casi beso.

Mucho tenis pero también mucha tensión acumulada durante estos días. Menos mal que los profesionales también tienen su lado tierno y tienen tiempo para el "amor". Aunque en este caso, más que de amor tendríamos que hablar de cultura: de las costumbres búlgaras que no acaban de compenetrarse con las francesas.

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