Felicidades Roger

30 años de Roger Federer

Federer en un anuncio para Roland Garros, su Grand Slam más escurridizo
Federer en un anuncio para Roland Garros, su Grand Slam más escurridizo

Hoy cumple 30 años uno de los mejores tenistas de la historia de este deporte. A esa edad, muchos no saben todavía si serán o no los mejores en su disciplina, pero a Roger Federer no le cabe ninguna duda.

Nacido en Basilea (Suiza) un 8 de agosto de 1981, los números de Federer marean: 67 títulos de ATP, 16 Grand Slams, nº1 de febrero de 2004 a agosto de 2008 y de julio de 2009 a mayo de 2010. Con permiso de Lleyton Hewitt o Marat Safin, la década de los años 2000, tiene un nombre propio en el mundo del tenis: Roger Federer.

Roger Federer de pequeño

En sus años como tenista júnior obtuvo muy buenos resultados pero no se puede decir que fuera un "fuera de serie" o un campeón precoz. Consiguió con 16 años el título de individuales y de dobles en Wimbledon Júnior 1998, y además llegó a la final del Abierto de EE.UU., que ganó David Nalbandian. Un presagio de lo que iba a ser, en exagerado, su carrera: seis títulos en el All England Club, cinco en el Flushing Meadows de Nueva York, y una rivalidad muy igualada entre Federer y el jugador argentino (a día de hoy, 10-8 para el suizo).

Sin embargo, Roger no consigue su primer Grand Slam hasta 2003, cuando gana su primer título en Londres con casi 22 años. Un campeón joven pero nada comparado con Boris Becker, Michael Chang o Jim Courier. Federer es uno de esos jugadores a los que el tiempo ha acabado dando la razón.

Federer con su entonces novia Mirka Vavrinec y el trofeo de Wimbledon 2003

Lo cierto es que fue bastante fácil darle la razón a quienes pensaban que este chico iba a llegar muy lejos. En 2004, Federer logra 3 Grand Slams (todos menos Roland Garros), hazaña que repite en 2006 y 2007. Cinco años seguidos gana en Wimbledon y en el Abierto de EE.UU., llegó un momento en que ya era hasta aburrido saber de antemano quién iba a ganar y, desde luego, un auténtico desastre para los corredores de apuestas.

Roger Federer no es el que pega más fuerte, el que más corre o el que más horas practica. Lo que tiene el suizo, que le ha valido 16 títulos de Grand Slam -más que ningún otro jugador en la historia del tenis-, es una muñeca prodigiosa. Capaz de lograr golpes imposibles o de devolver con un revés a una mano, de esos los que ya no se llevan, un saque a 225 km/h.

Son varias las claves del éxito de Roger Federer. Otro de sus "secretos" es Mirka Vavrinec. No debe ser casualidad que los cuatro mejores tenistas de hoy en día, cuatro hombres que llevan tiempo en esos puestos, tengan parejas estables. Puede parecer una tontería, pero el mismo Novak Djokovic admitía al comentar su reciente "transformación" en el tenista invencible, lo importante que había sido su novia, Jelena Ristic.

Mirka Vavrinec

Mirka Vavrinec, Mirka Federer desde 2009, es una suiza de origen eslovaco a quien la mismísima Martina Navratilova animó a jugar al tenis. Tres años más mayor que él, conoció a su futuro esposo en los Juegos Olímpicos de Sydney del 2000, cuando ambos representaban a Suiza. En 2002 se tuvo que retirar por una grave lesión en el pie; desde entonces se convirtió en la relaciones públicas de Federer. Mirka es el ejemplo que hace acertado el dicho "detrás de un hombre siempre hay una gran mujer".

Mirka y Roger en los JJ.OO. 2000

Justo el año en que Mirka y Roger se conocieron, él alcanzó su primera final de un torneo ATP en Marsella, aunque perdió contra su compatriota Marc Rosset. Al año siguiente gana por fin en Milán y llega a su primera final de Grand Slam en Roland Garros. Repite en Wimbledon, donde deja en el camino a Pete Sampras.

Aún no era evidente pero la victoria sobre Sampras, que había ganado ese campeonato en los últimos cuatro años y otras tres veces antes, significaría un auténtico cambio generacional. Una leyenda daba paso a otra. Federer era como la versión 2.0, una revisión mejorada del americano que, entre otras cosas, podía sacar como él.

Tras el dominio absoluto de Federer entre 2004 y 2007, en 2008 el suizo empieza a crear dudas. En realidad, la duda es una sola: ¿puede ganar Roger Federer a Rafa Nadal? Que le ganase en Roland Garros, ya venía siendo habitual. Que lo hiciera en Wimbledon, fue un golpe muy duro para alguien que había conseguido ese torneo en cinco ocasiones.

Roger Federer puede estar orgulloso de haber protagonizado frente a Nadal uno de los partidos más memorables, si no el que más, de la historia del tenis, y los aficionados al tenis podemos estar contentos por haber podido presenciar una de las rivalidades más emocionantes de la historia del tenis. No ganó aquella mítica final de Wimbledon 2008 pero también puede borrar de la lista de "Cosas que hacer para ser una leyenda del tenis", el punto "Jugar un partido épico que pase a la historia". Como consuelo en 2008, su quinto Abierto de EE.UU. consecutivo, justo cuando todos le empezaban a ponerle en duda. Además, medalla de oro en dobles en los Juegos Olímpicos de Beijing junto a Stanislas Wawrinka.

Federer y Wawrinka

Al año siguiente, 2009, nuevo disgusto. Otro momento para pasar a la historia del tenis, esta vez por el llanto desconsolado al perder el que es -aunque no lo confiese- el Grand Slam favorito de Roger Federer: el Abierto de Australia. Su favorito porque no siempre ha podido ganarlo, como en Londres o en EE.UU., pero cuando lo ha hecho siempre ha estado muy arropado por el público de las Antípodas.

La alegría llegaría -en lo profesional- con el Abierto parisino. Por primera vez, ganaba en París y volvía una vez más a hacer historia al uno de los pocos tenistas masculinos, junto a Rod Laver y Andre Agassi (y luego Nadal), en ganar los cuatro Grand Slams. Esta vez también lloró.

En la entrega de premios de RG '09 junto a Andre Agassi Con la tranquilidad de haberse llevado el Grand Slam que le faltaba y tras empezar a diregir que quizás su reinado estaba llegando a su fin, vuelve a ganar en Wimbledon y a alcanzar la final del Abierto de EE.UU., pero la pierde ante un inconmesurable Juan Martín Del Potro.

Su último título de Grand Slam fue el Abierto de Australia de 2010. En Roland Garros, Robin Söderling se venga por la final del año anterior y Federer se queda a las puertas de una semifinal de Grand Slam por primera vez desde 2004. Pierde de nuevo el número uno que había recuperado tras ganar Wimbledon el año anterior y vuelve a tropezar en Wimbledon, al perder en cuartos contra un casi desconocido Tomas Berdych. En Estados Unidos, Djokovic aprende por fin a ganar a Federer y se queda sin su primera final de EE.UU. en seis años.

Este año, el de su treinta aniversario, Federer es un hombre tranquilo, todavía número tres del mundo, semifinalista en Australia, finalista en París y, aunque fue un "chasco" perder contra Jo-Wilfried Tsonga tras ir dos sets arriba, en Wimbledon alcanzó los cuartos de final de un Grand Slam por 29ª vez consecutiva (33 veces en total) -al suizo el dolor de espalda le ha afectado en su vida para no hacer el servicio militar suizo en 2003 pero no para perderse uno de los "grandes".

Una vez que se ha conseguido prácticamente todo lo que se puede conseguir, aún sorprende que Federer insista en que aún le queda tenis, que todavía tenga sed de ganar. El año pasado se hizo con los servicios de Paul Annacone, el ex-entrenador de Pete Sampras, para que le ayude a conseguir su Grand Slam nº17.

Federer con Paul AnnaconeDespués de casi una década de éxito, en las "horas bajas" sigue dando la sensación de que Federer sabe lo que hay que hacer. Si no gana en EE.UU. será el primer año desde 2002 que el suizo no consigue al menos un Grand Slam. Es para leerlo dos veces: si no gana en EE.UU., será el primer año desde 2002 que el suizo no consigue al menos un Grand Slam. Después de 9 años, ¿importa que ya no vuelva a ganar más "grandes"? Pues a él parece que sí le importa.

Los medios de comunicación apuntan al fin definitivo de la "Era Federer" pero Roger juega a ser el Peter Pan del tenis y se resiste a dejar el relevo a Djokovic o Nadal. Y si el maestro dice que todavía tiene tenis, será que todavía lo tiene.

Roger Federer es un maestro del tenis no sólo porque nos enseña golpes increíbles sino porque ha obligado a toda una nueva generación de jugadores a aprender a jugar un tenis impresionante, un tenis que sólo puede con él si es perfecto. A punto de cumplir 30 años, frente a alumnos aventajados que van por delante en la clasificación ATP, aún ha sido capaz en 2011 de regalarnos momentos como este:

Dijo Jimmy Connors que: "En una era de especialistas, eres especialista en tierra batida, eres especialista en pista rápida, eres especialista en hierba o eres Roger Federer". Encima es el tenista que más gana gracias a sus patrocinadores y un consumado filántropo que dona 3 millones de euros para un orfanato en Malawi o se hace embajador de UNICEF. Qué treinta años más bien aprovechados.

Anunciando café como quien no quiere la cosa

Roger Federer con UNICEF

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